DICCIONARIO MÉDICO
Asimetría encefálica
La asimetría encefálica designa las diferencias de estructura, tamaño o función entre los dos hemisferios cerebrales. En su forma fisiológica, constituye la base de la lateralización de funciones como el lenguaje; en su forma patológica, refleja un desarrollo hemisférico anómalo o una lesión adquirida que reduce el volumen de uno de los hemisferios. El término combina asimetría (del griego ἀσυμμετρία, «falta de proporción») con el adjetivo encefálico, derivado de ἐγκέφαλος (enképhalos, literalmente «lo que está dentro de la cabeza», de ἐν, «dentro», y κεφαλή, «cabeza»). Se refiere, por tanto, a cualquier diferencia mensurable entre las dos mitades del encéfalo. Conviene separar con claridad dos acepciones. La primera alude a la lateralización funcional fisiológica, un rasgo propio de la especie humana que permite al cerebro repartir tareas entre hemisferios sin duplicar circuitos. La segunda se refiere a diferencias patológicas de volumen (hemiatrofia cerebral, hemimegalencefalia) que implican una alteración del desarrollo o una destrucción tisular adquirida. Ambas realidades comparten el nombre, pero su significado clínico es radicalmente distinto. Que el cerebro no es idéntico a derecha e izquierda se sospechaba ya antes de que existiese la neuroimagen. En 1861, Paul Broca presentó ante la Sociedad Antropológica de París el caso de un paciente que había perdido la capacidad de hablar tras una lesión en el lóbulo frontal izquierdo. Broca concluyó que el hemisferio izquierdo albergaba el «centro del lenguaje articulado», una observación que Marc Dax había anticipado en un manuscrito de 1836 sin llegar a publicarlo en vida. Los estudios morfométricos posteriores confirmaron que la asimetría no es solo funcional. El planum temporale, una región de la corteza cerebral implicada en el procesamiento auditivo y lingüístico, es más extenso en el hemisferio izquierdo en cerca del 65 % de los cerebros examinados post mortem. Esta diferencia ya es detectable en fetos del tercer trimestre, lo que indica un programa genético temprano más que un moldeamiento por la experiencia postnatal. No todo se reduce al lenguaje. El hemisferio derecho domina en tareas de orientación espacial, reconocimiento de caras y procesamiento de la prosodia emocional. La dominancia manual (en torno al 90 % de la población es diestra) guarda relación con la lateralización motora, si bien la correspondencia no es absoluta: un porcentaje de personas zurdas mantiene la dominancia lingüística en el hemisferio izquierdo. Cuando la diferencia de volumen entre hemisferios excede los márgenes fisiológicos, el hallazgo apunta a una patología del desarrollo o a una lesión destructiva. La hemimegalencefalia es una malformación rara en la que un hemisferio crece de forma excesiva por una anomalía de la migración y la proliferación neuronal; suele manifestarse con epilepsia refractaria y déficits cognitivos desde los primeros meses de vida. En el extremo opuesto, la hemiatrofia cerebral resulta de la pérdida de tejido en un hemisferio, ya sea congénita o adquirida. Una causa clásica es la encefalitis de Rasmussen, una encefalitis crónica de probable mecanismo autoinmunitario que destruye progresivamente la corteza de un solo hemisferio en niños y adolescentes. Las secuelas de un accidente cerebrovascular extenso también pueden dejar, con el paso de los años, un hemisferio marcadamente más pequeño que el contralateral, con dilatación ventricular compensatoria. Reúne dos voces griegas: ἀσυμμετρία («falta de proporción») y ἐγκέφαλος («dentro de la cabeza»). Se utiliza en neuroanatomía para nombrar las diferencias, normales o patológicas, entre los dos hemisferios del encéfalo. Sí. Diferencias de pocos milímetros en el grosor cortical o en el volumen de determinadas regiones forman parte de la organización habitual del cerebro humano y son la base de la lateralización funcional. Existe una relación, pero no es mecánica. La mayoría de las personas diestras muestran dominancia del hemisferio izquierdo para el lenguaje y para el control motor fino de la mano. Entre las personas zurdas, en cambio, la lateralización es más variable: algunas mantienen el lenguaje en el hemisferio izquierdo y otras lo procesan de forma bilateral o en el hemisferio derecho. Depende del grado. Las variaciones fisiológicas no requieren intervención alguna. Cuando la neuroimagen muestra una diferencia llamativa de volumen entre hemisferios (hemiatrofia, hemimegalencefalia), la asimetría sí constituye un hallazgo que orienta hacia un diagnóstico concreto. Si desea profundizar en conceptos asociados a la asimetría encefálica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la asimetría encefálica
Lateralización hemisférica y sus bases anatómicas
Asimetría encefálica en contextos neuropatológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión «asimetría encefálica»?
¿Es normal que un hemisferio sea ligeramente distinto del otro?
¿Tiene relación la asimetría encefálica con ser zurdo o diestro?
¿La asimetría encefálica puede ser signo de enfermedad?
Referencias
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