Electromiografía y electroneurografía

"Son técnicas que ayudan al diagnóstico de distintas enfermedades, así como para estudiar su evolución".

DR. MANUEL ALEGRE ESTEBAN
DIRECTOR. SERVICIO DE NEUROFISIOLOGÍA

La electromiografía y electroneurografía son los estudios destinados a conocer el funcionamiento del sistema nervioso periférico (nervio y músculo).

De los nervios, a través de la electroneurografía, es posible conocer la velocidad y la cuantía de la conducción. Del músculo, con la electromiografía, es posible saber si tanto el reposo como la contracción leve o máxima indican la presencia de anomalías particulares.

La electromiografía (EMG) es el registro mediante una aguja (y de modo muy poco frecuente mediante electrodos de superficie) de la actividad eléctrica muscular. Las fibras musculares, al contraerse, producen descargas que, recogidas por estos electrodos, dan unos patrones normales o indicativos de lesión a distintos niveles del sistema neuromuscular.

Estas técnicas estudian los nervios periféricos y el músculo y, por lo tanto, sirven para el diagnóstico de enfermedades que cursan con pérdida de fuerza, debilidad o pérdida de masa muscular, bien de un área concreta o de miembros superiores e inferiores.

¿Cuándo están indicadas la electromiografía o la electroneurografía?

Son técnicas muy útiles para diversas especialidades, sobre todo Neurología, Traumatología, Rehabilitación, Medicina Interna o Endocrinología.

Sirven para localizar el área lesionada, concretando si es un problema de una mano, brazo o pierna, o si es algo más difuso y, definiendo si la lesión es de un músculo, nervio, tronco o raíz nerviosa, o de más de uno. Localizar la lesión ayuda a buscar la causa.

Son técnicas básicas en el control evolutivo de las enfermedades ya diagnosticadas que causaron el daño inicial. Este es el caso de lesiones traumáticas que produjeron secuelas importantes en miembros.

También van a ayudar a encontrar alteraciones que darán idea de cómo es la evolución de la enfermedad, indicando afectación, como en la diabetes, enfermedad que requiere control estrecho, y que no da señales de alarma claras para el enfermo hasta que ya es muy tarde.

Indicaciones más frecuentes de esta prueba:

  • Esclerosis lateral amiotrófica.
  • Miastenia gravis.
  • Miopatías.
  • Polineuropatía diabética.
  • Polineuropatías.
  • Radiculopatías Neuropatías.
  • Síndrome del túnel del carpo.

¿Tiene alguna de estas enfermedades?

Puede que sea necesario realizarle una electromiografía o una electroneurografía

¿Cómo se realiza la electromiografía o la electroneurografía?

Tanto la electroneurografía como la electromiografía se realizan en el laboratorio de Neurofisiología sin preparación previa. El paciente no tiene por qué estar en ayunas (de hecho es preferible que no lo esté).

La duración del estudio es aproximadamente de media hora, variando según los músculos y nervios que sea necesario explorar.

El paciente debe sentarse o tumbarse cómodamente, facilitando con la postura adecuada que el médico pueda acceder a la exploración de los nervios y músculos que correspondan.

Habitualmente, es preciso cambiarse como para una exploración física normal, pero no siempre es necesario. Se requiere colaboración por parte del paciente, por lo que debe evitarse el nerviosismo y la timidez para preguntar si no se entiende lo que el médico le pide realizar.

Aunque se suelen explorar músculos y nervios de los miembros, a veces es preciso valorar músculos y nervios de la cara, cuello y tronco.

En la electroneurografía se dan estimulos eléctricos que, a veces, sorprenden al paciente. El primero es más molesto, pero los siguientes son mejor aceptados. Algunos pacientes pueden sentirse incómodos.

Para la electromiografía es inevitable el pinchazo con la aguja del electrodo. Son agujas muy finas, pero aun así muchas veces resulta incómodo y, a veces, doloroso. El paciente debe quejarse si es muy molesto, pero no es lo más habitual.

  • Para la electroneurografía no se requiere ninguna precaución especial.
  • La electromiografía es una técnica más agresiva, moderadamente invasiva, ya que supone introducir una aguja en varios músculos y, en ocasiones, mover el electrodo.
  • Las complicaciones son muy poco frecuentes, pero pueden aparecer. Son posibles tanto el sangrado (que suele ser muy pequeño, exterior, pero a veces pueden producirse hematomas internos), como la infección local si se arrastran bacterias de la superficie.
  • Por tanto, para la electromiografía hay que tener en cuenta la toma de ciertos fármacos que puedan alterar la coagulación sanguínea, como el ácido acetilsalicílico o los antiagregantes o anticoagulantes, ya que el riesgo de sangrado al ejecutar los pinchazos es más alto. En alguna ocasión hará que el médico acorte el número de músculos explorados o incluso decida que es conveniente suprimir la exploración.
  • La electroneurografía es una técnica ligeramente molesta, ya que hay que recibir estímulos eléctricos a una intensidad tal que se sienten. Sin embargo, después de la primera impresión, es muy tolerable y no suele producir excesivas quejas. Es más molesta la estimulación de los nervios faciales.
  • También es molesto el estímulo necesario para la estimulación repetitiva, técnica utilizada para diagnosticar la miastenia gravis y otras enfermedades de la unión neuromuscular.
  • Todos estos estímulos, aunque son molestos, no son peligrosos ni producen daño posterior.

 

¿Dónde la realizamos?

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Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

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