DICCIONARIO MÉDICO
Acroparestesia
La acroparestesia es la parestesia confinada a las partes distales de las extremidades, con predominio claro en dedos, manos y pies. No constituye una enfermedad autónoma sino un síntoma sensitivo, que puede aparecer como fenómeno transitorio benigno o como expresión de una neuropatía, una compresión nerviosa o una enfermedad sistémica subyacente. El término designa la presencia de sensaciones anómalas (hormigueo, adormecimiento, picor, sensación de ardor) limitadas a las regiones acras del cuerpo: dedos, manos, antebrazos, pies y, con menor frecuencia, parte distal de las piernas. Es un fenómeno sensitivo, no motor, y por tanto no implica pérdida de fuerza. La paresia, con la que a veces se confunde por similitud fonética, es una alteración distinta. La palabra se construye sobre tres elementos griegos. Ἄκρος (ákros) significa "extremo, punta", y forma una familia léxica numerosa en medicina (acral, acrocianosis, acrópolis fuera del ámbito clínico). A continuación se suma παρά (pará), aquí con valor de "al margen de, fuera de lo habitual", y αἴσθησις (aísthēsis), "percepción, sensación". La traducción literal sería percepción anormal en las extremidades. El neologismo se acuñó en alemán a finales del siglo XIX y pasó al español poco después, junto con el resto de la terminología neurológica centroeuropea de esa generación. Durante buena parte del siglo XX, la acroparestesia figuró en los manuales como entidad clínica diferenciada, con dos formas eponímicas reconocidas (Schultze y Nothnagel). Hoy se entiende de otra manera: como descriptor topográfico de un síntoma que tiene muchas causas posibles, no como un diagnóstico en sí. El sistema nervioso periférico transmite la información sensitiva desde los receptores cutáneos y profundos hasta la médula espinal, y de allí al cerebro, a través de fibras de distinto calibre y velocidad de conducción. Cuando una de esas fibras pierde mielina, sufre un atrapamiento mecánico o se ve dañada por un trastorno metabólico, la conducción del impulso deja de ser limpia. El cerebro recibe entonces descargas espontáneas que interpreta como sensación, pero sin estímulo externo correspondiente. Eso es una parestesia. Las extremidades distales son particularmente vulnerables por una razón anatómica simple: los axones que las inervan son los más largos del organismo. Un nervio que llega al pulpejo del dedo gordo del pie recorre cerca de un metro desde el cuerpo neuronal en la médula. Cuando un proceso difuso afecta al nervio periférico (toxinas circulantes, isquemia, déficit vitamínico, depósito de sustancias anómalas), suele manifestarse antes en los pies y en las manos, siguiendo el patrón clásico "en guante y calcetín". El predominio acral de las parestesias se explica desde esta vulnerabilidad longitud-dependiente. Friedrich Schultze (1848-1934), neurólogo formado en Heidelberg y profesor sucesivamente en Dorpat y Bonn, publicó en 1893 su monografía Über Akroparästhesie en la Deutsche Zeitschrift für Nervenheilkunde. La primera mención del término aparece dos años antes, en una comunicación de 1891, pero es el trabajo de 1893 el que fija el cuadro: crisis nocturnas de hormigueo, sensación de hinchazón y dolor leve en las manos, predominantes al despertar, sin signos físicos acompañantes y mayoritariamente en mujeres de mediana edad. Schultze no encontraba lesión anatómica ni vasomotora demostrable. Atribuyó el cuadro a una alteración funcional de los nervios periféricos. Casi al mismo tiempo, Hermann Nothnagel describía un cuadro emparentado, esta vez con fenómenos vasomotores claros (palidez, frialdad, cambio de coloración), que recibió el nombre de acroparestesia vasomotora o de Nothnagel. Ambas formas figuraron durante décadas como entidades nosológicas independientes en los manuales europeos. La reinterpretación llegó tarde. A partir de los trabajos de Russell Brain en los años cuarenta del siglo XX, y de los estudios posteriores sobre compresión del nervio mediano en la muñeca, se entendió que la mayoría de los pacientes descritos por Schultze padecían en realidad un síndrome del túnel carpiano en fase inicial. Una revisión histórica publicada por Caliandro y Aprile en 2014 documentó este desplazamiento con detalle. El epónimo "acroparestesia de Schultze" prácticamente ha desaparecido del uso clínico. El término genérico, sin embargo, perduró. La clasificación moderna se basa en la presencia o ausencia de una causa identificable. Las parestesias acras transitorias por compresión postural (la conocida "mano dormida" tras dormir con el brazo apoyado) son fenómenos benignos que ceden en pocos minutos y no requieren estudio. Cuando