El uso del galio PSMA permite localizar las recaídas de cáncer de próstata de la forma más precoz

La Clínica Universidad de Navarra es el hospital español con mayor experiencia en la aplicación de esta técnica diagnóstica, que permite un tratamiento muy temprano e individualizado de las recidivas del tumor prostático y, por tanto, una mejor perspectiva de supervivencia

Imagen del equipo del Departamento de Urología de las dos sedes de la Clínica Universidad de Navarra.
Especialistas de los equipos de Urología de las dos sedes, Pamplona y Madrid, de la Clínica Universidad de Navarra.

14 de septiembre de 2020

La Clínica Universidad de Navarra es el hospital español pionero y con mayor experiencia en la detección precoz de la recaída de cáncer de próstata. Es el centro que más casos ha efectuado de PET-TAC (Tomografía por Emisión de Positrones) con galio PSMA (radiofármaco de máxima sensibilidad para localizar tumores de próstata). Se trata de un procedimiento que permite detectar de la forma más temprana las recidivas de tumores prostáticos. Hasta la fecha, la Clínica es el único hospital con un Laboratorio de Radiofarmacia capaz de fabricar el mencionado radiofármaco.

La elevada prevalencia del cáncer de próstata -el tercer tumor en mortalidad masculina con 6.000 casos nuevos al año en España- y la importante experiencia de la Clínica en su diagnóstico y tratamiento han impulsado la creación de un Centro de la Próstata que ofrece los métodos diagnósticos más avanzados y todo el abanico existente de tratamientos. De este modo, el Centro de la Próstata de la Clínica Universidad de Navarra es capaz de personalizar y adaptar las terapias para los tumores de próstata a cada paciente de forma individual.

La experiencia del equipo de Urología de la Clínica y la aplicación de la tecnología más avanzada permiten ofrecer “un tratamiento a la carta”, subraya el Dr. Marcos Torres, del Departamento de Urología de la Clínica. 

Un seguimiento muy preciso

Hasta la actualidad, cuando un paciente había sido operado con anterioridad de un cáncer de próstata y mostraba un PSA (antígeno prostático específico) por encima de cero, los urólogos sospechaban de la existencia de una recidiva. “Entonces -recuerda el especialista- se practicaba un tratamiento a ciegas”. Según las características de la enfermedad previa se valoraban dos opciones: irradiar de forma global toda la zona de la operación o hacer un tratamiento hormonal, una terapia sistémica. 

Desde hace más de un año, el equipo de la Clínica aplica un método diagnóstico muy eficaz que le permite conocer con precisión la existencia de una recidiva (recaída) del tumor prostático, el lugar donde se localiza y su agresividad gracias a las biopsias de fusión dirigidas a esas zonas. “Ahora, una vez que el PSA empieza a subir en pacientes intervenidos con anterioridad, hacemos una prueba diagnóstica con PET-TAC y, como radiofármaco, utilizamos el galio PSMA. Un procedimiento de alta sensibilidad a la hora de localizar exactamente dónde se localiza la recidiva”, señala el Dr. Torres.

En función de lo que se observa con esta prueba diagnóstica “contamos con múltiples opciones terapéuticas”. De entrada, cuando se controla la enfermedad de forma precoz, con un PSA bajo, “el PET con galio PSMA nos permite localizar el foco sospechoso, a diferencia de las pruebas de las que se disponía hasta ahora, como el TAC o la gammagrafía, o el PET-TAC con otros marcadores, que son pruebas muy dependientes de un PSA elevado”, describe. Sin el PET con galio PSMA, ante valores bajos del PSA, no se podía captar la existencia de recidivas, “solo podíamos sospecharlas”.

Esta técnica diagnóstica de elevada sensibilidad permite, así, realizar un seguimiento muy preciso de los pacientes operados previamente de cáncer de próstata. De este modo, cuando el PSA se sitúa por encima de cero, se le realiza al paciente un PET-TAC con galio PSMA. Si se localiza la enfermedad, “le individualizamos el tratamiento según las características y localización de la recidiva, ya que este sistema diagnóstico nos ofrece una fotografía muy precisa de la enfermedad”.  A continuación, con todo el abanico terapéutico existente, “le personalizamos el tratamiento en función del grado de enfermedad y de otras características del paciente”.

Tratamiento a la carta

El Centro de la Próstata de la Clínica ofrece la ventaja de un diagnóstico muy precoz y de manejar todas las opciones terapéuticas existentes: la braquiterapia de alta tasa, los rescates quirúrgicos con cirugía robótica, manejos endoscópicos, así como la combinación de las diferentes técnicas. 

Entre ellas, destaca el empleo de cirugía robótica muy eficaz para el rescate quirúrgico de afectación ganglionar ya que ofrece una gran precisión. En el caso de recidivas localizadas en la zona de la anterior cirugía, se practica una resonancia magnética para obtener la imagen morfológica de la enfermedad y su localización para poder tratarla así con braquiterapia. Se trata de un tipo de radioterapia interna que consiste en colocar una semilla radiactiva en el interior de la zona afectada, que proporciona una dosis elevada de radioterapia de alta tasa solo en el lugar de la lesión.

De esta manera, se trata únicamente la zona en la que recurre la enfermedad que es donde hay que aplicar mayor radiación. Una estrategia terapéutica que Urología realiza junto al equipo de Oncología Radioterápica. Este tipo de radioterapia interna se puede completar además con radioterapia externa, según cada caso. 

En esta línea terapéutica, la Clínica es uno de los dos hospitales españoles que ofrece la radioterapia externa más avanzada y precisa, gracias a su Unidad de Protonterapia, procedimiento dirigido a las siguientes indicaciones: cáncer de próstata localizado en estadio avanzado (alto riesgo); cáncer de próstata localizado (riesgo intermedio o bajo); tumores diseminados y/o más agresivos; tumores de próstata recurrentes.

“La clave del éxito -subraya el Dr. Torres- reside en poder individualizar cada caso, y en determinar los beneficios que puede aportar cada terapia según las características del paciente”. Para conseguirlo es fundamental contar con los métodos más precisos para conocer, en cada momento, el estado de la enfermedad y poder tratarla con la mejor opción terapéutica posible.

“A veces, -señala- debemos aplicar secuencias terapéuticas y, otras, combinaciones de tratamientos como cirugía con radioterapia y terapia hormonal de primera o segunda línea, etc. La posibilidad de aplicar este abanico de tratamientos redunda siempre en una mayor calidad de vida y en una mayor supervivencia”. 
 

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