DICCIONARIO MÉDICO
Velocidad de sedimentación globular (VSG)
La velocidad de sedimentación globular es la prueba de laboratorio que mide la distancia que descienden los glóbulos rojos en el interior de un tubo vertical durante una hora, expresada en milímetros por hora. Es uno de los marcadores de inflamación más antiguos que se sigue empleando en la medicina actual. Conocida también por sus siglas VSG, o como tasa de eritrosedimentación, la prueba consiste en depositar sangre anticoagulada en un tubo estrecho y vertical y dejar que actúe la gravedad. Al cabo de una hora se mide, en milímetros, la altura de la columna de plasma que ha quedado libre de células en la parte superior. Cuanto mayor es esa columna, más deprisa han sedimentado los eritrocitos. La palabra «sedimentación» no tiene una acepción médica propia en el diccionario académico: la Real Academia Española la define, de forma general, como la acción y efecto de sedimentar, del latín sedimentum, «lo que se asienta», derivado a su vez de sedere, «sentarse». La VSG aplica ese fenómeno físico universal a un tejido concreto, la sangre, y lo convierte en un dato de laboratorio. El primero en describir su utilidad diagnóstica fue el médico polaco Edmund Faustyn Biernacki, en 1897, aunque su trabajo apenas trascendió fuera de Polonia durante varias décadas. En 1918, el patólogo sueco Robin Fåhraeus observó que la sangre de las mujeres embarazadas sedimentaba con una rapidez llamativa, y detalló el fenómeno en una monografía publicada en 1921. Ese mismo año, su compatriota Alf Westergren propuso un método estandarizado, con un tubo de dimensiones fijas y sangre diluida en citrato sódico, y demostró además su utilidad para seguir la evolución de la tuberculosis. El método de Westergren sigue siendo la referencia internacional, avalada por el Comité Internacional para la Estandarización en Hematología. La velocidad con la que caen los eritrocitos no depende de ellos mismos, sino del plasma que los rodea. Cuando aumentan las proteínas de fase aguda, sobre todo el fibrinógeno y las inmunoglobulinas, los glóbulos rojos pierden parte de su repulsión eléctrica natural y se agrupan en columnas apiladas que pesan más y descienden con mayor rapidez. Ese fenómeno de agregación tiene desarrollo propio en la entrada dedicada a la agregación en pilas de monedas. El método de Westergren emplea un tubo de trescientos milímetros de largo y dos coma cinco de diámetro, con la sangre diluida en una proporción fija de citrato sódico. El de Wintrobe, más antiguo, usa un tubo más corto y sangre sin diluir. Los dos parten del mismo principio físico: es el instrumental, y el rango de valores en el que cada uno resulta más fiable, lo que los distingue. Desde los años setenta existen además métodos automatizados, con lectura óptica del descenso, que reducen el manejo manual de sangre y agilizan el resultado en laboratorios con mucho volumen de pruebas. La VSG comparte protagonismo con la proteína C reactiva como marcador de inflamación. Sus ritmos no se parecen. La proteína C reactiva se sintetiza directamente en el hígado y puede duplicar su concentración en cuestión de horas tras el inicio de un proceso inflamatorio; desciende con la misma rapidez en cuanto este remite. En cambio, la VSG es una medida indirecta que depende de la acumulación de fibrinógeno y otras proteínas en el plasma, un proceso que tarda días en instaurarse y otros tantos en revertir. Esa inercia la hace menos útil para vigilar procesos agudos y más valiosa en el seguimiento de enfermedades inflamatorias de curso prolongado. Ninguna de las dos localiza el problema. Sí. Son distintos nombres para la misma prueba; también se la conoce como tasa de sedimentación eritrocitaria o, siguiendo el apellido de quien estandarizó el método, prueba de Westergren. Porque fue el médico polaco Edmund Biernacki quien, ya en 1897, describió por primera vez su valor diagnóstico, más de veinte años antes de que Fåhraeus y Westergren difundieran el método que se usa hoy. En algunos países de Europa central conserva ese nombre. El de Westergren usa un tubo más largo y sangre diluida con citrato; el de Wintrobe, un tubo más corto y sangre sin diluir. El primero es el método de referencia internacional; el segundo resulta más sensible cuando el valor esperado es bajo. No. Es una prueba de baja especificidad: puede alterarse por motivos ajenos a la inflamación, como la edad, y permanecer normal en procesos inflamatorios reales. Se interpreta siempre junto con la historia clínica y otras pruebas, nunca de forma aislada. Porque no mide una proteína de forma directa, sino un efecto físico secundario a su acumulación en el plasma. Mientras el hígado sigue produciendo fibrinógeno en exceso, los eritrocitos continúan sedimentando con rapidez, aunque el proceso que lo originó ya esté resuelto.Qué es la velocidad de sedimentación globular
Quién descubrió la prueba y cómo se estandarizó
Qué mide en realidad
Métodos de determinación
Un marcador inespecífico: diferencias con la proteína C reactiva
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la VSG que la eritrosedimentación?
¿Por qué se la sigue llamando en ocasiones «reacción de Biernacki»?
¿Qué diferencia hay entre el método de Westergren y el de Wintrobe?
¿Puede una VSG normal descartar una enfermedad inflamatoria?
¿Por qué tarda más en normalizarse que la proteína C reactiva?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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