DICCIONARIO MÉDICO
Agrafia
La agrafia es la pérdida total o parcial de la capacidad de escribir como consecuencia de una lesión cerebral adquirida. Se trata de un trastorno neurológico, no de un déficit de aprendizaje: la persona sabía escribir antes de la lesión y dejó de poder hacerlo, o lo hace con errores que antes no cometía. Suele acompañar a la afasia, aunque puede presentarse de forma aislada. Escribir parece un acto sencillo, pero recluta una cadena larga de operaciones cerebrales: seleccionar las palabras, convertir los sonidos en letras (la correspondencia fonema-grafema), programar la secuencia motora de la mano y organizar el texto en el espacio del papel. Una lesión en cualquier eslabón de esa cadena puede producir agrafia, y por eso existen variedades muy distintas del trastorno. El nombre procede del griego: el prefijo privativo ἀ- (a-, «sin») y el verbo γράφειν (grapheín, «escribir, grabar»). Literalmente, «sin escritura». La misma raíz aparece en agrafoestesia (incapacidad de reconocer lo que se traza sobre la piel) y en términos como grafema, grafología o caligrafía. Agrafia afásica. Es la más frecuente. Los errores de la escritura reflejan los del lenguaje oral: si el paciente con afasia de Broca habla de forma telegráfica (un agramatismo que omite artículos, preposiciones y terminaciones verbales), su escritura mostrará las mismas omisiones. Agrafia pura. La escritura está alterada sin que se detecte afasia ni déficit motor significativo. Es un hallazgo poco frecuente, asociado a lesiones focales en el lóbulo parietal dominante o en el área premotora superior del lóbulo frontal. Existen además formas apráxicas, en las que el paciente no logra ejecutar los movimientos de la escritura manual aunque puede teclear con normalidad, y formas espaciales, relacionadas con lesiones del hemisferio derecho, donde la distribución del texto en la página se desorganiza (márgenes irregulares, líneas que se superponen o se inclinan). Agrafia y alexia pueden aparecer juntas o por separado. En la llamada alexia con agrafia, propia de lesiones del giro angular del lóbulo parietal izquierdo, el paciente pierde a la vez la capacidad de leer y la de escribir. En la alexia pura (alexia sin agrafia), la lectura se pierde pero la escritura se conserva: el paciente puede escribir un texto que luego es incapaz de releer. Esa disociación, descrita por primera vez por el neurólogo francés Joseph Jules Déjerine en 1892, fue uno de los hallazgos que permitió entender que lectura y escritura, aunque relacionadas, dependen de circuitos cerebrales parcialmente independientes. Del griego ἀ- (a-, «sin») y γράφειν (grapheín, «escribir»). Significa, literalmente, «sin escritura». En español coexisten las formas agrafia y agrafía, ambas aceptadas. No. La agrafia es un trastorno adquirido: aparece tras una lesión cerebral en alguien que antes escribía con normalidad. La disgrafía, en cambio, se refiere a dificultades en el aprendizaje de la escritura durante el desarrollo infantil, sin lesión cerebral demostrable. Sí, aunque no es lo habitual. La agrafia pura existe como entidad aislada, pero la mayoría de los casos forman parte de un cuadro afásico más amplio en el que también están alterados el habla, la comprensión o la lectura. Si desea profundizar en conceptos asociados a la agrafia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la agrafia
Variedades según el mecanismo alterado
Relación con la alexia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra agrafia?
¿Es lo mismo agrafia que disgrafía?
¿Puede aparecer agrafia sin afasia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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