DICCIONARIO MÉDICO
Acamprosato
El acamprosato (acetilhomotaurinato de calcio) es un principio activo empleado como apoyo farmacológico para el mantenimiento de la abstinencia en personas con dependencia del alcohol. Actúa modulando el sistema del glutamato, el principal neurotransmisor excitador del cerebro, y alivia la ansiedad, el insomnio y el malestar difuso que acompañan a la retirada prolongada del alcohol. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El acamprosato pertenece al grupo de los fármacos para la dependencia alcohólica (código ATC N07BB03). Desde el punto de vista químico es un análogo del aminoácido taurina, concretamente el acetilhomotaurinato de calcio. El nombre acamprosato procede de una abreviatura de su denominación química: acetil-amino-metil-propan-sulfonato. Francia fue el primer país en autorizarlo, en 1989, tras una serie de ensayos multicéntricos que demostraron que duplicaba la tasa de pacientes que mantenían la abstinencia frente al placebo. La FDA estadounidense no lo aprobó hasta 2004, quince años después, en parte porque los ensayos norteamericanos obtuvieron resultados más heterogéneos que los europeos. Ese desfase generó un debate que todavía se cita en la literatura: la eficacia del acamprosato parece variar según el perfil del paciente y el contexto de acompañamiento psicoterapéutico. Cuando una persona consume alcohol de forma crónica, el cerebro reduce la actividad del GABA (neurotransmisor inhibidor) y, como compensación, aumenta la densidad de receptores NMDA del glutamato. Ese ajuste mantiene un equilibrio precario mientras el alcohol sigue presente. Al retirarlo, el sistema glutamatérgico queda hiperactivado sin contrapeso: el resultado es un estado de excitabilidad neuronal que el paciente percibe como ansiedad, irritabilidad, insomnio y un deseo intenso de volver a beber. El acamprosato modula esa hiperexcitación. Su mecanismo exacto sigue siendo objeto de investigación (no es un bloqueante puro de los receptores NMDA, sino que parece actuar también sobre receptores metabotrópicos del glutamato), pero el efecto neto está documentado: atenúa la disforia asociada a la abstinencia prolongada y, con ello, reduce las recaídas. No provoca aversión al alcohol ni bloquea su efecto reforzante. La acción es distinta a la del disulfiram, que genera malestar físico si se bebe, y distinta también a la de la naltrexona, que atenúa la recompensa opioide. El acamprosato se sitúa entre los fármacos denominados anticraving, aquellos que actúan sobre los circuitos cerebrales para disminuir el deseo de consumo. Comparte esa categoría con la naltrexona y el nalmefeno, pero las dianas moleculares no coinciden. Mientras los antagonistas opioides bloquean los receptores opioides, el acamprosato interviene en la transmisión glutamatérgica. Esa diferencia tiene una consecuencia práctica: el acamprosato es más eficaz en pacientes cuyo objetivo es la abstinencia completa y que ya han dejado de beber, mientras que la naltrexona puede iniciarse incluso cuando el paciente aún consume. Frente a los aversivos (disulfiram, cianamida), la distinción es más evidente: el acamprosato no castiga la ingesta. Si un paciente bebe alcohol durante la toma de acamprosato, no experimenta ninguna reacción aversiva; simplemente, el fármaco pierde parte de su eficacia protectora. Es una contracción de la nomenclatura química del compuesto: acetil-amino-metil-propan-sulfonato de calcio. La molécula es un derivado sintético de la taurina, un aminoácido que se encuentra de forma natural en el sistema nervioso. No. Esa reacción es exclusiva de los inhibidores de la aldehído deshidrogenasa, como el disulfiram o la cianamida. El acamprosato no interfiere en el metabolismo del etanol; su acción se centra en restaurar el equilibrio de neurotransmisores alterado por el consumo crónico. Sí. Al actuar sobre dianas diferentes (glutamato frente a receptores opioides), ambos fármacos se han combinado en ensayos clínicos y en la práctica asistencial. El ensayo COMBINE, publicado en 2006 y uno de los más citados en este campo, evaluó precisamente esa combinación, aunque los resultados variaron según el grado de acompañamiento terapéutico que recibían los pacientes. No. Ningún ensayo ni la experiencia clínica acumulada han detectado potencial adictivo. Si desea ampliar información sobre el acamprosato o conceptos afines, puede consultar estas definiciones del Diccionario médico:Qué es el acamprosato
Acción sobre el sistema glutamatérgico
Posición dentro del grupo y diferencias con otros principios activos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre acamprosato?
¿Produce efecto antabús si se bebe alcohol?
¿Se puede tomar acamprosato y naltrexona a la vez?
¿Genera dependencia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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