DICCIONARIO MÉDICO
Agnosia visual
La agnosia visual es un trastorno neurológico en el que la persona ve un objeto con claridad pero no consigue identificarlo. La función visual básica (agudeza, campos, percepción del color) está conservada; lo que falla es el proceso cortical mediante el cual la imagen percibida se vincula con su significado almacenado en la memoria. De todas las formas de agnosia, la visual es la más estudiada y la que dispone de una clasificación interna más elaborada. El motivo tiene que ver con la complejidad del sistema visual humano: la corteza occipital no se limita a "ver", sino que distribuye la información en dos grandes vías que procesan aspectos distintos del mismo estímulo. Cuando una lesión interrumpe alguna de esas vías después de la corteza visual primaria, la persona sigue viendo pero deja de reconocer. El término mantiene la estructura etimológica del concepto general: del griego ἀ- (privativo) y γνῶσις ("conocimiento"), aplicado aquí al dominio de la visión. Aunque Sigmund Freud introdujo la voz agnosia en 1891, la descripción clínica de pacientes que veían sin reconocer se remonta al menos a Lissauer, que en 1890 propuso la distinción entre una forma aperceptiva y otra asociativa, una dicotomía que sigue vigente. Heinrich Lissauer estableció en 1890 que el reconocimiento visual puede fallar en dos puntos distintos del proceso. En la agnosia visual aperceptiva, el paciente no logra construir una representación perceptiva coherente del objeto: no puede copiarlo, emparejarlo con otro igual ni describir su forma, a pesar de que detecta contornos y contrastes. El problema está en la síntesis de los rasgos elementales. Las lesiones suelen ser bilaterales y extensas, afectando a la corteza occipital posterior y a las áreas peristriatales. En la agnosia visual asociativa, por el contrario, la percepción del objeto es completa: el paciente lo copia con precisión, lo describe ("es redondo, tiene un asa, parece de cerámica") y lo empareja visualmente con otro idéntico. Sin embargo, no sabe qué es. El fallo reside en la conexión entre la representación perceptiva y la memoria semántica. Las lesiones se localizan con mayor frecuencia en la corteza occipitotemporal inferior bilateral, en lo que la neuroanatomía funcional denomina la vía ventral o "vía del qué". Prosopagnosia. Quizá la variante más llamativa para el público general. El paciente pierde la capacidad de reconocer rostros familiares, incluido, en casos graves, el suyo propio en el espejo. Identifica que lo que tiene delante es una cara, distingue si sonríe o no, pero no sabe a quién pertenece. La lesión afecta al giro fusiforme, un área del lóbulo temporal inferior especializada en el procesamiento facial. Existen tanto formas adquiridas (por ictus o traumatismo) como formas del desarrollo, presentes desde la infancia sin una lesión demostrable. Simultagnosia. La persona ve los objetos individuales pero es incapaz de percibir una escena completa: si mira una fotografía de una mesa puesta, reconoce un plato, luego un vaso, pero no integra ambos en la imagen de conjunto. Se describe una variante dorsal, por lesiones parietooccipitales bilaterales (frecuente en el síndrome de Bálint), y otra ventral, asociada a lesiones del hemisferio izquierdo, en la que el paciente lee letra a letra sin captar la palabra. Agnosia cromática. El paciente ve los colores (la visión cromática está conservada en pruebas de laboratorio) pero no puede asociarlos a los objetos que normalmente los tienen: no sabe de qué color es un plátano, por ejemplo. Suele deberse a lesiones en la corteza occipitotemporal medial. La ceguera cortical implica la destrucción bilateral de la corteza visual primaria (V1): el paciente no ve. En la agnosia visual, V1 está funcionante; el paciente ve, pero no reconoce. La exploración neurooftalmológica lo aclara con rapidez: los campos visuales están conservados en la agnosia y abolidos en la ceguera cortical. La confusión puede surgir en cuadros intermedios o cuando la lesión es extensa y afecta parcialmente a V1 junto con las áreas asociativas. No. Ve con normalidad. El problema se produce un paso después de la visión: en el procesamiento que convierte la imagen en reconocimiento. Si se le entrega el objeto para que lo palpe, puede identificarlo por el tacto sin dificultad. Una forma de agnosia visual limitada a los rostros. La persona distingue que lo que ve es una cara, pero no puede decir de quién se trata, ni siquiera si es alguien conocido. Compensa usando pistas no faciales: la voz, el peinado, la ropa. Existe una variante congénita que afecta a personas sin lesión cerebral detectable. En su forma pura, no. Las agnosias en general son trastornos raros. La prosopagnosia del desarrollo, sin embargo, podría afectar hasta al 2 % de la población según algunas estimaciones, aunque la mayoría de esas personas no son conscientes de que su dificultad para reconocer rostros tiene una base neurológica. La aperceptiva impide al paciente construir siquiera la imagen mental del objeto: no puede copiarlo ni describirlo. En la asociativa sí lo ve y lo describe con detalle, pero no sabe qué es. Esta distinción, propuesta por Lissauer en 1890, sigue siendo la base de la clasificación actual. Si desea profundizar en conceptos asociados a la agnosia visual, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la agnosia visual
Formas aperceptiva y asociativa
Variantes específicas
Diferenciación con la ceguera cortical
Preguntas frecuentes
¿La persona con agnosia visual está ciega?
¿Qué es la prosopagnosia?
¿Es frecuente la agnosia visual?
¿Cuál es la diferencia entre la forma aperceptiva y la asociativa?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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