DICCIONARIO MÉDICO
Autovacuna
La autovacuna es un preparado inmunológico individualizado que se elabora a partir de los microorganismos patógenos aislados de una muestra del propio paciente. Su objetivo es estimular una respuesta defensiva específica frente a las cepas responsables de infecciones recurrentes. Se administra habitualmente por vía sublingual y se emplea sobre todo en infecciones del tracto urinario y del área otorrinolaringológica que no responden de forma satisfactoria a los tratamientos convencionales. Una autovacuna es una suspensión de bacterias inactivadas obtenidas de un cultivo realizado con material biológico del propio paciente (orina, exudado faríngeo, secreción nasal u otra muestra según la localización de la infección). El laboratorio aísla e identifica las cepas causantes, las multiplica en condiciones controladas y, una vez alcanzada la concentración adecuada, las inactiva para eliminar su capacidad patógena conservando su capacidad antigénica. El resultado es un preparado que, al ser administrado al paciente, expone al sistema inmunitario a los mismos antígenos que produce la infección, favoreciendo la generación de anticuerpos protectores en las mucosas. El término combina el prefijo griego αὐτός (autós, 'uno mismo') con el latín vaccina, derivado de vacca ('vaca'), en referencia al procedimiento de Edward Jenner con la viruela bovina a finales del siglo XVIII. Conviene no confundir la autovacuna con las vacunas bacterianas polivalentes de colección, que contienen cepas estandarizadas y no se elaboran a partir del paciente individual. En España, las vacunas bacterianas de colección dejaron de comercializarse en enero de 2018 y fueron sustituidas por las autovacunas. El mecanismo de acción se basa en la estimulación de la inmunidad de mucosas. La administración sublingual del preparado pone en contacto los antígenos bacterianos con el tejido linfoide asociado a mucosas (MALT), lo que promueve la producción de inmunoglobulina A secretora (sIgA) en las superficies mucosas del tracto urinario, respiratorio u orofaríngeo. Esa sIgA actúa como primera barrera frente a la colonización bacteriana. A diferencia de una vacuna convencional, cuyo propósito es prevenir una infección futura en personas sanas, la autovacuna tiene una función inmunoterapéutica: se aplica a pacientes que ya padecen infecciones de repetición y en quienes los ciclos sucesivos de antibióticos no han logrado erradicar el foco. No genera la misma memoria inmunológica duradera que una vacuna preventiva, pero puede reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios recurrentes durante el período de protección. El proceso comienza con la recogida de una muestra en el momento de la infección activa. El paciente recibe un kit de recogida que permite conservar la muestra en condiciones adecuadas hasta su llegada al laboratorio fabricante. Allí se realiza el cultivo microbiológico, se identifican las especies y se seleccionan las cepas patógenas relevantes. En ocasiones, una misma autovacuna puede contener más de una especie bacteriana si el cultivo revela una infección polimicrobiana. La concentración habitual ronda las 10⁹ bacterias inactivadas por mililitro, diluidas en solución salina fisiológica fenolada. Se administra en gotas sublinguales que el paciente mantiene bajo la lengua durante aproximadamente dos minutos antes de deglutir. El esquema posológico concreto varía según el laboratorio y la indicación clínica. Las infecciones urinarias de repetición constituyen la indicación más frecuente en la práctica clínica actual, especialmente cuando el agente causal es Escherichia coli u otros uropatógenos habituales. El objetivo no es curar el episodio agudo, sino reducir las recurrencias en pacientes que experimentan tres o más infecciones al año. En el ámbito otorrinolaringológico se han utilizado autovacunas para amigdalitis, faringitis y rinosinusitis recurrentes, sobre todo en población pediátrica. La evidencia científica disponible es, con todo, limitada: los estudios publicados son en su mayoría series de casos o ensayos de pequeño tamaño muestral, y las revisiones de evaluación de tecnologías sanitarias han señalado la necesidad de estudios con diseño más robusto para establecer conclusiones firmes sobre su eficacia. Vacuna bacteriana de colección (polivalente). Se elabora con cepas de referencia de colección, no con las del paciente, y se prescribe según el perfil microbiológico más probable. En España dejó de estar disponible en 2018. Lisado bacteriano. Producto comercial estandarizado que contiene extractos de varias especies bacterianas. No se elabora a medida y su composición es fija, independientemente del agente causal del paciente concreto. Vacuna autóloga antitumoral. Concepto distinto, propio de la investigación oncológica: utiliza células tumorales del propio paciente para estimular una respuesta antitumoral. Comparte con la autovacuna bacteriana el principio de personalización, pero pertenece a un campo terapéutico diferente. Del griego αὐτός (autós, 'uno mismo, propio') y del latín vaccina, que a su vez deriva de vacca ('vaca'). El término refleja que el preparado se obtiene del propio paciente, a diferencia de las vacunas convencionales, que utilizan cepas estándar de laboratorio. No. El lisado bacteriano es un producto comercial con composición fija, igual para todos los pacientes. La autovacuna se elabora a medida, a partir de las cepas aisladas de la muestra del propio paciente, lo que la hace más específica frente a la cepa causante de sus infecciones. Sí. La autovacuna es un medicamento individualizado que requiere prescripción por parte de un médico. El facultativo solicita la recogida de la muestra, indica la elaboración al laboratorio autorizado y pauta la posología. Al tratarse de bacterias inactivadas, el perfil de seguridad es favorable. Las reacciones adversas descritas son infrecuentes y, en general, leves: molestias gastrointestinales, ligera irritación orofaríngea o, rara vez, febrícula transitoria. Si desea profundizar en conceptos asociados a la autovacuna, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una autovacuna
Fundamento inmunológico
Elaboración y administración
Principales indicaciones
Diferenciación con otros preparados inmunológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra autovacuna?
¿Es lo mismo una autovacuna que un lisado bacteriano?
¿Necesita receta médica?
¿Tiene efectos secundarios?
Referencias
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