DICCIONARIO MÉDICO
Amineptino
El amineptino (DCI: amineptina) es un antidepresivo tricíclico atípico que actúa preferentemente como inhibidor de la recaptación de dopamina. Fue comercializado en varios países europeos entre 1978 y 1999 y retirado del mercado por su potencial para generar dependencia. Actualmente figura en la Lista II de sustancias psicotrópicas fiscalizadas por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de las Naciones Unidas. Desde el punto de vista químico, el amineptino pertenece al subgrupo de los dibenzocicloheptadienos, una familia dentro de los antidepresivos tricíclicos. Su estructura consiste en tres anillos fusionados (de ahí el calificativo «tricíclico») con una cadena lateral de ácido aminoheptanoico que lo diferencia del resto de compuestos de su clase. Esa cadena lateral le confiere un perfil farmacológico distinto al de la imipramina o la amitriptilina, los tricíclicos convencionales: en lugar de bloquear la recaptación de serotonina y noradrenalina, el amineptino actúa sobre el transportador de dopamina en la hendidura sináptica. Conviene señalar que la selectividad dopaminérgica no es absoluta. Estudios farmacológicos realizados en las décadas de 1980 y 1990 mostraron que el fármaco también inhibe, en menor grado, la recaptación de noradrenalina. No obstante, su efecto predominante sobre la dopamina lo distinguía netamente de los demás antidepresivos disponibles en aquella época y, de hecho, lo convertía en el único inhibidor preferente de la recaptación de dopamina empleado en la práctica clínica como antidepresivo (una posición que no ha ocupado ningún otro fármaco desde entonces de forma exclusiva). El amineptino fue sintetizado por la Société Française de Recherche Médicale en la década de 1960 y comercializado por Servier a partir de 1978 bajo el nombre Survector. Tuvo un éxito comercial notable en Francia, donde llegó a ser el antidepresivo más vendido entre 1980 y 1989. En España se introdujo en 1982, también con la marca Survector. Nunca fue aprobado por la FDA estadounidense. A lo largo de los años ochenta y noventa comenzaron a acumularse notificaciones de uso recreativo del fármaco y de cuadros compatibles con dependencia farmacológica. El efecto dopaminérgico, que resultaba eficaz como antidepresivo, producía también una elevación del estado de ánimo de inicio rápido y duración breve, percibida por algunos pacientes como euforizante. La similitud mecanística con la cocaína (que también bloquea el transportador de dopamina, si bien con mayor potencia y menor selectividad) alimentó el debate regulatorio. En 1999, las autoridades sanitarias españolas suspendieron la autorización de comercialización. Otros países europeos adoptaron medidas similares en fechas cercanas. Finalmente, en 2003, la Comisión de Estupefacientes de la ONU incluyó el clorhidrato de amineptina en la Lista II del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, lo que sometió su fabricación, distribución y posesión a controles internacionales estrictos. Con independencia del problema de la dependencia, la farmacovigilancia europea registró casos de hepatitis atribuidos al amineptino, tanto citolíticas como colestáticas. La incidencia era baja, pero algunos episodios resultaron graves. Se postuló un mecanismo inmunoalérgico, ya que las lesiones hepáticas aparecían con frecuencia entre los días 15 y 30 del uso y en ocasiones iban precedidas de exantema cutáneo. Este efecto adverso constituyó un argumento adicional para la retirada, en un contexto en el que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina ya ofrecían alternativas con un perfil de seguridad más favorable. No. Desde 2003, la amineptina figura en la Lista II de sustancias psicotrópicas de la ONU. Su fabricación, distribución y posesión están sometidas a los controles internacionales del Convenio de 1971. No se comercializa en ningún país con autorización sanitaria vigente. Por la confluencia de dos problemas. El principal fue el potencial de dependencia y abuso, derivado de su acción dopaminérgica, que algunos pacientes explotaban con fines recreativos. Se añadieron, además, notificaciones de hepatotoxicidad que, aunque infrecuentes, reforzaron la decisión regulatoria en un momento en que ya existían alternativas terapéuticas más seguras. Los tricíclicos convencionales (imipramina, amitriptilina, clomipramina) actúan bloqueando la recaptación de serotonina, de noradrenalina o de ambas. El amineptino, en cambio, inhibe preferentemente la recaptación de dopamina. Esa diferencia mecanística explica tanto su perfil terapéutico particular como el riesgo de dependencia que condujo a su retirada. Si desea profundizar en conceptos asociados al amineptino, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el amineptino
Desarrollo, comercialización y retirada
Hepatotoxicidad asociada
Preguntas frecuentes
¿Se puede conseguir amineptino actualmente?
¿Por qué se retiró del mercado?
¿En qué se diferencia el amineptino de otros antidepresivos tricíclicos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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