DICCIONARIO MÉDICO
Merbromina
La merbromina es un antiséptico de uso cutáneo perteneciente a los compuestos organomercuriales, empleado en la desinfección de heridas superficiales, rozaduras y quemaduras leves. Es la sal disódica de un derivado bromado de la fluoresceína, circunstancia que le da su característico color rojo intenso y, de paso, una segunda función como colorante indicador de la zona tratada. Se clasifica dentro de los antisépticos y desinfectantes mercuriales, con código ATC D08AK04. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El nombre une los términos mercurio y bromo, con la terminación -ina propia de las denominaciones farmacológicas. Es la forma abreviada de su nombre químico completo, sal disódica de la bromomercurifluoresceína, de fórmula C20H8Br2HgNa2O6. Estructuralmente pertenece a la familia de los colorantes xanténicos, la misma que agrupa a la fluoresceína y a la eosina: comparte con esta el esqueleto de tetrabromofluoresceína, aunque en la merbromina uno de los átomos de bromo se sustituye por un átomo de mercurio unido mediante enlace covalente a un anillo bencénico. Se presenta como una solución cutánea de color rojo, habitualmente al 2 % (20 mg por mililitro), en base acuosa. Su comportamiento en el organismo no es el típico de los organomercuriales: al formar sal con el sodio gana hidrosolubilidad y pierde liposolubilidad, lo que limita su absorción tanto digestiva como cutánea. La fracción que llega a absorberse se elimina con rapidez por vía renal. Como compuesto organomercúrico, actúa uniéndose a los grupos sulfhidrilo de las proteínas bacterianas. Esa unión precipita las proteínas y forma proteinatos de mercurio, lo que interfiere con enzimas y metabolitos esenciales para la bacteria. El resultado es bacteriostático, no bactericida, y se manifiesta con mayor intensidad frente a bacterias grampositivas no esporuladas. Su actividad disminuye de forma notable en presencia de materia orgánica como sangre o suero, rasgo compartido con otros antisépticos de superficie. Frente a la tintura de yodo o el mertiolato, no suele producir escozor al aplicarse, cualidad que explica buena parte de su popularidad histórica en el ámbito doméstico. Su color rojo, sin embargo, tapa el aspecto real de la herida y dificulta valorar cómo evoluciona. Por ese motivo, la clorhexidina y la povidona yodada la han desplazado en buena parte de la práctica hospitalaria actual. Sus propiedades antisépticas se describieron en 1918, cuando el urólogo Hugh Hampton Young, del Hospital Johns Hopkins, buscaba un compuesto mercurial que pudiera instilarse en el tracto genitourinario sin causar irritación. Publicó sus hallazgos al año siguiente en el Journal of the American Medical Association. A mediados de esa misma década llegó a España: el químico catalán José Antonio Serrallach Julià, que había conocido el compuesto durante una estancia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, fundó en 1934 el laboratorio Lainco y comercializó el producto bajo el nombre de Mercromina, presente desde entonces en generaciones de botiquines domésticos españoles. El mercurio que contiene ha llevado a distintas agencias reguladoras a restringir su venta. En 1998, la agencia estadounidense del medicamento excluyó a la merbromina del listado de antisépticos de venta libre reconocidos como seguros y eficaces, lo que puso fin a su comercialización en Estados Unidos. En España sigue autorizada como medicamento sin receta. Es un acrónimo de mercurio y bromo con la terminación -ina, habitual en las denominaciones farmacológicas. Corresponde a la forma abreviada de su nombre químico completo, sal disódica de la bromomercurifluoresceína. Comparten familia química: las tres son colorantes derivados del xanteno y proceden, en última instancia, de la fluoresceína. La eosina Y es una tetrabromofluoresceína, con cuatro átomos de bromo en su estructura. La merbromina conserva solo dos de esos átomos de bromo y sustituye el resto de la molécula por un átomo de mercurio unido a un anillo bencénico y a un grupo hidroxilo. Esta cercanía con los colorantes de laboratorio no es casual: la industria de los tintes sintéticos del siglo XIX aportó buena parte de los compuestos que después se ensayaron como antisépticos. Sí. La ficha técnica vigente de la formulación comercializada actualmente en España data de 1971, con última renovación en 2011, y el medicamento continúa dispensándose sin receta médica para heridas superficiales. Si desea ampliar información relacionada, puede consultar:Qué es la merbromina
Acción antiséptica y desplazamiento en el uso
Origen y trayectoria histórica
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre merbromina?
¿Qué relación tiene con la eosina y la fluoresceína?
¿Sigue autorizada su venta en España?
Referencias
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