DICCIONARIO MÉDICO
Artroplastia de codo
La artroplastia de codo es la sustitución quirúrgica de la articulación del codo por componentes protésicos. Representa un porcentaje pequeño del total de artroplastias que se practican (en torno al 3 % en las series más amplias) y acumula una tasa de complicaciones superior a la de la cadera o la rodilla, lo que obliga a una selección especialmente cuidadosa de los pacientes. El codo articula tres huesos (húmero distal, cúbito proximal y cabeza del radio) en una mecánica que combina flexión-extensión con pronación-supinación del antebrazo. Esa complejidad mecánica, unida al hecho de que las fuerzas que atraviesan la articulación durante la vida diaria son considerables (alcanzar un estante alto, cargar una bolsa), explica por qué el diseño de una prótesis de codo ha sido históricamente más difícil que el de una prótesis de cadera. La indicación clásica fue, durante décadas, la artritis reumatoide con destrucción articular avanzada. En los últimos años esa proporción ha ido cambiando: las fracturas conminutas del húmero distal en pacientes mayores y las secuelas postraumáticas con artrosis secundaria han ganado peso como indicaciones, mientras que los avances en el manejo farmacológico de la artritis reumatoide han reducido el número de codos reumatoides que llegan a necesitar prótesis. Los implantes de codo se clasifican en dos grandes familias. Las prótesis semiconstreñidas (o ensambladas) unen el componente humeral y el cubital mediante un eje de bisagra con cierta holgura que permite un mínimo de rotación, imitando la cinemática del codo natural. Son las más utilizadas cuando existe pérdida ósea o inestabilidad ligamentosa, porque la propia prótesis aporta estabilidad intrínseca. Las prótesis no ensambladas (o de superficie) recubren las superficies articulares sin enlazar mecánicamente los componentes. Necesitan que los ligamentos colaterales del paciente estén razonablemente conservados para funcionar bien. Su ventaja teórica es que transmiten menos estrés a la interfaz hueso-cemento, lo que podría reducir el riesgo de aflojamiento; en la práctica, su indicación se limita a codos con buen stock óseo y estabilidad ligamentosa preservada. Varios factores contribuyen. La cobertura de partes blandas alrededor del codo es más delgada, lo que facilita las infecciones y las complicaciones de la herida. El nervio cubital discurre en contacto directo con la articulación y puede irritarse durante la cirugía (la neuropatía cubital transitoria es la complicación neurológica más habitual). Y las fuerzas de torsión que soporta la prótesis son proporcionalmente altas en relación con el tamaño del implante, lo que eleva el riesgo de aflojamiento a largo plazo. Puede, pero la decisión se sopesa con cautela. Los implantes de codo tienen restricciones de carga (habitualmente se desaconseja levantar pesos superiores a 5 kg de forma repetida con el brazo afectado), y la supervivencia a largo plazo es menor que la de las prótesis de cadera o rodilla. En pacientes jóvenes con alta demanda funcional, se agotan antes otras opciones reconstructivas. Sí, en el uso clínico habitual los términos se emplean como sinónimos. Formalmente, la artroplastia es el procedimiento y la prótesis es el dispositivo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la artroplastia de codo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la artroplastia de codo
Tipos de implante según el grado de constricción
Preguntas frecuentes
¿Por qué la artroplastia de codo tiene más complicaciones que la de cadera o rodilla?
¿Puede una persona joven recibir una prótesis de codo?
¿Es lo mismo artroplastia de codo que prótesis de codo?
Referencias
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