DICCIONARIO MÉDICO
Amonio N-13
El amonio N-13 (¹³NH₃) es un radiofármaco emisor de positrones que se emplea en tomografía por emisión de positrones (PET) para valorar el flujo sanguíneo del miocardio. Su semivida física es de 9,96 minutos, lo que obliga a producirlo en un ciclotrón situado junto a la sala de exploración. Se trata de una molécula de amoníaco en la que el átomo de nitrógeno es el isótopo ¹³N, inestable, que decae emitiendo un positrón. Ese positrón se aniquila casi de inmediato al chocar con un electrón del tejido circundante, y la colisión genera dos fotones gamma de 511 keV que salen en direcciones opuestas. Los detectores del tomógrafo PET registran la coincidencia de ambos fotones, y a partir de miles de coincidencias se reconstruye un mapa tridimensional de la distribución del trazador en el órgano explorado. La palabra «amoníaco» procede del latín sal ammoniacum, la sal que los romanos recogían cerca del templo del dios Amón en el oasis de Siwa (Libia). El sufijo «N-13» identifica el isótopo por su número másico: siete protones y seis neutrones, frente a los siete de cada tipo que tiene el nitrógeno estable (¹⁴N). Irène Curie y Frédéric Joliot produjeron ¹³N por primera vez en 1934, dentro de los experimentos que les valieron el Nobel de Química por la radiactividad artificial. El isótopo se obtiene bombardeando agua enriquecida en ¹⁶O con protones acelerados a unos 12 MeV. La reacción nuclear ¹⁶O(p,α)¹³N genera nitrógeno-13 que, en presencia de una pequeña cantidad de etanol añadida al blanco, se reduce directamente a ¹³NH₃ dentro del propio blanco líquido. Tras pasar por una columna de intercambio iónico que retira óxidos de nitrógeno residuales, el producto se eluye con suero salino y queda listo para inyección intravenosa. Todo el proceso, desde la irradiación hasta la jeringa estéril, se completa en pocos minutos. Una vez inyectado, el ¹³NH₃ cruza la membrana del cardiomiocito por difusión pasiva y queda atrapado en el espacio intracelular al incorporarse al metabolismo del nitrógeno (principalmente por la vía de la glutamina sintetasa). Esa retención metabólica es lo que permite obtener imágenes con buena relación señal-ruido: las zonas bien perfundidas captan más trazador y aparecen más brillantes; las zonas con flujo reducido quedan como defectos fríos en el mapa de perfusión. La indicación principal del amonio N-13 es el estudio de la perfusión miocárdica en pacientes con cardiopatía isquémica conocida o sospechada. El protocolo habitual adquiere imágenes en reposo y durante estrés farmacológico, lo que permite detectar territorios con reserva de flujo comprometida. Frente a la técnica convencional de SPECT con tecnecio-99m, la PET con ¹³NH₃ ofrece mayor resolución espacial y, sobre todo, la posibilidad de cuantificar el flujo miocárdico en valores absolutos (ml/min/g de tejido). Varios registros multicéntricos han descrito sensibilidades del 91 al 98 % y especificidades superiores al 85 % para la detección de enfermedad coronaria obstructiva significativa. Esa capacidad de cuantificación resulta útil también en la enfermedad microvascular, donde la angiografía convencional puede ser normal pese a que el flujo de reserva esté disminuido. La limitación práctica más relevante es la necesidad de disponer de un ciclotrón en el propio centro o muy cerca de él. Con una semivida inferior a diez minutos, el trazador pierde la mitad de su actividad antes de que un transporte a otro hospital pudiera completarse. Es una restricción que los radioisótopos de semivida más larga (como el rubidio-82, con 76 segundos pero producido por generador) no comparten de la misma forma. «Amonio» deriva del latín sal ammoniacum, que a su vez remite al dios egipcio Amón: los romanos obtenían esa sal en las inmediaciones de su templo libio. «N-13» indica que el átomo de nitrógeno lleva 13 nucleones en lugar de los 14 habituales, lo que lo convierte en un isótopo radiactivo. Químicamente la molécula es idéntica (NH₃), pero el nitrógeno del trazador es radiactivo y emite positrones al desintegrarse. La cantidad inyectada es del orden de picogramos, una masa millones de veces inferior a la que contiene cualquier producto doméstico de limpieza. No produce efecto farmacológico ni tóxico a esas dosis. Porque en apenas diez minutos la actividad del isótopo se reduce a la mitad. Transcurridos treinta minutos queda menos de un 13 % de la actividad original, insuficiente para generar imágenes útiles. Otros trazadores PET, como el flúor-18, tienen semividas de casi dos horas y sí admiten distribución regional. No lo sustituye. El cateterismo sigue siendo la referencia para visualizar directamente las arterias coronarias. Lo que aporta la PET con ¹³NH₃ es una medida funcional del flujo que llega al músculo, algo que la anatomía sola no siempre refleja. Ambas pruebas dan información complementaria y, en muchos pacientes, la PET ayuda a decidir si una estenosis detectada en el cateterismo tiene o no repercusión hemodinámica real. Si desea profundizar en conceptos vinculados al amonio N-13, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el amonio N-13
Producción en ciclotrón y comportamiento biológico
Aplicación en imagen cardíaca por PET
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «amonio N-13»?
¿Es lo mismo el amonio N-13 que el amoníaco común?
¿Por qué no se puede transportar a hospitales sin ciclotrón?
¿El estudio con amonio N-13 sustituye al cateterismo cardíaco?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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