DICCIONARIO MÉDICO
Dactilitis
La dactilitis es la inflamación difusa de todo un dedo de la mano o del pie, que adopta un aspecto fusiforme y tumefacto conocido coloquialmente como «dedo en salchicha». Se trata de un signo clínico, no de una enfermedad en sí misma, y aparece en contextos tan diversos como las espondiloartropatías, la gota, la sarcoidosis, ciertas infecciones óseas o la anemia de células falciformes. El término procede del griego δάκτυλος (dáktylos, «dedo») y el sufijo -itis, que indica inflamación. En la literatura reumatológica se define como la tumefacción uniforme de un dedo, resultado de la inflamación conjunta de varias estructuras: articulaciones interfalángicas, vainas tendinosas de los flexores y tejido blando peritendinoso. Esa afectación simultánea es lo que la distingue de una artritis aislada, donde solo se inflama la articulación. Durante décadas se asumió que el origen de la tumefacción era la sinovitis de las pequeñas articulaciones del dedo. En 1996, un grupo italiano encabezado por Olivieri demostró mediante resonancia magnética y ecografía que la lesión primaria era, en realidad, la tenosinovitis de la vaina flexora: de los doce dedos estudiados, todos presentaban tenosinovitis y solo uno mostraba sinovitis articular. Trabajos posteriores del grupo de McGonagle ampliaron la hipótesis: la inflamación se originaría en la entesis (el punto de inserción del tendón en el hueso) y, desde ahí, las citocinas proinflamatorias difunden a lo largo de la vaina tendinosa. La dactilitis puede agruparse en tres grandes categorías etiopatogénicas. Las dactilitis inflamatorias son las más frecuentes en el adulto: las espondiloartropatías, y en particular la artritis psoriásica, constituyen la causa principal. Se estima que entre el 30 y el 50 % de los pacientes con artritis psoriásica presentan al menos un episodio a lo largo de su enfermedad, y la dactilitis forma parte de los criterios CASPAR para su clasificación. La gota tofácea y la sarcoidosis crónica son otras dos causas inflamatorias, menos habituales pero bien documentadas. Un segundo grupo lo forman las dactilitis infecciosas, más propias de la edad pediátrica. La dactilitis tuberculosa afecta las falanges proximales de los niños, produce una expansión ósea quística denominada spina ventosa y constituye entre el 4 y el 8 % de la tuberculosis esquelética. La dactilitis sifilítica es una manifestación poco frecuente de la sífilis congénita: aparece dentro de los primeros meses de vida y afecta al 2 % de los casos con compromiso óseo. Existe también la dactilitis distal ampollosa, descrita por primera vez en 1972, provocada por estreptococo betahemolítico del grupo A o, en ocasiones, por Staphylococcus aureus. Queda, por último, la dactilitis no inflamatoria de la anemia falciforme. Aquí el mecanismo es vascular: los eritrocitos falciformes obstruyen los pequeños vasos de los metacarpianos y metatarsianos, producen infartos en la médula ósea y generan una tumefacción dolorosa que se conoce como síndrome mano-pie. Es frecuente antes de los dos años de edad. Conviene detenerse en el mecanismo de las formas asociadas a espondiloartropatías, porque es el más estudiado y el que mejor ilustra por qué la dactilitis se comporta de manera distinta a una artritis convencional. En un dedo normal, el tendón flexor discurre por un conducto cerrado, la vaina sinovial, sujeto por poleas fibrosas. Cuando la entesis se inflama, las citocinas se propagan por la vaina y provocan una tenosinovitis que abarca todo el trayecto del tendón. El resultado visible es un dedo uniformemente hinchado, sin la tumefacción localizada típica de una articulación inflamada. La forma puede ser aguda, con dolor intenso y enrojecimiento, o crónica, en la que el dedo mantiene un aumento de volumen persistente pero apenas resulta doloroso. No está claro si una fase evoluciona a la otra o si se trata de procesos fisiopatológicamente distintos. Lo que sí se ha documentado es que la recurrencia de episodios en un mismo dedo se asocia a mayor daño estructural radiológico. Del griego δάκτυλος (dáktylos), que significa «dedo», combinado con el sufijo médico -itis, indicativo de inflamación. El sustantivo griego designaba originalmente los dedos de la mano, aunque en terminología médica actual el vocablo se aplica también a los dedos de los pies. No. La artritis afecta a una o varias articulaciones concretas del dedo, con hinchazón localizada en ellas. La dactilitis, en cambio, implica la inflamación de todo el dedo (articulaciones, vainas tendinosas y tejido blando circundante), lo que produce esa tumefacción fusiforme completa. Es posible, eso sí, que ambas coexistan en el mismo paciente. Depende de la causa. Las formas asociadas a espondiloartropatías y gota predominan en adultos. Las dactilitis infecciosas (tuberculosa, sifilítica, distal ampollosa) y la dactilitis drepanocítica son más propias de la infancia: el síndrome mano-pie de la anemia falciforme, por ejemplo, suele presentarse entre los seis meses y los dos años de vida, coincidiendo con la sustitución progresiva de la hemoglobina fetal por la hemoglobina S. Es la denominación coloquial de la dactilitis, utilizada tanto en castellano como en otras lenguas (en inglés, sausage digit). Describe gráficamente el aspecto del dedo cuando la tumefacción es uniforme y borra los contornos articulares habituales. Su uso en textos médicos es tan frecuente que aparece incluso en criterios de clasificación formales. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dactilitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dactilitis
Clasificación según la causa
Mecanismo en las espondiloartropatías
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término dactilitis?
¿Es lo mismo dactilitis que artritis de los dedos?
¿La dactilitis aparece solo en adultos?
¿Qué significa «dedo en salchicha»?
Referencias
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