DICCIONARIO MÉDICO
Amoxicilina
La amoxicilina es un antibiótico betalactámico semisintético del subgrupo de las aminopenicilinas, obtenido a partir de la penicilina mediante la adición de un grupo amino y un grupo hidroxilo a su estructura base. Actúa como bactericida de amplio espectro frente a bacterias grampositivas y algunas gramnegativas, y figura en la Lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud. Su código en la clasificación ATC es J01CA04. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Se trata de un derivado semisintético del ácido 6-aminopenicilánico (6-APA), el núcleo químico común a todos los antibióticos betalactámicos. Su nombre no tiene raíz griega ni latina: es una contracción de la denominación química amino-p-hidroxibencilpenicilina, acuñada en 1971 a partir de amino-, oxi- (por el grupo hidroxilo) y penicilina. La diferencia estructural con la ampicilina, su precursora directa, se reduce a un único grupo hidroxilo añadido al anillo bencénico de la molécula. Esa modificación aparentemente menor tiene consecuencias farmacocinéticas notables: la amoxicilina alcanza una biodisponibilidad oral cercana al 60%, frente al 30-55% que se describe para la ampicilina por la misma vía. La absorción digestiva más eficaz explica, en buena medida, que haya desplazado a su predecesora en la mayoría de las prescripciones ambulatorias. Como el resto de los betalactámicos, actúa sobre la pared bacteriana. Se une a las proteínas fijadoras de penicilina (PBP), enzimas implicadas en la fase final de ensamblaje del peptidoglicano, el polímero que da rigidez a la pared celular. Al bloquear esas enzimas, la pared se construye defectuosa y la bacteria, incapaz de resistir la presión osmótica del medio, termina por romperse. La molécula surgió en los laboratorios británicos de Beecham Research Laboratories, dentro de una serie de derivados semisintéticos del 6-APA explorados durante la década de 1960. La sintetizaron los químicos Anthony Alfred Walter Long y John Herbert Charles Nayler. La solicitud de patente, con prioridad británica de 1968, se resolvió en 1972, el mismo año en que el fármaco llegó a la práctica clínica como segunda aminopenicilina en salir al mercado, once años después de la ampicilina. En Estados Unidos, la autorización de la Food and Drug Administration llegó en 1974; en el Reino Unido, en 1977. La Organización Mundial de la Salud la incluyó en su Lista de Medicamentos Esenciales y hoy la describe, en su propia documentación, como la penicilina más utilizada del mundo, tanto sola como asociada al ácido clavulánico. La asociación con ácido clavulánico, pensada para neutralizar a las bacterias productoras de betalactamasas, se introdujo en 1981. Desde entonces conviven dos presentaciones bien diferenciadas: la amoxicilina sola, activa frente a cepas sensibles, y la combinación con el inhibidor, reservada para los casos en que la bacteria produce betalactamasas. Los antibióticos betalactámicos comparten un anillo de cuatro átomos, tres carbonos y un nitrógeno, que da nombre a toda la familia. Las penicilinas constituyen el grupo más antiguo; las cefalosporinas, los carbapenémicos y los monobactámicos llegaron después, cada uno ampliando el espectro o sorteando alguna limitación de sus predecesores. Dentro de las penicilinas, la amoxicilina pertenece al subgrupo de las aminopenicilinas, junto con la ampicilina. Ambas se distinguen de las penicilinas naturales, como la penicilina G, por incorporar un grupo amino en la cadena lateral que amplía su actividad hacia determinados bacilos gramnegativos. La penicilina G, descubierta por Fleming en 1928, tenía un espectro limitado a grampositivos y apenas se absorbía por vía oral; las aminopenicilinas nacieron, décadas después, para superar esa doble limitación. El punto débil de todos los betalactámicos es la sensibilidad a las betalactamasas, enzimas bacterianas capaces de hidrolizar el anillo y anular el efecto del antibiótico. Frente a ese mecanismo de resistencia surgieron los inhibidores de betalactamasa (ácido clavulánico, sulbactam, tazobactam), moléculas que carecen de actividad antibiótica propia pero protegen a la amoxicilina de la degradación enzimática. No procede del griego ni del latín. Es una contracción de la denominación química amino-p-hidroxibencilpenicilina, acuñada en 1971 a partir de amino-, oxi- (por el grupo hidroxilo) y penicilina. El resultado es un nombre construido por convención farmacéutica, como ocurre con la mayoría de las denominaciones comunes internacionales. Un solo grupo hidroxilo separa ambas moléculas, y ese detalle cambia bastante su comportamiento. La amoxicilina se absorbe mejor por vía oral, en torno al 60% frente al 30-55% de la ampicilina, lo que se traduce en concentraciones plasmáticas más altas administrando la misma cantidad del fármaco. El espectro de actividad, en cambio, es prácticamente el mismo. Porque sola pierde eficacia frente a las bacterias que producen betalactamasas. El ácido clavulánico bloquea esas enzimas y protege a la amoxicilina, una combinación disponible desde 1981. Para ampliar información sobre la familia de la amoxicilina, puede consultar:Qué es la amoxicilina
Origen y desarrollo histórico
Lugar entre los antibióticos betalactámicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre amoxicilina?
¿En qué se diferencia de la ampicilina?
¿Por qué se asocia tan a menudo con ácido clavulánico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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