DICCIONARIO MÉDICO
Alucinación hipnopómpica
La alucinación hipnopómpica es una percepción sensorial vívida que se produce durante la transición del sueño a la vigilia. Constituye el fenómeno simétrico a la alucinación hipnagógica (que ocurre al dormirse) y comparte con ella la mayor parte de su base neurofisiológica. Como experiencia aislada, carece de significado patológico. El término fue propuesto por Frederic W. H. Myers en 1903, a partir del griego ὕπνος (hýpnos, sueño) y πομπός (pompós, el que envía, el que despide). Si la voz hipnagógico designa lo que «conduce al sueño», hipnopómpico nombra lo que «el sueño envía de vuelta» al despertar. Myers, conocido por sus investigaciones sobre fenómenos psíquicos en la Society for Psychical Research de Cambridge, necesitaba un adjetivo preciso para un fenómeno que Maury ya había descrito en 1848 pero sin diferenciarlo terminológicamente del hipnagógico. Quien experimenta una alucinación hipnopómpica percibe imágenes, sonidos o sensaciones corporales (presiones, vibraciones, la impresión de que alguien entra en la habitación) con una vivacidad que puede confundirse con la realidad, precisamente porque los ojos suelen estar ya abiertos y el entorno físico del dormitorio es parcialmente visible. Esa mezcla de contenido onírico y percepción real del entorno distingue a la hipnopómpica de otros fenómenos alucinatorios. Al despertar, la corteza cerebral reactiva su procesamiento sensorial externo antes de que la actividad onírica residual se extinga por completo. Si la atonía muscular propia del sueño REM se prolonga unos segundos, el sujeto puede encontrarse consciente del dormitorio pero incapaz de moverse, con las imágenes del sueño todavía proyectándose sobre la escena visual. Es la situación que se conoce como parálisis del sueño, y la alucinación hipnopómpica que la acompaña suele ser especialmente intensa. En la narcolepsia tipo 1, la disregulación de la transición REM/vigilia hace que este solapamiento sea frecuente y, a menudo, perturbador. Fuera de la narcolepsia, la privación de sueño prolongada, los turnos de trabajo nocturnos y el jet lag favorecen episodios esporádicos. Conviene separar la alucinación hipnopómpica de la inercia de sueño (esa torpeza cognitiva de los primeros minutos tras despertar, que no incluye percepciones falsas) y de la confusión al despertar en el contexto de un delirium o de una alucinación onírica propiamente dicha. En la onírica, vinculada al estado confusional agudo, el paciente no discrimina sueño y realidad durante periodos largos; en la hipnopómpica, la experiencia se resuelve en segundos o, como mucho, uno o dos minutos. Del griego ὕπνος (hýpnos, sueño) y πομπός (pompós, el que envía). Lo propuso Frederic W. H. Myers en 1903 para distinguir las percepciones del despertar de las del adormecimiento, que Maury ya había bautizado como hipnagógicas medio siglo antes. Como episodio aislado u ocasional, no. Muchas personas las experimentan alguna vez sin que ello implique patología alguna. Solo cuando son frecuentes, intensas y se asocian a somnolencia diurna o cataplejía conviene descartar narcolepsia. Sí, y de hecho esa variante es la que más alarma produce. Sentir que alguien se sienta en la cama, que una mano presiona el pecho o que algo se arrastra por la piel son descripciones clásicas, documentadas en la literatura sobre parálisis del sueño y registradas en el folclore como la figura del «íncubo» o la «vieja del sueño» (la old hag de la tradición anglosajona). Si desea profundizar en conceptos asociados a la alucinación hipnopómpica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la alucinación hipnopómpica
Mecanismo y relación con la fase REM
Diferenciación con otros fenómenos del despertar
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término «hipnopómpico»?
¿Indican alguna enfermedad?
¿Puede una alucinación hipnopómpica incluir sensaciones táctiles?
Referencias
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