DICCIONARIO MÉDICO
Angioma venoso
El angioma venoso, denominado hoy anomalía venosa del desarrollo (AVD), es una variante congénita del drenaje venoso cerebral constituida por un grupo de vénulas medulares que convergen en una vena colectora central dilatada. Se considera la malformación vascular intracraneal más frecuente y, en la inmensa mayoría de los casos, se descubre de forma incidental. Pese a llevar el nombre de angioma, la anomalía venosa del desarrollo no es, en rigor, ni un tumor ni una malformación en el sentido clásico del término. Consiste en la persistencia, en el cerebro adulto, de un patrón de drenaje venoso propio de la etapa embrionaria. Un territorio de parénquima cerebral drena su sangre venosa a través de un abanico de pequeñas vénulas que desembocan todas en un único tronco venoso de calibre mayor de lo habitual; ese tronco conecta, a su vez, con un seno dural superficial o con el sistema venoso profundo. En los estudios de resonancia magnética con contraste, la lesión produce una imagen muy reconocible que los radiólogos describen como "cabeza de Medusa" (caput medusae): las vénulas radiales, realzadas por el gadolinio, convergen hacia la vena colectora central como los tentáculos de una medusa. Courville describió en 1963 estas estructuras puramente venosas, y cinco años después Constans publicó las primeras imágenes radiológicas de una AVD. Las anomalías venosas del desarrollo son hallazgos habituales en la práctica neurorradiológica. Su localización más frecuente es la vecindad del cuerno anterior de los ventrículos laterales, aunque pueden asentar en cualquier región del encéfalo o, con menor frecuencia, en la médula espinal. Un dato que conviene conocer es su asociación con los angiomas cavernosos (cavernomas): entre un 15 % y un 40 % de las AVD coexisten con una malformación cavernosa en la proximidad. Cuando una AVD que se creía asintomática se manifiesta con una hemorragia, lo habitual es que la causa del sangrado sea el cavernoma acompañante y no la propia AVD, cuyo flujo venoso de baja presión rara vez se rompe por sí solo. Por regla general, no. Se trata de una variante anatómica benigna que la mayoría de las personas desconocen tener. Las complicaciones (trombosis de la vena colectora, hemorragia) son excepcionales y, cuando ocurren, suelen vincularse a un cavernoma asociado más que a la propia anomalía venosa. Es la descripción radiológica de la AVD en la resonancia magnética con contraste. Las vénulas medulares radiales que convergen en la vena colectora central recuerdan a los tentáculos de una medusa, de ahí el nombre. No tiene relación con la "cabeza de Medusa" abdominal de la hipertensión portal, que alude a venas dilatadas periumbilicales. En un estudio de imagen aislado, sí. La vena colectora dilatada podría interpretarse erróneamente como una lesión ocupante de espacio. La secuencia de resonancia magnética con contraste resuelve la duda en la mayoría de los casos al mostrar el patrón característico de drenaje venoso radial. Si desea profundizar en conceptos vasculares relacionados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el angioma venoso
Frecuencia y asociación con el cavernoma
Preguntas frecuentes
¿El angioma venoso es peligroso?
¿Qué significa "cabeza de Medusa" en este contexto?
¿Se puede confundir el angioma venoso con un tumor?
Referencias
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