DICCIONARIO MÉDICO
Cistitis glandular
La cistitis glandular es una alteración proliferativa del urotelio de la vejiga urinaria en la que las células que revisten la mucosa vesical adoptan una diferenciación glandular, formando estructuras que recuerdan al epitelio intestinal. Se clasifica dentro de las anomalías proliferativas uroteliales y se considera una lesión con potencial preneoplásico. El término describe una respuesta metaplásica de las células transicionales que normalmente componen el urotelio. Bajo estímulos irritativos prolongados (infección crónica, presencia de cálculos, sondaje permanente, obstrucción del flujo urinario), algunas de esas células experimentan una transformación: dejan de comportarse como epitelio de transición y adquieren características propias del epitelio glandular, con formación de glándulas mucosecretoras en la submucosa vesical. Para entender el proceso conviene conocer los nidos de Von Brunn. En condiciones normales, pequeños nidos de células uroteliales pueden invaginarse hacia la lámina propia sin que ello tenga significado patológico. Se trata de un hallazgo frecuente en biopsias vesicales de individuos sanos. Cuando esos nidos se dilatan y forman cavidades cerradas, hablamos de cistitis quística. Y cuando las células que tapizan esas cavidades sufren metaplasia glandular (es decir, se transforman en células secretoras de moco), el cuadro pasa a denominarse cistitis glandular. Existe, por tanto, un espectro continuo: nidos de Von Brunn, cistitis quística y cistitis glandular representan estadios sucesivos de un mismo proceso proliferativo. La variante de metaplasia intestinal de la cistitis glandular, en la que el urotelio se reemplaza extensamente por un epitelio que se asemeja a la mucosa del intestino, ha sido asociada en la literatura con un riesgo aumentado de adenocarcinoma vesical. Algunas series de casos han documentado la secuencia cistitis glandular, displasia y adenocarcinoma en biopsias secuenciales obtenidas a lo largo de 5 a 15 años. No obstante, la historia natural de esta metaplasia no está completamente definida y el riesgo real de transformación maligna sigue siendo objeto de debate. Lo que no se discute es la necesidad de un seguimiento periódico con cistoscopia en los pacientes con formas extensas. No. Es una lesión benigna, pero algunas formas se consideran preneoplásicas, lo que significa que podrían evolucionar hacia un adenocarcinoma con el paso de los años. Esa posibilidad justifica el seguimiento urológico periódico. La diferencia es histológica. En la cistitis quística, los nidos de Von Brunn se dilatan formando cavidades revestidas por urotelio normal. En la cistitis glandular, esas cavidades están tapizadas por un epitelio glandular mucosecretor. Macroscópicamente, en la cistoscopia, la cistitis glandular puede mostrar formaciones de color pardo o verdoso, frente a las lesiones translúcidas de la cistitis quística. Sí. En una misma vejiga pueden coexistir áreas de cistitis glandular, cistitis quística y cistitis folicular, todas ellas como respuestas distintas del urotelio a una irritación crónica. El diagnóstico definitivo lo establece el estudio anatomopatológico de las biopsias. Consulte también la información clínica sobre la cistitis Si busca información sobre el abordaje clínico general de las cistitis, puede consultar la ficha clínica de la cistitis elaborada por el Departamento de Urología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cistitis glandular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cistitis glandular
Significado preneoplásico
Preguntas frecuentes
¿La cistitis glandular es un cáncer?
¿Cómo se diferencia de la cistitis quística?
¿Puede coexistir con la cistitis folicular?
Referencias
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