DICCIONARIO MÉDICO
Vectocardiografía
La vectocardiografía es la técnica que registra la actividad eléctrica del corazón como un vector espacial, en tres planos, en vez de como una serie de trazos separados en el tiempo. Es la exploración que da origen al vectocardiograma, el trazado en forma de asa cerrada que resulta de ese registro. El nombre reúne tres piezas: vector, cardio (corazón) y grafía (escritura o registro). Describe con precisión lo que hace la técnica: en cada instante del ciclo cardíaco, las corrientes que despolarizan y repolarizan el miocardio se resumen en un único vector eléctrico, con su magnitud y su dirección propias. Un electrocardiograma convencional mide la proyección de ese vector sobre varias líneas fijas, las derivaciones, y las dibuja una a una en función del tiempo. La vectocardiografía prescinde de esa fragmentación: capta el vector directamente en el espacio, mediante tres derivaciones ortogonales entre sí, y traza la punta de su recorrido a medida que cambia. El resultado no es una serie de curvas, sino tres asas cerradas, una por cada plano del espacio. La idea de representar la actividad cardíaca mediante vectores es anterior a cualquier aparato capaz de registrarla. En 1920, Mann propuso un método para analizar el electrocardiograma trazando a mano, punto por punto, la posición del vector instantáneo. Fue un ejercicio gráfico, no una técnica de registro. Esa distancia se acortó en 1936, cuando Schellong describió el primer sistema capaz de captar el fenómeno de forma instrumental, la electro-vectocardiografía. El propio Schellong insistía en que la técnica debía entenderse como un complemento del electrocardiograma, nunca como su sustituto. El salto que hizo la vectocardiografía practicable en la clínica llegó veinte años después. En 1956, Ernest Frank publicó un sistema de derivaciones ortogonales corregidas, siete electrodos repartidos por el tórax y el cuello más una toma de tierra, pensado para compensar las irregularidades de forma del tórax de cada paciente. El sistema de Frank se convirtió en el estándar de facto y sigue siendo la referencia cuando la técnica se menciona en la literatura actual. En paralelo, durante los años cincuenta, la llamada escuela mexicana de electrovectocardiografía, con Sodi Pallares a la cabeza, desarrolló buena parte de la teoría que explica la forma de las asas a partir de los vectores resultantes de la despolarización auricular y ventricular. Las tres derivaciones del sistema de Frank son ortogonales entre sí: una recorre el eje transversal (X), otra el vertical (Y) y la tercera el anteroposterior (Z). Combinadas de dos en dos generan los tres planos en los que se representa el vectocardiograma: el frontal (X e Y), el horizontal o transversal (X y Z) y el sagital (Y y Z). Cada plano ofrece una vista distinta del mismo fenómeno, del mismo modo que tres fotografías tomadas desde ángulos distintos describen un mismo objeto sin duplicar información entre ellas. La vectocardiografía nunca desplazó al electrocardiograma de doce derivaciones. Requiere un equipo de electrodos distinto, colocado en puntos que no coinciden con los de la exploración habitual, y su interpretación exige un entrenamiento específico que la mayoría de los servicios de cardiología no mantiene activo. La ecocardiografía, además, terminó cubriendo buena parte del terreno para el que la vectocardiografía se había pensado: valorar el tamaño y la orientación de las cavidades cardíacas. Por esas razones, la técnica prácticamente desapareció de la práctica clínica diaria a partir de los años setenta. No ha desaparecido, sin embargo, del todo. En los últimos años ha resurgido como objeto de investigación, no ya registrada con electrodos propios, sino reconstruida matemáticamente a partir del electrocardiograma estándar de doce derivaciones mediante transformaciones como la de Kors o la del propio Frank. Varios grupos estudian si esa vectocardiografía derivada aporta información adicional en el infarto con bloqueo de rama, donde el electrocardiograma convencional pierde parte de su capacidad diagnóstica. El electrocardiograma mide el voltaje frente al tiempo en cada una de sus derivaciones. La vectocardiografía prescinde del tiempo como eje y representa directamente el vector eléctrico en el espacio, en forma de asa. No tiene un único autor. Mann esbozó la idea en 1920, Schellong construyó el primer sistema de registro en 1936 y Frank, en 1956, publicó el sistema de derivaciones ortogonales que finalmente la hizo utilizable en la clínica. Apenas, en la práctica asistencial habitual. Sigue viva como línea de investigación: se reconstruye a partir del electrocardiograma de doce derivaciones mediante métodos matemáticos, sin necesidad de electrodos adicionales. No. La vectocardiografía es la técnica de registro. El vectocardiograma es el resultado, el trazado concreto que esa técnica produce.Qué es la vectocardiografía
De Mann a Frank: tres pasos en treinta y seis años
Tres planos, tres ejes
Por qué se abandonó y qué queda de ella
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la vectocardiografía del electrocardiograma?
¿Quién inventó la vectocardiografía?
¿Todavía se usa?
¿Es lo mismo la vectocardiografía que el vectocardiograma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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