DICCIONARIO MÉDICO
Actitud de gatillo
La actitud en gatillo de fusil es la postura corporal que adopta el paciente con irritación meníngea: decúbito lateral, cabeza y tronco en extensión y miembros superiores e inferiores en flexión, con las piernas flexionadas sobre los muslos y los muslos sobre la pelvis. El contorno resultante recuerda al perfil curvado del gatillo de un fusil antiguo, y de esa imagen procede el nombre. Aparece como signo de inspección en la exploración del paciente con sospecha de meningitis o de hemorragia meníngea. El paciente, en general inquieto y fotofóbico, busca espontáneamente la posición que reduce la tensión sobre las meninges inflamadas. Esa posición es la que combina el recogimiento de las extremidades con la extensión de la columna cervical, y se adopta sin que el médico tenga que indicarla. La descripción canónica figura en manuales clásicos de propedéutica como el de Llanio y Navarro: decúbito lateral, miembros recogidos en flexión y extensión rígida de la cabeza y de la nuca. Algunos textos añaden que el dorso suele estar arqueado en sentido posterior, lo que aproxima la actitud al opistótonos sin llegar a la rigidez extrema que este último describe. La nomenclatura francófona habla también de attitude en chien de fusil (perro de fusil), por la misma metáfora visual. La causa es la contractura refleja de varios grupos musculares en respuesta a la irritación de las meninges. Las raíces nerviosas que atraviesan las meninges inflamadas se vuelven hipersensibles al estiramiento; cualquier maniobra que las tense (flexión cervical, extensión de la rodilla con la cadera flexionada) reproduce o intensifica el dolor. El paciente, de manera automática, se coloca en la posición que minimiza ese estiramiento: flexión de las raíces lumbares y sacras llevando las piernas hacia el tronco, y extensión cervical para evitar el tirón en las raíces espinales altas. El reflejo es el mismo que subyace a los signos meníngeos clásicos. La rigidez de nuca, el signo de Kernig y el de Brudzinski son expresiones distintas del mismo mecanismo: la musculatura defiende a las meninges del estiramiento. La actitud en gatillo es la versión global de ese reflejo, observable a simple vista antes de cualquier maniobra exploratoria. Cualquier proceso que inflame las meninges puede inducir esta postura. Las causas más frecuentes son las meningitis infecciosas, sean bacterianas o virales, las meningitis no infecciosas y la hemorragia subaracnoidea. En la población pediátrica la postura es a veces más evidente que en el adulto, porque el niño no oculta la incomodidad y se recoge espontáneamente; en el lactante puede observarse llanto al manipular el cuello y rechazo del biberón en posiciones que tensen las meninges. El valor clínico es de orientación: ver al paciente en esta posición desde la puerta de la habitación obliga a sospechar irritación meníngea y a confirmar el cuadro con la exploración específica y, en su caso, con la punción lumbar. Su ausencia, en cambio, no descarta el diagnóstico, sobre todo en pacientes con alteración del nivel de conciencia o en fases iniciales del cuadro. Opistótonos. Es una postura emparentada pero más extrema: el cuerpo se arquea hacia atrás de manera tan acentuada que el paciente puede llegar a apoyarse solo en la nuca y los talones. Aparece en cuadros graves como el tétanos avanzado, la rabia o las intoxicaciones por estricnina. La actitud en gatillo es una versión menos dramática y se inscribe en el repertorio habitual del síndrome meníngeo. Posición fetal de defensa. El paciente con dolor visceral intenso (cólico renal, pancreatitis) puede recogerse en posición fetal, pero la diferencia es clara: en el dolor visceral la flexión incluye el cuello, mientras que en la actitud en gatillo el cuello permanece en extensión. La actitud, por tanto, es discriminativa. Postura antálgica vertebral. En cuadros como la espondilodiscitis o el absceso epidural el paciente puede adoptar una postura forzada, pero el patrón no es el del gatillo de fusil. La actitud en gatillo es una respuesta global a la inflamación de las meninges, no una postura segmentaria. De la metáfora visual con el gatillo curvo de los fusiles antiguos. El paciente recogido sobre un lado, con las piernas dobladas en una dirección y la cabeza echada hacia atrás, dibuja un perfil similar al del mecanismo de disparo. La denominación se extendió en la semiología francesa del siglo XIX (attitude en chien de fusil) y llegó al español por traducción directa. Es muy sugestivo, pero no exclusivo. Cualquier proceso que produzca irritación de las meninges puede provocarlo: meningitis bacterianas, meningitis virales, hemorragia subaracnoidea, meningitis no infecciosas. La especificidad clínica se gana cuando la postura se acompaña de los demás signos meníngeos. No de forma constante. Es más frecuente en cuadros agudos con paciente consciente y en pediatría. En adultos con cuadros muy iniciales, en ancianos con respuestas inmunológicas atenuadas y en pacientes con alteración del nivel de conciencia puede no observarse, lo que no descarta el diagnóstico. No. La rigidez de nuca es un signo específico que se explora intentando flexionar pasivamente la cabeza del paciente, encontrando resistencia involuntaria a la maniobra. La actitud en gatillo es la postura global observable en la inspección, sin necesidad de maniobra exploratoria. Ambos son signos de irritación meníngea pero pertenecen a etapas distintas del examen físico: la actitud se ve, la rigidez se palpa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la actitud en gatillo de fusil, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la actitud en gatillo de fusil
Por qué el cuerpo adopta esta postura
Contexto clínico
Diferenciación con otras posturas próximas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre?
¿Es un signo específico de meningitis?
¿Aparece en todos los pacientes con meningitis?
¿Es lo mismo que la rigidez de nuca?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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