DICCIONARIO MÉDICO
Haemophilus influenzae
Haemophilus influenzae es una bacteria, no un virus, que habita de forma habitual en las vías respiratorias altas de personas sanas. Su nombre es, en realidad, un malentendido histórico: durante décadas se pensó que provocaba la gripe, cuando el verdadero responsable es un virus completamente distinto. Como el resto de su género, esta bacteria depende de compuestos presentes en la sangre para poder crecer, la misma dependencia biológica que da nombre a todo el grupo Haemophilus y que comparte con su pariente Haemophilus ducreyi, donde se detalla el origen exacto del término. Lo curioso de esta especie concreta está, en cambio, en el segundo apellido de su nombre científico. Corría el año 1892 cuando el bacteriólogo alemán Richard Pfeiffer aisló este microorganismo en el esputo de pacientes durante una gran epidemia de gripe y concluyó, de forma razonable para el conocimiento de la época, que había encontrado al agente causante de la enfermedad. Durante más de cuarenta años la comunidad científica llamó a esta bacteria "bacilo de Pfeiffer" y la consideró responsable de la gripe, hasta que en 1933 un equipo de investigadores británicos aisló el auténtico virus de la influenza y desmontó la hipótesis. El nombre científico, sin embargo, ya se había fijado en la nomenclatura, y así ha permanecido hasta hoy. Conviven con esta bacteria muchas más personas de las que imaginan. Distintos estudios de portadores sitúan la colonización nasofaríngea por cepas no capsuladas en un porcentaje muy alto de la población adulta sana, generalmente sin causar ningún trastorno. Ese equilibrio silencioso entre bacteria y huésped es, de hecho, la situación biológica más habitual de toda la especie: la enfermedad es la excepción, no la norma. No todas las cepas de Haemophilus influenzae se comportan igual, y la diferencia depende de una estructura externa: la cápsula de polisacáridos. Las cepas capsuladas se agrupan en seis serotipos, nombrados con las letras de la a a la f, mientras que las no capsuladas se denominan no tipificables. Esta distinción tiene consecuencias clínicas muy desiguales: las cepas capsuladas, especialmente el serotipo b, pueden atravesar las barreras del organismo y provocar infecciones invasivas a distancia del lugar de entrada, mientras que las no tipificables tienden a quedarse cerca de la mucosa respiratoria que colonizan. El serotipo b, conocido por sus iniciales como Hib, concentró históricamente la inmensa mayoría de esas infecciones invasivas en la infancia. Su cápsula, compuesta por un polímero llamado fosfato de poliribosilribitol, dificulta que el sistema inmunitario infantil, todavía inmaduro, la reconozca con eficacia. Antes de que existiera una vacuna específica, el Hib era una de las causas más frecuentes de meningitis bacteriana en menores de cinco años en todo el mundo. La introducción sistemática de la vacunación frente a este serotipo, generalizada en España desde los años noventa, cambió radicalmente ese panorama: las infecciones invasivas por Hib pasaron de ser habituales a resultar excepcionales en las poblaciones con buena cobertura vacunal. Esa reducción tan drástica tuvo un efecto colateral inesperado en la estadística. Al desaparecer casi por completo el serotipo b, las cepas no tipificables, que nunca dejaron de circular porque ninguna vacuna las cubre, pasaron a representar la proporción mayoritaria de las infecciones actuales por esta bacteria. Un detalle de laboratorio separa a Haemophilus influenzae de su pariente causante del chancro blando: mientras que Haemophilus ducreyi solo necesita el factor X para crecer, esta especie requiere además el factor V, el dinucleótido de nicotinamida y adenina. Ambos factores proceden de la sangre, pero exigir los dos a la vez convierte a Haemophilus influenzae en un microorganismo todavía más dependiente de un medio de cultivo enriquecido, y ese requisito doble es precisamente lo que permite distinguirla en el laboratorio de otras especies emparentadas. No. La gripe la produce el virus de la influenza. La confusión nació del error de Pfeiffer en 1892 y se corrigió científicamente en 1933, aunque el nombre de la bacteria ya no cambió. Es el serotipo b de Haemophilus influenzae, la variante capsulada que antes de la vacunación sistemática causaba la mayoría de las infecciones invasivas graves en la infancia, entre ellas la meningitis. Formar parte de la microbiota habitual de las vías respiratorias es la situación más común y, en la inmensa mayoría de las personas, no comporta ningún problema a lo largo de toda la vida. No. La vacuna disponible protege frente al serotipo b, pero no cubre los demás serotipos capsulados ni las cepas no tipificables, que hoy causan la mayor parte de las infecciones registradas.Qué es Haemophilus influenzae
Con cápsula o sin ella: dos comportamientos distintos
De la epidemia infantil a la enfermedad rara
Diferenciación dentro del propio género
Preguntas frecuentes
¿Haemophilus influenzae causa la gripe?
¿Qué es el Hib?
¿Vivir con esta bacteria en la garganta es peligroso?
¿Existe vacuna para todas las cepas?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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