el síntoma se vuelve recurrente, persistente o se asocia a otros signos, hay que buscar una causa subyacente. Los contextos en los que la acroparestesia aparece con mayor frecuencia incluyen las neuropatías por atrapamiento (del nervio mediano en el carpo o del nervio cubital en el codo), las polineuropatías metabólicas (encabezadas por la diabetes mellitus, el déficit de vitamina B12 y el alcoholismo crónico), las radiculopatías cervicales y lumbares, la hipocalcemia con tetania latente, el hipoparatiroidismo y la hiperventilación ansiosa, que produce parestesias transitorias por alcalosis respiratoria. Mención particular merece la enfermedad de Fabry. En esta enfermedad lisosomal ligada al cromosoma X, las llamadas crisis de Fabry consisten en dolor quemante en manos y pies que aparece ya en la infancia o adolescencia, a menudo desencadenado por el calor, la fiebre o el ejercicio. Pueden preceder en años a las complicaciones renales y cardiacas que definen la enfermedad. Una acroparestesia infantil persistente y dolorosa, en un varón con historia familiar de muerte renal o cardiovascular precoz, sigue siendo una pista diagnóstica de peso. El campo terminológico de los trastornos sensitivos es denso y conviene situar la acroparestesia respecto de sus vecinos. Hipoestesia: disminución de la sensibilidad a estímulos normalmente perceptibles. No es sensación añadida sino sensación menos perceptible. Una hipoestesia distal puede coexistir con la acroparestesia en una misma polineuropatía. Hiperestesia: aumento de la sensibilidad a estímulos normales, que llegan a percibirse de forma molesta. La hiperestesia se evoca con el tacto; la acroparestesia, en cambio, aparece sin estímulo. Disestesia: sensación desagradable, espontánea o provocada, que el paciente describe a menudo como ardor, calambre o quemazón. Muchas acroparestesias incluyen un componente disestésico, y los dos términos se solapan en parte. La disestesia pone el acento en lo desagradable; la acroparestesia, en la localización distal. Anestesia: ausencia total de sensación. La anestesia implica pérdida; la acroparestesia, sensación añadida e irreal. Paresia: pérdida parcial de fuerza muscular. La paresia es un trastorno motor, no sensitivo, y no debe confundirse con la parestesia pese a la proximidad fonética. Del griego, por composición. Combina ákros ("extremo, punta") con parestesia, palabra a su vez formada por pará ("al margen, fuera de lo normal") y aísthēsis ("percepción"). La traducción literal sería "percepción anormal en las extremidades". El neologismo se construyó en alemán a finales del siglo XIX, en la órbita de Schultze, y se incorporó al español poco después como tecnicismo neurológico. El neurólogo alemán Friedrich Schultze, en 1893. Existen descripciones clínicas anteriores (Gamberini en 1844, Romberg en la misma década, Martin en 1855) de mujeres con hormigueo nocturno en las manos, pero el nombre y la sistematización del cuadro corresponden a Schultze. No. La acroparestesia es el síntoma; el síndrome del túnel carpiano, una de sus causas. La mayoría de los casos que Schultze describió en 1893 corresponderían hoy a esta compresión del nervio mediano, pero existen acroparestesias secundarias a polineuropatías diabéticas, a déficit vitamínico, a hipocalcemia, a enfermedad de Fabry y a numerosas causas más. Identificar el origen es lo que cambia la lectura clínica. Depende. Las parestesias acras transitorias por postura son benignas y muy frecuentes en la población general. Las recurrentes, persistentes o asociadas a dolor, debilidad u otros signos neurológicos orientan hacia una neuropatía o una enfermedad sistémica que merece estudio. Porque los axones que inervan las extremidades distales son los más largos del organismo y los más vulnerables a cualquier proceso difuso del nervio periférico. Cuando hay un trastorno generalizado de la conducción nerviosa, el síntoma se manifiesta primero allí donde el axón es más largo, siguiendo el patrón "en guante y calcetín". Si desea profundizar en conceptos asociados a la acroparestesia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acroparestesia
Bases neurofisiológicas del fenómeno
Friedrich Schultze y la formulación de 1893
Acroparestesia idiopática y secundaria
Diferenciación con otras alteraciones sensitivas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acroparestesia?
¿Quién describió la acroparestesia por primera vez?
¿Es lo mismo acroparestesia que síndrome del túnel carpiano?
¿La acroparestesia siempre es grave?
¿Por qué aparecen sobre todo en manos y pies?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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