DICCIONARIO MÉDICO
Coiloniquia
La coiloniquia es una alteración de la morfología de las uñas en la que la lámina ungueal pierde su curvatura convexa normal y adopta una forma cóncava, con los bordes elevados y el centro deprimido. El aspecto recuerda al de una cuchara, y de ahí su nombre popular: "uñas en cuchara". La causa más frecuente es la anemia ferropénica, pero puede aparecer también en trastornos endocrinos, exposición a sustancias químicas y como variante fisiológica transitoria en lactantes. El término proviene del griego κοῖλος (koîlos), "hueco" o "cóncavo", y ὄνυξ (ónyx), genitivo ὄνυχος (ónychos), "uña". La combinación designa, literalmente, una "uña hueca". Es la misma raíz κοῖλος que dio nombre al coilocito en citopatología: Leopold Koss se inspiró precisamente en la coiloniquia cuando buscó un nombre para las células con apariencia ahuecada que describió en 1956. No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un signo clínico. Su presencia invita a buscar la causa subyacente. La prueba clásica, algo rudimentaria pero ilustrativa, consiste en depositar una gota de agua sobre la uña: si permanece retenida en la concavidad sin derramarse, la deformidad está presente. En las formas leves la uña simplemente se aplana; solo en las formas marcadas adquiere esa concavidad franca. La lámina ungueal se compone fundamentalmente de queratina dura, una proteína estructural cuya síntesis en la matriz ungueal requiere un aporte constante de oxígeno y nutrientes. El hierro interviene en este proceso por dos vías: forma parte de la hemoglobina, que transporta el oxígeno hasta los tejidos periféricos, y es cofactor de enzimas implicadas en la queratinización. Cuando los depósitos de hierro descienden, las células de la matriz producen una queratina defectuosa, más blanda y delgada de lo normal. La uña resultante no tiene rigidez suficiente para mantener su curvatura convexa y cede ante la presión del lecho ungueal, que la empuja hacia arriba por los bordes laterales y la hunde en el centro. La asociación entre coiloniquia y ferropenia se conoce desde hace más de un siglo. Forma parte, junto con la disfagia y las membranas esofágicas, del síndrome de Plummer-Vinson, descrito de forma independiente por Henry Stanley Plummer en 1912 y Porter Paisley Vinson en 1919. La lista es larga. Los trastornos tiroideos (tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo) pueden alterar la queratinización. El síndrome de Raynaud reduce el flujo sanguíneo a los dedos y, con él, el aporte de oxígeno a la matriz. La hemocromatosis, paradójicamente una enfermedad por exceso de hierro, también se ha asociado a coiloniquia, quizás por el daño tisular que produce la sobrecarga férrica. Las dermatosis que afectan al aparato ungueal, como el liquen plano o la psoriasis, pueden producir concavidad de la lámina si comprometen la matriz. Hay causas ocupacionales. La exposición prolongada a aceites derivados del petróleo, detergentes industriales o solventes orgánicos ablandan la queratina y pueden provocar la deformidad sin necesidad de que exista una enfermedad sistémica. En estos casos la coiloniquia se limita a las uñas de las manos expuestas y desaparece al eliminar el contacto. Y está la coiloniquia fisiológica del lactante, que merece un párrafo aparte porque genera consultas frecuentes. Alrededor de un tercio de los recién nacidos presenta cierto grado de concavidad en las uñas de los pies, probablemente por la finura de la lámina ungueal en los primeros meses de vida. Se resuelve de forma espontánea a medida que la uña madura y no requiere intervención. La onicogrifosis produce el efecto opuesto: la uña se engruesa y curva en garra, sobre todo en los pies de personas de edad avanzada. La onicolisis consiste en la separación de la lámina del lecho ungueal, un fenómeno distinto de la concavidad. En la práctica, la coiloniquia se distingue de ambas porque la uña se deprime pero permanece adherida al lecho y no se engruesa. Del griego κοῖλος (koîlos), "hueco", y ὄνυξ (ónyx), "uña". Literalmente, "uña hueca". La misma raíz griega aparece en el término coilocito, la célula con citoplasma ahuecado que describe la infección por el virus del papiloma humano. En la mayoría de los casos, sí. Si la causa es una ferropenia, la corrección del déficit de hierro permite que la matriz vuelva a producir queratina normal. La uña nueva crece con curvatura convexa, pero como las uñas de las manos tardan unos seis meses en renovarse por completo, la mejoría no es inmediata. Sí. Aproximadamente uno de cada tres recién nacidos presenta algún grado de coiloniquia fisiológica, sobre todo en las uñas de los pies. Tiende a corregirse sola a medida que la uña se fortalece durante los primeros años de vida. Ante la duda, conviene que el pediatra lo valore para descartar causas distintas. Sí, aunque es más frecuente en las manos, especialmente en el pulgar y en los dos dedos adyacentes. Cuando aparece en los pies en un adulto, conviene investigar si existe una causa sistémica o una exposición ocupacional. Si desea profundizar en conceptos asociados a la coiloniquia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coiloniquia
Por qué el hierro condiciona la forma de la uña
Otras causas de coiloniquia
Diferenciación con otras distrofias ungueales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra coiloniquia?
¿La coiloniquia es reversible?
¿Es normal que un bebé tenga las uñas cóncavas?
¿Puede la coiloniquia afectar también a las uñas de los pies?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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