DICCIONARIO MÉDICO
Anestesia dolorosa
La anestesia dolorosa (anesthesia dolorosa) es un fenómeno neurológico paradójico en el que el paciente percibe dolor en un territorio cutáneo que, al mismo tiempo, ha perdido la sensibilidad táctil y térmica habituales. La zona está, en apariencia, anestesiada al tacto, pero genera una sensación dolorosa espontánea o provocada. El nombre encierra una contradicción aparente: anestesia (ausencia de sensación) y dolor coexisten en el mismo territorio. La explicación reside en que las fibras nerviosas que transmiten el tacto fino, la presión y la temperatura pueden estar destruidas o gravemente dañadas, mientras que las vías centrales del dolor generan señales aberrantes que el cerebro interpreta como dolorosas. No se trata de que el estímulo externo produzca dolor, sino de que el propio sistema nervioso, al quedar lesionado, origina una actividad nociceptiva anómala. El cuadro se asocia con mayor frecuencia a lesiones del nervio trigémino, en particular tras intervenciones sobre el ganglio de Gasser destinadas a aliviar una neuralgia del trigémino previa. Puede aparecer también después de traumatismos de nervios periféricos, lesiones medulares o procesos que afectan a las vías sensitivas centrales. Su presencia no implica que el procedimiento haya sido técnicamente incorrecto; refleja la reorganización patológica de los circuitos nociceptivos tras la pérdida de aferencias. Cuando un nervio sensitivo se lesiona, las neuronas de segundo orden en el asta dorsal de la médula espinal (o en el núcleo espinal del trigémino, si se trata de la cara) pueden experimentar una hiperexcitabilidad por desaferentación. Al dejar de recibir las señales moduladoras que normalmente llegan desde la periferia, esas neuronas comienzan a disparar de forma espontánea o responden de manera exagerada a estímulos que antes no eran dolorosos. El resultado es una percepción dolorosa sin estímulo periférico proporcionado, en un territorio donde la exploración clínica demuestra pérdida del tacto y de la sensibilidad térmica. Algunos autores han propuesto que mecanismos centrales más altos, incluyendo la reorganización del tálamo y de la corteza somatosensorial, contribuyen al mantenimiento del dolor. El fenómeno comparte mecanismos fisiopatológicos con otros síndromes de dolor neuropático, como el dolor del miembro fantasma. Porque conviven dos hechos que parecen incompatibles: la pérdida de sensibilidad al tacto (anestesia) y la presencia de dolor. La insensibilidad y el dolor afectan a modalidades sensitivas diferentes, vehiculadas por fibras nerviosas distintas, lo que hace posible que una se pierda mientras la otra, paradójicamente, se intensifica. No. Es una complicación relativamente infrecuente, pero clínicamente significativa cuando aparece, porque el dolor puede ser persistente y de difícil manejo. Solo en el nombre. La anestesia dolorosa es un fenómeno neurológico, no una técnica anestésica. Comparte la raíz griega ἀναισθησία (ausencia de percepción), pero se refiere a un cuadro patológico en el que la pérdida de sensibilidad coexiste con dolor, no a un procedimiento médico para controlar el dolor quirúrgico. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anestesia dolorosa
Mecanismo de la señal dolorosa paradójica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama anestesia «dolorosa» si la zona está insensible?
¿Es frecuente?
¿Tiene relación con la anestesia quirúrgica?
Referencias
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