DICCIONARIO MÉDICO
Acariasis
La acariasis es la infestación de un organismo por ácaros, un grupo muy numeroso de artrópodos diminutos emparentados con las arañas. Cubre desde la afectación de la piel —con diferencia la más frecuente— hasta cuadros excepcionales en que el ácaro alcanza la vía respiratoria o el tubo digestivo. El término nombra la condición de estar parasitado, no al ácaro en sí. El término reúne bajo un mismo nombre todas las situaciones en que un ácaro parasita a un huésped y le produce enfermedad. No designa, por tanto, una dolencia única, sino una categoría: la de las parasitosis causadas por miembros del orden Acari, el grupo de los ácaros y las garrapatas. En su forma habitual es una infestación externa, sobre la piel o en el espesor de su capa más superficial. Dos piezas griegas componen el vocablo. La raíz procede de ἄκαρι (ákari), nombre que ya empleaba Aristóteles en el siglo IV a. C. para un ácaro minúsculo, el que aparecía en el queso y la cera; está emparentada con el adjetivo ἀκαρής (akarḗs), "tan corto que no puede cortarse", formado con la ἀ- privativa y el verbo κείρω (keírō, "cortar"). La idea de fondo es la pequeñez extrema. Algo indivisible de puro menudo, como el átomo. Sobre esa raíz, el naturalista sueco Carl von Linné fijó en 1758 el género Acarus, que dio en español "ácaro". El segundo componente, el sufijo -íasis (del griego -ίασις), aporta el sentido de "estado morboso" o "proceso patológico", el mismo que reconocemos en psoriasis o elefantiasis. El ácaro es el animal; la acariasis, la enfermedad que provoca. En español el término se documenta como voz médica en el Diccionario de ciencias médicas de Cardenal (1945), que recoge también dos sinónimos hoy menos usados, "acariosis" y "acarinosis". Para que exista acariasis no basta con que un ácaro toque la piel: tiene que instalarse en el huésped y vivir a su costa. Esa relación de parasitismo es la que separa una verdadera infestación de un simple contacto. Y no todos los ácaros la establecen del mismo modo. Algunos son parásitos obligados del ser humano —no pueden completar su ciclo en ningún otro lugar—, como el Sarcoptes de la variedad humana, que excava galerías en el estrato córneo. Otros son parásitos de animales que, al pasar a una persona, sobreviven poco y no llegan a arraigar. La especificidad de huésped explica, por ejemplo, que el ácaro de la sarna del perro o del gato pueda picar a su dueño y causarle molestias pasajeras, sin que eso constituya una infestación duradera: el parásito no encuentra en la piel humana las condiciones para reproducirse. La mayoría de las acariasis son, además, ectoparasitarias; el ácaro permanece en la superficie o justo por debajo de ella, y rara vez profundiza más allá de la epidermis. Su tamaño microscópico (el de la etimología) es la razón de que la presencia del parásito pase a menudo inadvertida. La más común es la sarna o escabiosis, producida por Sarcoptes scabiei var. hominis. Es la acariasis humana por excelencia: la Organización Mundial de la Salud la incluye entre las enfermedades tropicales desatendidas por su carga global, sobre todo en entornos de hacinamiento. Otras parasitaciones cutáneas con nombre propio aparecen son menos frecuentes. La demodicosis se debe a los ácaros del género Demodex, que habitan de forma natural en los folículos del rostro y solo en ciertas circunstancias proliferan en exceso. La trombiculiasis la causan las larvas de los trombicúlidos, las "coloradillas" de la hierba, que pican y se desprenden. Y diversos ácaros de aves, roedores o productos almacenados pueden originar una acarodermatitis de contacto en quienes los manipulan. De manera excepcional se han descrito acariasis pulmonares e intestinales por inhalación o ingestión accidental de ácaros del grano y del polvo doméstico, casi siempre en contextos laborales o de almacenamiento de alimentos. Son cuadros raros y discutidos, pero justifican que "acariasis" se defina como infestación de tejidos en general y no como una enfermedad cutánea sin más. La confusión más útil de despejar es con la alergia a los ácaros. Los ácaros del polvo doméstico no parasitan a las personas: no se introducen en los tejidos ni se alimentan de ellas. Lo que hacen es liberar al ambiente proteínas que actúan como alérgenos y desencadenan rinitis, asma o dermatitis en personas sensibilizadas. Eso es una enfermedad alérgica, no una acariasis; la diferencia está en que aquí no hay parásito instalado en el cuerpo, sino una reacción inmunitaria frente a sus restos. Conviene separarla también del propio ácaro, que es el organismo y no la condición que provoca. La acarodermatitis, por su parte, nombra específicamente la dermatitis de origen acárido, un subconjunto de la acariasis cutánea más que un sinónimo. Y la acarofobia pertenece a otro plano por completo: es el miedo desproporcionado a los ácaros, un fenómeno de la esfera psicológica que no implica infestación alguna. En cuanto a "acariosis" y "acarinosis", son simplemente otras grafías del mismo concepto. De la unión del griego ἄκαρι (ákari), "ácaro", con el sufijo -íasis, que indica enfermedad o proceso morboso. El nombre del animal se relaciona con la idea de algo "tan pequeño que no puede cortarse", y ya lo usaba Aristóteles para los ácaros del queso. La voz médica española queda registrada en 1945, junto a sus variantes "acariosis" y "acarinosis". No. En la acariasis hay un ácaro parasitando el cuerpo; en la alergia, no. Los ácaros del polvo no infestan a las personas: actúan como alérgenos, y es el sistema inmunitario el que reacciona frente a sus proteínas y excrementos. La sarna es la acariasis humana más habitual, pero no son términos intercambiables: "acariasis" abarca cualquier infestación por ácaros, mientras que "sarna" se reserva para la causada por Sarcoptes scabiei. Es la relación entre un término general y uno de sus casos particulares. Pueden picar y causar irritación, pero no suelen arraigar. Cada variedad de Sarcoptes está muy adaptada a su huésped, así que el ácaro de la sarna del perro o del gato no completa su ciclo en la piel humana y la molestia se resuelve sola al cesar el contacto con el animal. Por eso se habla de una infestación transitoria, no de una acariasis establecida. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acariasis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acariasis
El parasitismo por ácaros
Principales formas de acariasis
Diferenciación con entidades y términos próximos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acariasis?
¿Es lo mismo la acariasis que la alergia a los ácaros?
¿Acariasis y sarna significan lo mismo?
¿Los ácaros de los animales pueden producir acariasis en las personas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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