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DICCIONARIO MÉDICO

Actitud

f. Disposición psíquica, relativamente estable, que predispone al individuo a reaccionar (pensar, sentir y actuar) de un determinado modo ante el ambiente (objetos, personas, hechos y situaciones). Las actitudes se consideran elementos básicos de la «personalidad profunda», que comprometen todas las dimensiones fundamentales del sujeto: cognitivas, afectivas y conductuales.

Agrupadas en constelaciones, interaccionan entrelazadas unas con otras, en forma de convicciones, prejuicios y opiniones, y regulan conjuntos de conductas e influyen decisivamente en el acontecer social.

Por un lado, cumplen funciones adaptativas, esto es, de economía cognoscitiva (categorizaciones, generalizaciones o estereotipos mentales, cómodos y útiles; resúmenes, síntesis o claves para comprender el mundo, y esquemas conceptuales que permiten abordar conjuntos amplios de fenómenos); funciones egodefensivas (racionalizadoras, transferenciales, proyectivas, etc.) frente a conflictos y amenazas de origen interno y externo, y funciones definitorias y confirmadoras de la propia identidad (describen el autoconcepto, revelan el propio yo ideal y manifiestan el proyecto de personalidad que tiene cada uno).

Por otro lado, cumplen también funciones motivacionales (por su dimensión operativa anti/pro, que promueve la ruptura de la indiferencia); funciones orientativas (en cuanto facilitan la emergencia de la respuesta adecuada) y funciones estabilizadoras (conforman consistencias/rasgos de personalidad). Aunque no son entidades directamente observables, pueden ser evaluadas por inferencias a partir de la conducta y de las manifestaciones verbales, mediante cuestionarios y escalas, y a través de medidas fisiológicas del componente afectivo.