DICCIONARIO MÉDICO
Dermoabrasión
La dermoabrasión es un procedimiento dermatológico que consiste en eliminar de forma controlada la capa más superficial de la piel mediante una herramienta rotatoria que actúa por fricción. Al retirar la epidermis y una parte de la dermis papilar, se induce un proceso de reparación cutánea que produce una piel de aspecto más liso y regular. El término inglés equivalente es dermabrasion. La palabra combina el griego δέρμα (dérma), "piel", con el latín abrasio, -onis, "raspado" o "desgaste", derivado del verbo abradere, "raspar". La forma escrita más habitual en español lleva tilde: dermoabrasión. La misma raíz latina aparece en abrasivo o abrasión corneal. El procedimiento se realiza bajo anestesia local o, en superficies más extensas, con sedación o anestesia general. El dermatólogo o el cirujano plástico desplaza sobre la piel un dispositivo motorizado provisto de una fresa de diamante, un cepillo de alambre o un disco rotatorio. La abrasión llega hasta la profundidad prevista de antemano, siempre por encima de la unión dermoepidérmica profunda para no dejar cicatriz. Al terminar, la superficie tratada queda cubierta por una fina película de sangre y suero que se protege con apósitos o pomadas hasta que la epidermis se regenera desde los anexos cutáneos y desde los bordes de la lesión. La idea de desgastar la piel para mejorarla es antigua. Los papiros egipcios describen el uso de arenas y piedras pómez con esta intención desde el año 1500 a. C. En 1881 Rossignol propuso realizar pequeñas incisiones superficiales con el mismo objetivo. El paso definitivo se produce en 1905, cuando el dermatólogo alemán Ernst Kromayer introduce el primer dispositivo rotatorio motorizado: unas piedras cortantes montadas sobre un motor odontológico, aplicadas tras enfriar la piel con hielo seco para anestesiarla superficialmente. Kromayer estableció la regla que aún se sigue: no sobrepasar la dermis papilar para evitar la cicatriz. En 1947, Iverson recurrió al papel de lija manual para tratar cicatrices de acné y tatuajes. Era un método lento, con hemorragia y granulomas frecuentes. En 1953, Kurtin refinó el instrumental con la introducción de fresas metálicas de mayor precisión, y desde entonces la técnica ha ido perfeccionándose sin cambiar en lo sustancial. En los años ochenta, Marini y Lo Brutto propusieron una variante mucho más suave, la microdermoabrasión, que trabaja con cristales de óxido de aluminio a presión y no atraviesa la epidermis. La dermoabrasión clásica elimina la epidermis completa y una fracción variable de la dermis papilar. Esa profundidad es la que determina la eficacia sobre las cicatrices y arrugas: cuanto más superficial es la abrasión, más rápida es la cicatrización pero menor es la corrección; cuanto más profunda, mejor el resultado estético pero mayor el riesgo de discromía residual y cicatriz hipertrófica. Tras la abrasión, la piel recupera la continuidad epitelial en unos cinco a ocho días. Los fibroblastos de la dermis remanente sintetizan durante las semanas siguientes un colágeno nuevo, más organizado, que sustituye al que se había depositado de forma desordenada en las cicatrices previas. Este remodelado prosigue durante varios meses, con un enrojecimiento residual que va cediendo poco a poco. La dermoabrasión clásica con fresa rotatoria es la forma más profunda y la más antigua. Actúa sobre la dermis papilar y exige anestesia y periodo de recuperación de dos a tres semanas. La microdermoabrasión es una versión superficial, casi exclusivamente epidérmica. Se realiza con un dispositivo que proyecta cristales inertes a presión (habitualmente óxido de aluminio) o con una fresa de diamante de partícula fina, mientras un sistema de aspiración retira los cristales y las células desprendidas. No requiere anestesia, no produce sangrado y permite retomar la actividad diaria de inmediato. La hidrodermoabrasión combina la microdermoabrasión con la infusión simultánea de soluciones líquidas activas y la aspiración continua de residuos. La superficie tratada no queda expuesta al aire en ningún momento. El dermaplaning emplea un instrumento manual llamado dermatomo, provisto de una cuchilla oscilante que raspa la piel con precisión milimétrica. Se usa sobre todo para cicatrices de acné profundas. Ambos procedimientos comparten el objetivo (eliminar de manera controlada las capas superficiales de la piel) pero difieren en el mecanismo. El peeling químico usa un agente cáustico (ácido glicólico, ácido tricloroacético, fenol) que penetra en la piel por vía química. Su profundidad se regula con la concentración del ácido, el tiempo de contacto y el número de pases. La dermoabrasión emplea fricción mecánica: es el instrumento el que retira el tejido, no una reacción química. La textura resultante puede ser distinta en cada caso, y la elección entre uno y otro método depende del tipo de piel, la lesión a tratar y el criterio del médico. Un tercer procedimiento afín es la ablación láser, en la que un haz de luz vaporiza las capas más superficiales de la piel. En sentido estricto no es dermoabrasión, pero comparte lógica reparadora y suele mencionarse junto con ella. Del griego δέρμα (dérma), "piel", y el latín abrasio, -onis, "raspado", derivado de abradere, "raspar". Literalmente significa "raspado de la piel". El término se popularizó en la literatura médica del siglo XX, aunque el procedimiento como tal, con el aparato motorizado que hoy lo caracteriza, lo introdujo el dermatólogo alemán Ernst Kromayer en 1905. No. La dermoabrasión clásica es un procedimiento profundo que atraviesa la epidermis y llega hasta la dermis papilar. La microdermoabrasión es una técnica muy superficial que actúa solo sobre la capa córnea y, como mucho, la parte alta de la epidermis. Comparten el nombre y el principio (abrasión mecánica), pero difieren en profundidad, indicaciones, anestesia requerida y tiempo de recuperación. No, si se hace correctamente. La regla marcada por Kromayer en 1905 sigue vigente: no sobrepasar la dermis papilar. Mientras el instrumento no alcance la dermis reticular, la epidermis puede regenerarse por completo desde los anexos cutáneos (folículos pilosos, glándulas sudoríparas) sin dejar marca. Si por error o por lesión asociada la abrasión llega más profundo, sí puede formarse una cicatriz. Por eso el procedimiento lo debe realizar un profesional con experiencia. La reepitelización completa se produce en cinco a ocho días. Durante ese tiempo la zona tratada queda cubierta por una fina costra o película serosa. Después, la piel presenta un color rosado o rojizo que se atenúa progresivamente durante seis a doce semanas. La sensibilidad al sol persiste bastante más tiempo, y la fotoprotección estricta es indispensable durante los primeros meses. La localización más habitual es la cara, en especial las zonas perioral y periocular donde asientan las arrugas finas. También se emplea en el dorso de las manos, el cuero cabelludo (en la cirugía de reconstrucción de rinofima) y ocasionalmente en otras áreas. La piel del cuello y la del escote toleran mal la dermoabrasión profunda por su menor densidad de anexos, y la reepitelización resulta más lenta y más irregular. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dermoabrasión, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dermoabrasión
Recorrido histórico
Profundidad de acción y mecanismo de reparación
Variantes técnicas
Diferenciación con el peeling químico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dermoabrasión?
¿Es lo mismo dermoabrasión que microdermoabrasión?
¿Deja cicatriz la dermoabrasión?
¿Cuánto tarda la piel en recuperarse?
¿En qué zonas del cuerpo se practica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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