DICCIONARIO MÉDICO
Ciclotrón
El ciclotrón es un tipo de acelerador de partículas que emplea la combinación de un campo magnético constante y un campo eléctrico alterno para impulsar iones ligeros (habitualmente protones) en una trayectoria espiral de radio creciente. En medicina, su función principal es la producción de radioisótopos de vida media corta utilizados en técnicas de diagnóstico por imagen, en particular en la tomografía por emisión de positrones (PET). El nombre deriva del griego κύκλος (kýklos, «círculo»), por la trayectoria circular que describen las partículas en su interior, combinado con el sufijo -trón, empleado en física para designar instrumentos (como el electrón, del que toma la convención). La invención del ciclotrón se debe al físico estadounidense Ernest Orlando Lawrence, que concibió la idea en 1929 mientras leía un artículo del ingeniero noruego Rolf Widerøe sobre aceleración lineal de iones. Lawrence advirtió que, en lugar de usar un tubo lineal larguísimo, podía curvar la trayectoria con un imán y reacelerar la partícula cada vez que cruzara un hueco entre dos electrodos semicirculares (llamados «des» por su forma de D). La patente se solicitó en enero de 1932. M. Stanley Livingston, alumno de Lawrence en la Universidad de California en Berkeley, construyó el primer prototipo operativo. Medía unos 10 centímetros de diámetro. Pocos años después, Lawrence disponía de ciclotrones de varios metros capaces de producir haces de protones con energía suficiente para provocar reacciones nucleares. En 1939 recibió el Premio Nobel de Física por su invención. El elemento 103 de la tabla periódica, el laurencio, lleva su nombre. Dentro de la cámara de vacío del ciclotrón, un haz de iones parte del centro. Un campo magnético perpendicular obliga a los iones a describir arcos de circunferencia. Cada vez que una partícula cruza el espacio entre los dos electrodos en D, el campo eléctrico alterno le comunica un impulso de energía que aumenta su velocidad y, con ella, el radio de la siguiente semicircunferencia. El resultado es una espiral que se abre hacia fuera. Cuando la partícula alcanza la energía deseada (en los ciclotrones de uso médico, típicamente entre 10 y 20 MeV), se extrae del haz y se dirige contra un material diana (blanco). El choque con los núcleos del blanco provoca reacciones nucleares que generan los radionúclidos de interés. Esos radionúclidos se incorporan después a moléculas trazadoras para formar radiofármacos. La aplicación clínica más visible del ciclotrón es la producción de flúor-18, el radioisótopo que marca la fluorodesoxiglucosa (FDG), el trazador más empleado en PET. La vida media del flúor-18 es de 110 minutos, lo que significa que debe producirse in situ o en instalaciones próximas al centro hospitalario. Sin un ciclotrón cercano, la realización de estudios PET con FDG se vuelve logísticamente muy difícil. Otros radionúclidos producidos habitualmente en ciclotrones incluyen el carbono-11 (vida media de 20 minutos), el nitrógeno-13 (10 minutos) y el oxígeno-15 (apenas 2 minutos). Todos ellos emiten positrones al desintegrarse, que se aniquilan con electrones del tejido y generan los dos fotones gamma que detecta el anillo del escáner PET. El galio-68, utilizado en el marcaje de péptidos para tumores neuroendocrinos, puede obtenerse también mediante generadores, aunque el ciclotrón amplía las posibilidades de producción a gran escala. Del griego κύκλος (kýklos, «círculo»), porque las partículas describen trayectorias circulares dentro del aparato. El sufijo -trón sigue la convención de la física de partículas para nombrar dispositivos e instrumentos. No. Un ciclotrón requiere instalaciones específicas con blindaje radiológico, personal especializado en radiofarmacia y física médica, y una inversión considerable. Muchos hospitales que realizan estudios PET reciben los radiofármacos de centros de producción externos que sí disponen de ciclotrón propio. La cercanía entre el punto de producción y el hospital es obligada por la brevedad de la vida media de los radioisótopos. El paciente no tiene contacto con el ciclotrón. Su exposición radiológica procede del radiofármaco inyectado, no del acelerador. El ciclotrón opera en un búnker blindado, y el personal que trabaja con él sigue protocolos de protección radiológica estrictos. Ernest O. Lawrence, en la Universidad de California en Berkeley. Concibió la idea en 1929, solicitó la patente en 1932 y recibió el Premio Nobel de Física en 1939 por su invención y sus aplicaciones a la investigación nuclear. Si desea profundizar en conceptos asociados al ciclotrón, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un ciclotrón
Funcionamiento del ciclotrón
Aplicaciones en medicina nuclear
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ciclotrón?
¿Todos los hospitales tienen un ciclotrón?
¿Es peligroso un ciclotrón para los pacientes?
¿Quién inventó el ciclotrón?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026