DICCIONARIO MÉDICO
Cuerpo apoptóticos
Los cuerpos apoptóticos son vesículas rodeadas de membrana plasmática que contienen los restos organizados de una célula tras completar la apoptosis. Se forman por fragmentación del citoplasma en la fase final de la muerte celular programada y son eliminados con rapidez por macrófagos y otras células fagocíticas, sin provocar inflamación en el tejido circundante. Cuando una célula recibe la orden de morir por apoptosis, no se limita a romperse. Pone en marcha una secuencia de cambios internos que desmontan sus estructuras de forma controlada: la cromatina se condensa, el núcleo se fragmenta y el citoplasma se contrae. Al final de esa secuencia la membrana plasmática forma protrusiones (el término técnico es blebbing), que acaban desprendiéndose como vesículas cerradas. Cada una de esas vesículas recibe el nombre de cuerpo apoptótico. Su tamaño oscila entre 1 y 5 micrómetros, lo que los convierte en las vesículas extracelulares más grandes que produce el organismo. Dentro pueden contener fragmentos de ADN, orgánulos como mitocondrias o retículo endoplásmico, y porciones de citoplasma con sus proteínas. Lo que los distingue de los restos de una célula necrótica es, precisamente, que conservan la membrana intacta. No hay vertido al exterior. No hay alarma inflamatoria. Para que un macrófago localice y engulla un cuerpo apoptótico hacen falta dos tipos de señales. Primero, la célula moribunda libera al medio moléculas solubles (ATP, UTP, fractalcina) que actúan como señales de localización, generando un gradiente quimiotáctico que atrae a los fagocitos hacia la zona. Se las conoce como señales "encuéntrame". Una vez que el fagocito llega al entorno inmediato, entra en juego la segunda clase de señal. Durante la apoptosis, una enzima llamada escramblasa trasloca la fosfatidilserina desde la cara interna de la membrana plasmática hasta la cara externa. En condiciones normales, la fosfatidilserina permanece oculta en la hemicapa citoplásmica gracias a la actividad de las flipasas; las caspasas inactivan esas flipasas y activan la escramblasa, de modo que la fosfatidilserina queda expuesta al exterior. Esa exposición funciona como señal "cómeme" para los macrófagos, que la reconocen a través de receptores específicos. Junto a la fosfatidilserina, otras moléculas como la calreticulina refuerzan la señal de reconocimiento. El proceso completo de captación y digestión recibe el nombre de eferocitosis, del latín efferre (llevar fuera, llevar a enterrar). No es un detalle menor que sea silencioso: los macrófagos que practican eferocitosis no liberan citocinas proinflamatorias, lo que impide que la muerte de una célula genere daño colateral en sus vecinas. Si la actividad fagocítica se ve comprometida o la carga de cuerpos apoptóticos supera la capacidad de aclaramiento del tejido, las vesículas terminan por perder la integridad de su membrana. El contenido intracelular se vierte entonces al espacio extracelular y desencadena una respuesta inflamatoria que, en principio, la apoptosis estaba diseñada para evitar. Ese escenario se ha documentado en modelos experimentales en los que se inhibe la función macrofágica. La situación tiene relevancia clínica. En el lupus eritematoso sistémico, varios estudios han identificado defectos en la eliminación de restos apoptóticos como uno de los factores que alimentan la pérdida de tolerancia inmunológica: fragmentos de ADN y nucleosomas expuestos al sistema inmunitario actúan como autoantígenos y estimulan la producción de autoanticuerpos. El vínculo entre eferocitosis defectuosa y autoinmunidad constituye un campo de investigación activo. La confusión más frecuente se produce con los restos de la necrosis. En la necrosis, la membrana celular se rompe de forma desordenada, el contenido citoplasmático se vierte al exterior y el tejido circundante responde con inflamación. Los fragmentos resultantes carecen de membrana íntegra, no expresan fosfatidilserina de manera regulada y no generan señales quimiotácticas ordenadas. Frente a ese cuadro desordenado, los cuerpos apoptóticos mantienen su envoltura membranosa, exhiben marcadores específicos para su reconocimiento y se eliminan sin ruido inmunológico. Esa diferencia morfológica y funcional es lo que permite al patólogo distinguir, en una preparación histológica, si la muerte celular observada ha seguido un programa regulado o ha sido accidental. No. La célula apoptótica es la célula que está ejecutando el programa de muerte celular programada; en ese momento todavía conserva su identidad como unidad celular, aunque ya muestra los cambios característicos (condensación de cromatina, contracción del citoplasma). Los cuerpos apoptóticos son el producto final: los fragmentos en que esa célula se ha dividido tras completar el proceso. En condiciones normales, no. Su eliminación por fagocitosis transcurre sin liberación de mediadores inflamatorios. Ahora bien, si la capacidad de aclaramiento del tejido se satura o falla, las vesículas se rompen y el contenido vertido sí puede activar una respuesta inflamatoria. La eferocitosis designa específicamente la fagocitosis de células apoptóticas y sus cuerpos. El término se acuñó para diferenciar este proceso de la fagocitosis convencional de patógenos, porque los mecanismos de reconocimiento, las señales implicadas y la respuesta del fagocito son distintos. En la eferocitosis, el resultado es antiinflamatorio; en la fagocitosis de un microorganismo, habitualmente proinflamatorio. Depende del contexto. En cortes histológicos teñidos con hematoxilina-eosina es posible identificar células apoptóticas por la condensación de su cromatina y la eosinofilia del citoplasma, pero los cuerpos apoptóticos individuales, dada su rápida eliminación, rara vez se observan libres en el tejido. Para su detección más precisa se recurre a técnicas como TUNEL o la tinción con anexina V, que marca la fosfatidilserina expuesta en la superficie. Si desea profundizar en conceptos asociados a los cuerpos apoptóticos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los cuerpos apoptóticos
Señalización y reconocimiento por los fagocitos
Consecuencias de una eliminación defectuosa
Diferenciación con los restos de la necrosis
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un cuerpo apoptótico que una célula apoptótica?
¿Los cuerpos apoptóticos provocan inflamación?
¿Qué es la eferocitosis?
¿Pueden verse los cuerpos apoptóticos al microscopio convencional?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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