DICCIONARIO MÉDICO
Bacteroides
Bacteroides es el género que reúne a las bacterias anaerobias gramnegativas más abundantes del intestino grueso humano. La mayoría de sus especies conviven durante toda la vida de una persona sin causar el menor problema, ocupadas en fermentar azúcares complejos que el propio organismo no sabe digerir. El conflicto aparece solo cuando alguna de ellas abandona su territorio habitual, a través de una perforación intestinal o una cirugía, y accede a tejidos que en condiciones normales son estériles. Su nombre, que significa literalmente con forma de bastoncillo, describe la silueta alargada que adoptan sus células al microscopio. Bacteroides Tipo: bacteria Morfología: bacilos gramnegativos pleomorfos, no esporulados, anaerobios; la mayoría de sus especies resisten la bilis y fermentan azúcares (sacarolíticas) Transmisión: endógena, desde la propia flora del paciente Reservorio: humano y animal (tubo digestivo) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: peritonitis, absceso abdominal, bacteriemia El nombre combina el neolatín bacter, bastón, con el sufijo griego -eides, semejante a. Bacteroides significa, con forma de bastoncillo, y describe bien a sus células: bacilos alargados que a veces se curvan o se hinchan hasta parecer casi esféricos, según las condiciones del cultivo. El género lo crearon en 1919 los médicos Aldo Castellani y Albert Chalmers, al recoger en su Manual of Tropical Medicine una bacteria que dos investigadores franceses, Adrien Veillon y Henri Zuber, habían descrito veintiún años antes. En 1898 publicaron un trabajo sobre microbios estrictamente anaerobios y su papel en la patología; entre ellos figuraba una especie aislada de un caso de apendicitis que bautizaron como Bacillus fragilis. Castellani y Chalmers la trasladaron a su género nuevo, y esa especie se convirtió en el tipo que define hoy a todo el grupo. Al microscopio son bacilos gramnegativos, sin flagelo ni cilios y, por tanto, incapaces de desplazarse por sí solos; algunas especies compensan esa inmovilidad con fimbrias que les sirven para adherirse a otras superficies. No forman esporas, de modo que sobreviven fuera del organismo con más dificultad que otros anaerobios como Clostridium. Su rasgo distintivo en el laboratorio es la resistencia a la bilis. La mayoría de las bacterias anaerobias mueren en su presencia; las especies de este género, en cambio, crecen bien en medios con un 20 % de bilis de buey, propiedad que se aprovecha para aislarlas de forma selectiva en agar bilis-esculina. Son además sacarolíticas: fermentan una variedad amplia de azúcares, incluidos polisacáridos vegetales que el intestino humano no sabe romper por sí mismo. En el colon de una persona sana, las especies de Bacteroides llegan a representar hasta una cuarta parte de toda la microbiota fecal, lo que las convierte en el género bacteriano más numeroso del intestino grueso. Esa abundancia no es casual. Al degradar polisacáridos complejos liberan ácidos grasos de cadena corta que la mucosa intestinal aprovecha como fuente de energía, y contribuyen a entrenar el sistema inmunitario para distinguir entre lo propio y lo ajeno. La relación es, la mayor parte del tiempo, beneficiosa para ambas partes. Cambia de signo en cuanto una de estas bacterias sale de su hábitat, algo que ocurre casi siempre por una vía mecánica: una perforación intestinal, una cirugía abdominal, una herida penetrante. No hace falta contagio alguno; el propio paciente es la fuente. Durante buena parte del siglo XX, Bacteroides funcionó como un cajón de sastre: cualquier bacilo gramnegativo anaerobio no esporulado que no encajara en otro género acababa ahí, sin más criterio que ese parecido superficial. Hacia los años ochenta agrupaba varios cientos de especies con propiedades bioquímicas muy distintas entre sí. Los microbiólogos Haroun Shah y Matthew Collins pusieron orden. En 1988 separaron las especies no sacarolíticas de origen bucal en un género nuevo, Porphyromonas; en 1989 propusieron restringir Bacteroides a Bacteroides fragilis y a las especies próximas a ella; y en 1990 trasladaron el resto de las especies orales moderadamente sacarolíticas a otro género nuevo, Prevotella. La reorganización no terminó ahí: en 2020, un análisis genómico de más de mil cepas tipo firmado por García-López y su equipo trasladó a varias especies intestinales frecuentes, entre ellas Bacteroides vulgatus y Bacteroides dorei, a un cuarto género, Phocaeicola. Hoy el género reúne muchas menos especies que las que llegó a albergar en su momento de máxima amplitud. Origen y hábitat son comunes a los tres géneros; lo que cambia es el metabolismo. Prevotella agrupa a las especies moderadamente sacarolíticas, casi todas de la cavidad oral o del tracto genital, sensibles a la bilis. Porphyromonas reúne a las que apenas fermentan azúcares y, en cambio, producen pigmentos oscuros a partir de la hemoglobina, lo que les da colonias negruzcas en cultivo. Bacteroides, tal como se entiende desde 1989, queda reservado a las especies intensamente sacarolíticas y resistentes a la bilis que dominan la flora intestinal, con Bacteroides fragilis como referencia de todo el grupo. Ninguna especie del género causa una enfermedad con nombre propio. Lo habitual es que participe, junto con bacterias aerobias, en infecciones mixtas que se originan cuando se rompe la barrera intestinal: la peritonitis y el absceso abdominal son los cuadros más característicos, seguidos de la bacteriemia cuando la bacteria alcanza el torrente sanguíneo. Bacteroides fragilis es, con diferencia, la especie que se aísla con más frecuencia en estos episodios. Con forma de bastoncillo. La palabra une el neolatín bacter, bastón, con el sufijo griego -eides, semejante a. Describe la silueta alargada que adoptan estas bacterias al microscopio, aunque algunas especies la pierden y se vuelven casi esféricas según el cultivo. No, aunque compartan raíz. En español, bacteroide es también un término de botánica que designa la forma degenerada que adopta el bacilo fijador de nitrógeno dentro de los nódulos radicales de las leguminosas, un concepto sin relación con el género bacteriano intestinal que aquí se describe. Cincuenta y una, según el recuento vigente de la autoridad internacional de nomenclatura bacteriana. Es una cifra muy inferior a la de mediados del siglo XX, cuando el género llegó a incluir varios cientos de especies antes de que la revisión taxonómica de finales de los años ochenta trasladara la mayoría a otros géneros. No, al menos no como se contagia una gripe. Forma parte de la flora intestinal desde los primeros meses de vida, adquirida por vía materna y ambiental, y no por contacto con un enfermo. Para situar Bacteroides dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Bacteroides
Cómo se identifica en el laboratorio
El género dominante del colon humano
Un género en permanente revisión
Diferenciación frente a Prevotella y Porphyromonas
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Bacteroides?
¿Es lo mismo bacteroide que el género Bacteroides?
¿Cuántas especies reconoce hoy el género?
¿Puede transmitirse Bacteroides de una persona a otra?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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