DICCIONARIO MÉDICO
Amoxicilina
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La amoxicilina es un antibiótico betalactámico semisintético perteneciente al subgrupo de las aminopenicilinas. Posee actividad bactericida de amplio espectro y figura en la Lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud. Se trata de una penicilina semisintética obtenida por modificación química del núcleo del ácido 6-aminopenicilánico, la estructura común a todos los antibióticos betalactámicos. Su nombre deriva de la nomenclatura química: el prefijo amino- indica la presencia de un grupo amino libre en la cadena lateral, y el sufijo -cilina la vincula a la familia de las penicilinas. La denominación completa alude a la molécula resultante de añadir un grupo hidroxilo en posición para del anillo bencénico de la ampicilina, su precursora directa. Como antibiótico, la amoxicilina actúa sobre la pared celular de las bacterias. Se une a las proteínas fijadoras de penicilinas (PBP, por sus siglas en inglés), enzimas que intervienen en la última etapa de la síntesis del peptidoglicano, el polímero que confiere rigidez a la pared bacteriana. Al inhibir esas enzimas, la pared se forma defectuosa e inestable desde el punto de vista osmótico: la bacteria no resiste la presión del medio y termina por lisarse. Es un mecanismo de acción compartido con el resto de betalactámicos, aunque con diferencias de espectro y afinidad por las distintas PBP según el compuesto. Frente a la ampicilina, la amoxicilina se absorbe mejor por vía oral. Esa ventaja farmacocinética explica que haya desplazado a su predecesora en la mayoría de las prescripciones ambulatorias en todo el mundo. La diferencia estructural es mínima (un solo grupo hidroxilo), pero reduce la interferencia estérica durante la absorción intestinal y permite alcanzar concentraciones plasmáticas casi el doble de altas con la misma cantidad administrada por vía oral. La molécula fue sintetizada en los laboratorios de Beecham Research Laboratories, en el Reino Unido, por los químicos Anthony Alfred Walter Long y John Herbert Charles Nayler. Aunque la patente se registró a mediados de la década de 1960, la amoxicilina no llegó al mercado hasta 1972, cuando se comercializó con el nombre de Amoxil. En Estados Unidos recibió la aprobación de la FDA dos años después. Su aparición se inscribe en una secuencia lógica. La penicilina G, descubierta por Fleming en 1928 y producida a escala industrial en la década de 1940, tenía un espectro limitado a bacterias grampositivas y no se absorbía bien por vía oral. La búsqueda de derivados más versátiles condujo primero a la ampicilina (1961), que amplió el espectro hacia algunos gramnegativos, y después a la amoxicilina, que mejoró la biodisponibilidad oral sin sacrificar ese espectro ampliado. A partir de los años ochenta, la combinación con ácido clavulánico (un inhibidor de betalactamasas) reforzó su eficacia frente a cepas productoras de esas enzimas. La Organización Mundial de la Salud incluye la amoxicilina en su Lista Modelo de Medicamentos Esenciales desde hace décadas, y sigue siendo uno de los antibióticos más prescritos a escala global. Los antibióticos betalactámicos se denominan así por el anillo de cuatro átomos (tres carbonos y un nitrógeno) presente en su estructura, el anillo betalactámico. Dentro de esta familia, las penicilinas constituyen el grupo más antiguo; las cefalosporinas, los carbapenémicos y los monobactámicos se desarrollaron después. La amoxicilina pertenece al subgrupo de las aminopenicilinas, junto con la ampicilina, y se distingue de las penicilinas naturales (penicilina G, penicilina V) por su cadena lateral con un grupo amino que le permite actuar contra determinados bacilos gramnegativos. Un punto vulnerable de todos los betalactámicos es la sensibilidad a las betalactamasas, enzimas que ciertas bacterias producen para hidrolizar el anillo betalactámico y anular el efecto del antibiótico. La asociación con inhibidores de betalactamasas (ácido clavulánico, sulbactam, tazobactam) surgió precisamente para contrarrestar ese mecanismo de resistencia. De la nomenclatura farmacéutica. El sufijo -cilina identifica a las penicilinas; amox- condensa la referencia al grupo amino y al grupo hidroxilo (oxi-) que distinguen su cadena lateral de la de la ampicilina. No tiene raíz griega ni latina en el sentido etimológico clásico, sino que es un nombre construido por convención química. No, aunque pertenecen a la misma familia. La penicilina G, el compuesto original, actúa sobre todo frente a bacterias grampositivas y se degrada en el ácido gástrico, lo que limita su uso oral. La amoxicilina, una penicilina semisintética de segunda generación, tiene un espectro más amplio y se absorbe eficazmente por vía digestiva. El ácido clavulánico es un inhibidor de betalactamasas que se combina con la amoxicilina en una formulación fija (amoxicilina-clavulánico). Por sí solo carece de actividad antibiótica relevante; su papel consiste en proteger a la amoxicilina de la degradación enzimática que las bacterias resistentes pueden ejercer sobre ella. La combinación se comercializa desde 1981. Fue sintetizada por los químicos británicos A. A. W. Long y J. H. C. Nayler en Beecham Research Laboratories. La patente se registró en la década de 1960 y el fármaco se introdujo en la práctica clínica en 1972. Consulte también la ficha completa de este medicamento Si busca información sobre posología, indicaciones, efectos adversos e interacciones, puede consultar la ficha del medicamento amoxicilina elaborada por el Servicio de Farmacia de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amoxicilina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amoxicilina
Desarrollo histórico y contexto farmacológico
Posición dentro de la familia de los betalactámicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre amoxicilina?
¿Es lo mismo amoxicilina que penicilina?
¿Qué relación tiene con el ácido clavulánico?
¿Quién desarrolló la amoxicilina?
Referencias
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