DICCIONARIO MÉDICO
Alexia
La alexia es la pérdida adquirida, parcial o total, de la capacidad de leer como consecuencia de una lesión cerebral. Se clasifica dentro de las agnosias visuales del lenguaje escrito y aparece en personas que habían alcanzado previamente un nivel de lectura funcional. Su causa más frecuente es el ictus isquémico en el territorio de la arteria cerebral posterior izquierda. Desde el punto de vista neurológico, la alexia designa un trastorno adquirido de la lectura en el que el paciente pierde la capacidad de decodificar grafemas (los signos escritos) y transformarlos en significado lingüístico. No se trata de un problema de agudeza visual ni de un déficit motor ocular: los ojos perciben las letras con normalidad, pero el cerebro ya no consigue interpretarlas como lenguaje. En los casos más graves, las palabras se ven como dibujos sin sentido. El término procede del griego ἀ- (a-, partícula privativa) y λέξις (léxis, «palabra», «lectura»), con el significado literal de «sin lectura». Comparte raíz con dislexia, aunque la diferencia entre ambos conceptos es neta: la alexia implica pérdida de algo que se poseía, mientras que la dislexia es una dificultad del desarrollo que aparece durante el aprendizaje infantil sin que medie lesión focal demostrable. De ahí que algunos textos anglófonos llamen a la alexia acquired dyslexia. La primera descripción clínica detallada se atribuye al neurólogo francés Joseph Jules Déjerine, que en 1892 publicó el caso de un paciente incapaz de leer tras un infarto occipital izquierdo, aunque conservaba intacta la escritura. Ese caso, conocido después como «ceguera verbal pura», sigue siendo uno de los ejemplos clásicos de síndrome de desconexión en la literatura neurológica. Leer exige que la información visual captada en la corteza occipital llegue hasta las áreas de procesamiento lingüístico del hemisferio izquierdo, en particular la circunvolución angular y las regiones perisilvianas. La zona que funciona como puente entre visión y lenguaje es la llamada visual word form area (VWFA), localizada en la circunvolución fusiforme izquierda. Una lesión en esa región, o en las fibras que conectan la corteza visual con ella, interrumpe la cadena y produce alexia. Los ictus en el territorio de la arteria cerebral posterior izquierda son la causa más habitual, pero no la única. Tumores que comprimen la encrucijada temporoparietooccipital, traumatismos craneoencefálicos graves y enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer pueden provocar alexia en fases distintas de su evolución. La extensión de la lesión condiciona tanto la gravedad del déficit como su asociación con otros trastornos del lenguaje. Alexia pura (sin agrafía). También llamada alexia posterior o ceguera verbal. El paciente no puede leer, pero conserva la escritura: es capaz de redactar un texto y, paradójicamente, no puede leerlo después. El mecanismo implica una destrucción de la corteza visual izquierda combinada con una lesión del esplenio del cuerpo calloso, que impide que la información visual procesada por el hemisferio derecho alcance las áreas lingüísticas del izquierdo. Es un síndrome de desconexión en sentido estricto. Muchos pacientes intentan compensar el déficit leyendo letra por letra, un proceso lento y agotador que a veces permite descifrar palabras cortas. Alexia con agrafía. Llamada alexia central o parietal, resulta de lesiones en la circunvolución angular del hemisferio izquierdo. Se pierden simultáneamente la lectura y la escritura, y suele acompañarse de otros déficits del lenguaje. Cuando confluyen alexia, agrafía, acalculia y agnosia digital se configura el síndrome de Gerstmann. Alexia frontal. Aparece en el contexto de una afasia de Broca, con lesiones frontales izquierdas que comprometen tanto la producción del habla como la lectura. El paciente puede reconocer algunas palabras familiares pero fracasa con textos nuevos o sintácticamente complejos. Alexia espacial. Asociada a lesiones del hemisferio derecho, no deriva de un fallo lingüístico sino de una alteración en la organización visuoespacial de la lectura: el paciente no logra seguir las líneas, salta renglones o ignora la mitad izquierda del texto. Suele coexistir con heminegligencia. La confusión más frecuente se produce con la dislexia. En la dislexia no hay lesión cerebral adquirida; las dificultades se manifiestan desde la infancia y tienen un componente genético y de neurodesarrollo. La alexia, en cambio, irrumpe en una persona que leía con normalidad y pierde esa capacidad tras un evento neurológico, dato de la historia clínica que basta para distinguir ambos cuadros. También conviene distinguir la alexia de la afasia en sentido amplio. La afasia abarca cualquier alteración adquirida del lenguaje (habla, comprensión, repetición, lectura, escritura); la alexia puede ser un componente de un cuadro afásico o presentarse de forma aislada, como ocurre en la alexia pura. Un parónimo que genera confusión ocasional es alexitimia, término que comparte la raíz ἀ- + λέξις pero incorpora θυμός (thymós, «emoción»). La alexitimia no guarda relación con la lectura: describe la dificultad para identificar y verbalizar las propias emociones, un rasgo de la esfera afectiva sin base lesional focal. Del griego ἀ- (sin) y λέξις (palabra, lectura). Literalmente significa «ausencia de lectura». El término se consolidó en la neurología francesa del siglo XIX, a raíz de los trabajos de Déjerine sobre las alteraciones adquiridas de la lectura publicados en 1891 y 1892. No. La alexia es una pérdida adquirida: la persona sabía leer y deja de poder hacerlo tras una lesión cerebral. La dislexia es un trastorno del neurodesarrollo que dificulta el aprendizaje de la lectura desde la infancia, sin que exista una lesión focal identificable. Depende de la extensión y localización de la lesión. Algunos pacientes con alexia pura mejoran de forma espontánea durante los primeros meses; otros necesitan rehabilitación neuropsicológica prolongada. La lectura letra por letra, aunque lenta, es una estrategia compensatoria que muchos desarrollan sin intervención dirigida. La recuperación completa no siempre es posible. La alexia puede formar parte de un cuadro de afasia (por ejemplo, las afasias de Broca suelen cursar con dificultades graves de lectura) o presentarse de forma aislada, sin que el habla ni la comprensión auditiva estén afectadas. Esto último ocurre en la alexia pura, donde la lesión se limita a las vías visuales del lenguaje escrito. Si desea profundizar en conceptos asociados a la alexia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la alexia
Mecanismo neurológico de la lectura y su interrupción
Formas clínicas principales
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra alexia?
¿Es lo mismo alexia que dislexia?
¿Puede una persona con alexia recuperar la lectura?
¿Qué relación tiene la alexia con la afasia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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