DICCIONARIO MÉDICO
Aggregatibacter actinomycetemcomitans
Aggregatibacter actinomycetemcomitans es una bacteria que convive con la mayoría de nosotros en la boca sin dar ninguna señal de su presencia. El problema empieza cuando, en ciertas personas y sobre todo en la adolescencia, se instala en el surco que rodea el diente y pone en marcha una periodontitis de curso rápido. Fuera de la boca es mucho menos frecuente, pero cuando alcanza el torrente sanguíneo puede colonizar una válvula cardíaca y causar una endocarditis de evolución lenta y difícil de detectar en el cultivo. Su nombre, más largo que la mayoría, cuenta con bastante precisión la historia de su descubrimiento. Aggregatibacter actinomycetemcomitans Bacteria del grupo HACEK Tipo: bacteria Morfología: cocobacilo gramnegativo, inmóvil, capnófilo, anaerobio facultativo; en cultivos frescos forma colonias rugosas con estructura interna en forma de estrella Transmisión: contacto directo, sobre todo vertical de madre a hijo por la saliva Reservorio: humano (cavidad oral) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: periodontitis, endocarditis El nombre de la especie es, en el fondo, un pequeño relato microbiológico. Actinomycetemcomitans combina el griego aktís, rayo, y mýkes, hongo, con el latín comitans, que acompaña: literalmente, la que acompaña a un actinomiceto. La palabra recoge un hecho de laboratorio de hace más de un siglo, no un rasgo biológico permanente. Esta bacteria aparecía con frecuencia junto a Actinomyces, un género de aspecto radiado que también coloniza la boca, en el pus de las lesiones de actinomicosis cervicofacial. El bacteriólogo Klinger la describió en 1912 a partir de esos cultivos mixtos, con el nombre provisional de Bacterium actinomycetemcomitans. En 1929, Topley y Wilson la trasladaron al género Actinobacillus, donde permaneció durante décadas; en 1985, Potts, Zambon y Genco la reasignaron de nuevo, esta vez a Haemophilus. Heinrich y Pulverer demostraron en 1959 que la bacteria no era una simple acompañante ocasional de Actinomyces, sino un habitante normal de la boca sana. El nombre definitivo llegó en 2006, cuando Nørskov-Lauritsen y Kilian la situaron en un género propio, Aggregatibacter, junto a otras tres especies con las que comparte un parentesco genético más cercano del que sugería su antigua clasificación. Es un cocobacilo gramnegativo, inmóvil y sin esporas, capaz de crecer con oxígeno o sin él, aunque prospera mejor en una atmósfera enriquecida con dióxido de carbono. Su crecimiento es lento: puede necesitar varios días de incubación antes de que aparezcan colonias visibles en el medio de cultivo. Las cepas recién aisladas de un paciente forman colonias pequeñas, rugosas y muy adherentes, con una estructura interna en forma de estrella que se aprecia al trasluz. Esa rugosidad y esa forma de estrella se pierden con los pases sucesivos en el laboratorio: al cabo de varias siembras, las colonias se vuelven lisas y dejan de pegarse al cristal. El cambio no es cosmético. Las cepas rugosas producen más lipopolisacárido y se adhieren mejor a las superficies, dos rasgos que pesan en su capacidad de colonizar. Su reservorio es exclusivamente humano. Forma parte de la microbiota oral habitual, sobre todo en la placa subgingival, y la colonización suele empezar en la infancia por transmisión vertical: la madre la transmite a través de la saliva, con gestos tan cotidianos como compartir una cuchara. Estar colonizado no equivale a estar enfermo. La proporción de la bacteria dentro de la placa dental, más que su simple presencia, es lo que se relaciona con el riesgo de periodontitis. Es el patógeno periodontal mejor documentado de todo el género. Se asocia de forma particularmente fuerte a la periodontitis agresiva de inicio localizado, una forma de la enfermedad que avanza deprisa en adolescentes y adultos jóvenes. Buena parte de esa capacidad destructiva se atribuye a una leucotoxina, la LtxA, que mata a los leucocitos del huésped y desencadena la liberación de mediadores que activan la resorción del hueso alveolar. Fuera de la boca, su protagonismo cambia de escenario. Es hoy la causa más frecuente de endocarditis dentro del grupo HACEK, responsable en conjunto de hasta un 5 % de las endocarditis sobre válvula nativa. Su lento crecimiento en el laboratorio, la misma lentitud que dificulta su identificación en cualquier cultivo, es también la razón por la que suele pasar más inadvertida que otras bacterias más rápidas. Se han descrito también, con mucha menor frecuencia, abscesos de tejidos blandos y cuadros de osteomielitis. No todas las cepas son igual de agresivas. La superficie bacteriana permite distinguir siete serotipos, nombrados de la a a la g según el polisacárido de su membrana externa. Dentro del serotipo b existe un linaje concreto, conocido como clon JP2, que lleva una deleción de 530 pares de bases en el promotor del gen de la leucotoxina y produce, en consecuencia, entre diez y veinte veces más toxina que el resto. Ese clon se describió por primera vez en adolescentes de origen norteafricano y de África occidental, y sigue asociado con más fuerza a las formas de periodontitis de avance más rápido en esas poblaciones, aunque hoy se detecta también en otras partes del mundo. Conviene no confundirla con el género Actinomyces, pese a que su propio nombre lo evoque. No hay parentesco real entre ambos: Actinomyces es una bacteria grampositiva y filamentosa de una familia completamente distinta, y la relación entre ambas se limita a haber compartido, hace un siglo, la misma lesión de tejido. Bacteria que se agrupa y que acompaña a un actinomiceto. La primera parte describe la tendencia de las cepas frescas a formar colonias muy adherentes; la segunda recuerda que Klinger la aisló en 1912 junto a un cultivo de Actinomyces. Sí, es la misma bacteria con un nombre distinto. Llevó ese nombre desde 1929 hasta 2006, año en que un análisis genético la trasladó a un género propio, Aggregatibacter, junto a tres especies antes clasificadas dentro de Haemophilus. No. El fragmento myces del nombre alude al aspecto de Actinomyces, la bacteria filamentosa junto a la que se aisló por primera vez, no a ninguna naturaleza fúngica propia. Un linaje del serotipo b, identificado en los años noventa, que produce mucha más leucotoxina que el resto por una pequeña deleción en su material genético. Se ha relacionado con formas de periodontitis especialmente agresivas en adolescentes, sobre todo de origen africano. Para situar esta bacteria dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Aggregatibacter actinomycetemcomitans
Morfología e identificación en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Diferenciación: serotipos y el clon JP2
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Aggregatibacter actinomycetemcomitans?
¿Es lo mismo que Actinobacillus actinomycetemcomitans?
¿Es un hongo?
¿Qué es el clon JP2?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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