DICCIONARIO MÉDICO
Visión en túnel
La visión en túnel es la reducción progresiva del campo visual periférico que, al menos en sus fases iniciales, respeta la visión central, de modo que quien la padece percibe el entorno como si mirara a través de un tubo estrecho. Los oftalmólogos prefieren un nombre más seco para el mismo fenómeno: constricción concéntrica del campo visual. La expresión visión en túnel pertenece al lenguaje del paciente y de la divulgación, aunque también es frecuente en la literatura clínica en español. El vocablo túnel no tiene la prosapia griega o latina habitual en el vocabulario oftalmológico. La Real Academia Española lo registra como préstamo directo del inglés tunnel. Su historia, sin embargo, es más sinuosa de lo que sugiere ese préstamo: la palabra desciende del bajo latín galo tunna, «piel» o «cuero», que en el francés antiguo del siglo XII pasó a nombrar los toneles de vino (de ahí su parentesco con la palabra tonel). Al cruzar el canal de la Mancha en el siglo XV, tunnel designaba primero una red tubular para cazar pájaros. Solo en el siglo XVIII adquirió en inglés el sentido de «paso subterráneo». El español incorporó ese significado moderno en la primera mitad del siglo XIX, y la Academia lo recoge en su diccionario desde la edición de 1884. La metáfora funciona porque describe con precisión la experiencia subjetiva: un campo visual estrecho y alargado, con los bordes perdidos en la sombra, similar a lo que se ve desde el interior de un conducto. La retina no reparte sus fotorreceptores de manera uniforme. Los bastones, encargados de detectar el movimiento y la luz tenue, predominan en la periferia. Los conos, responsables de la agudeza y del color, se concentran en la fóvea, el punto central de fijación. Cuando una enfermedad destruye progresivamente los fotorreceptores o las fibras nerviosas periféricas, el defecto avanza desde fuera hacia dentro. La fóvea, protegida por su mayor densidad de conos y por su posición central en la vía óptica, suele ser la última zona en perder función. La regla tiene, sin embargo, un límite: en las fases más avanzadas de muchas de estas enfermedades, la propia fóvea acaba afectada y la agudeza central también se deteriora, hasta comprometer la lectura o el reconocimiento de caras. Tres grandes categorías de enfermedad pueden generarlo. En la retina, las distrofias hereditarias como la retinitis pigmentaria destruyen primero los bastones periféricos, con una prevalencia aproximada de un caso por cada 4.000 personas que la convierte en la distrofia retiniana hereditaria más frecuente. La ceguera nocturna suele ser el primer aviso, años antes de que el paciente note el campo visual reducido. En el nervio óptico, el glaucoma en fase avanzada daña las fibras nerviosas de manera centrípeta, y la pérdida periférica puede pasar inadvertida mucho tiempo porque el cerebro completa mentalmente los huecos del campo visual. Con mucha menor frecuencia, una lesión bilateral de los lóbulos occipitales produce un cuadro parecido. En sentido estricto no es una constricción concéntrica real, sino dos hemianopsias homónimas superpuestas con conservación de la mácula, posible porque el polo occipital recibe riego tanto de la arteria cerebral posterior como de ramas de la cerebral media. La hemianopsia homónima sigue una lógica distinta: el defecto ocupa la mitad del campo visual, siempre el mismo lado en ambos ojos, y se origina detrás del quiasma óptico, no en la retina periférica. El escotoma central invierte el patrón: desaparece justo el punto de fijación, mientras el resto del campo se conserva. Quien pierde campo periférico conserva un núcleo central nítido, como mirar por un tubo. La pérdida central hace lo contrario: alrededor de la mancha, el paisaje visual permanece intacto. En la práctica actual también se plantea, sobre todo en pacientes jóvenes con exploración ocular normal, la posibilidad de una reducción del campo visual sin lesión orgánica identificable, un diagnóstico que corresponde siempre al oftalmólogo tras descartar las causas orgánicas. No, estrictamente no. El nombre clínico es constricción concéntrica del campo visual. Visión en túnel es la expresión que ha hecho fortuna entre pacientes y divulgadores, por su fuerza descriptiva. Prácticamente sí. Ambas expresiones describen el mismo patrón de pérdida de campo visual y se usan como sinónimos en la práctica clínica. La visión en cañón de escopeta es un calco del inglés shotgun vision, más habitual en los textos angloamericanos sobre retinitis pigmentaria en fase avanzada. Es infrecuente, y conviene matizarlo. Un infarto bilateral de los lóbulos occipitales sí puede reducir el campo visual hasta dejar solo una isla central, un cuadro que se parece mucho a la visión en túnel de origen retiniano o glaucomatoso. El mecanismo, sin embargo, es distinto: son dos hemianopsias homónimas que respetan la mácula gracias a la doble irrigación del polo occipital. El resultado visual se confunde fácilmente con una verdadera constricción concéntrica. El origen y el pronóstico, sin embargo, son otros. La resonancia magnética suele resolver la duda. El cerebro ya tiene práctica en rellenar huecos del campo visual: todos convivimos, sin percibirlo, con un punto ciego fisiológico en el lugar donde el nervio óptico sale del ojo, y nunca lo notamos porque el cerebro lo completa con información del entorno. Con la constricción concéntrica ocurre algo parecido, a mayor escala y de forma progresiva, lo que retrasa la percepción subjetiva de la pérdida durante meses o incluso años, sobre todo cuando el avance es lento, como ocurre en el glaucoma. Depende por completo de la causa. En algunas formas de pérdida funcional puede revertir. En las degeneraciones retinianas y en el daño ya establecido del nervio óptico, no. La conservación de la visión central que la caracteriza puede, sin embargo, prolongarse durante años.Qué es la visión en túnel
Por qué se conserva la visión central
Qué procesos producen este patrón
Diferenciación con otros patrones de pérdida del campo visual
Preguntas frecuentes
¿Es un término médico oficial?
¿Es lo mismo que la visión en cañón de escopeta?
¿Puede un ictus provocar una visión en túnel verdadera?
¿Por qué tarda tanto en notarse la pérdida?
¿Es reversible?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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