DICCIONARIO MÉDICO
Artritismo
El artritismo es un concepto nosológico del siglo XIX, hoy abandonado por la medicina, que postulaba la existencia de una predisposición constitucional común a padecer enfermedades aparentemente dispares como la gota, la obesidad, la diabetes, el eccema, la migraña, las hemorroides y diversas formas de litiasis. El término se forma sobre el griego ἀρθρῖτις (arthrîtis, artritis) con el sufijo -ismo, que en medicina suele designar una condición o doctrina. Su acuñación corresponde a la escuela francesa de la segunda mitad del siglo XIX, y fue el patólogo Charles-Jacques Bouchard (1837-1915) quien le dio forma sistemática. Bouchard sostenía que todas estas enfermedades compartían un mecanismo de fondo: un «retardo de las combustiones» orgánicas (lo que hoy llamaríamos un enlentecimiento metabólico) que provocaba la acumulación de productos de desecho en la sangre y los tejidos. La idea no era del todo arbitraria. Gota y diabetes coincidían con frecuencia en el mismo paciente, y la obesidad acompañaba a ambas. Para la mentalidad médica del XIX, que buscaba grandes principios unificadores, agruparlas bajo un mismo paraguas constitucional tenía cierta lógica. Se hablaba de «diátesis artrítica» o «temperamento artrítico» como quien describe una predisposición general del organismo, no una enfermedad concreta. Bouchard publicó sus ideas en las Leçons sur les maladies par ralentissement de la nutrition (1882), obra que tuvo amplia difusión en la medicina francesa y española de la época. Según su modelo, el organismo del «artrítico» metabolizaba con lentitud los nutrientes, lo que generaba un exceso de ácido úrico, de azúcar en sangre y de otros residuos metabólicos. La gota sería la manifestación articular de esa acumulación; la diabetes, su vertiente pancreática; la obesidad, la consecuencia del almacenamiento excesivo; y el eccema o la migraña, formas menores de eliminación toxínica. El concepto gozó de enorme popularidad entre 1880 y 1930. Los balnearios europeos lo adoptaron con entusiasmo (las «aguas para artríticos» fueron un reclamo comercial habitual), y la literatura médica española de la época lo menciona con naturalidad. Todavía en las primeras décadas del siglo XX aparecía en tratados de pediatría, donde se hablaba de «niños de constitución artrítica». A medida que la bioquímica y la endocrinología avanzaron, el artritismo fue perdiendo credibilidad. Carlos Jiménez Díaz (1898-1967), una de las figuras más influyentes de la medicina interna española, lo criticó abiertamente al afirmar que se trataba de «una palabra vacía de sentido y de realidad clínica». La demostración de que la gota tiene un mecanismo bioquímico específico (la hiperuricemia y el depósito de cristales de urato), que la diabetes obedece a mecanismos insulínicos propios y que la obesidad responde a un balance energético independiente, hizo insostenible la pretensión de unirlas bajo una sola diátesis. La RAE conserva el término en su diccionario con la definición «supuesta predisposición constitucional a padecer enfermedades articulares, el eccema, la obesidad, la jaqueca, hemorroides y diversas litiasis». El adjetivo «supuesta» lo dice todo. Sin embargo, cabe reconocer que la observación clínica de la que partía Bouchard no era del todo errónea: hoy el concepto de síndrome metabólico agrupa varias de aquellas entidades (obesidad, hiperglucemia, hiperuricemia), aunque por mecanismos moleculares que el artritismo ni siquiera imaginaba. Etimológica, ante todo. Ambos términos comparten la raíz griega ἄρθρον (árthron, articulación). El artritismo nació como concepto porque la gota (una forma de artritis) se consideraba su manifestación más visible. Pero el artritismo pretendía ser mucho más que una enfermedad articular: aspiraba a explicar un terreno constitucional completo. La medicina actual no reconoce esa pretensión. En la práctica clínica, no. La RAE lo mantiene, y puede encontrarse en textos divulgativos antiguos o en contextos termales que conservan la terminología del siglo XIX. Ninguna sociedad científica de reumatología lo emplea ya como categoría diagnóstica. Solo de forma muy general. El síndrome metabólico agrupa obesidad central, hiperglucemia, dislipidemia e hipertensión, y su definición reposa en criterios bioquímicos precisos. El artritismo, en cambio, era un constructo teórico basado en la observación de que ciertos pacientes acumulaban varias de esas enfermedades, sin que existiera un mecanismo unificador demostrado. La coincidencia es real, pero la distancia metodológica entre ambos conceptos es enorme. Si desea ampliar información sobre términos vinculados al artritismo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el artritismo
Bouchard y la teoría de las combustiones lentas
Declive y abandono del concepto
Preguntas frecuentes
¿Qué relación tiene el artritismo con la artritis?
¿Se sigue usando el término artritismo?
¿Es el artritismo un antecedente del síndrome metabólico?
Referencias
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