DICCIONARIO MÉDICO
Tratamiento antirrechazo
El tratamiento antirrechazo es el conjunto de fármacos inmunosupresores destinados específicamente a prevenir y controlar el rechazo de un órgano o tejido trasplantado. Actúa moderando la respuesta del sistema inmunitario del receptor, que de forma natural reconoce el injerto como un cuerpo extraño y trata de eliminarlo. El nombre une el prefijo griego anti, "contra", al sustantivo rechazo, derivado a su vez de rechazar. Describe con bastante literalidad su función: contrarrestar el mecanismo inmunológico que, sin intervención, acabaría destruyendo el órgano trasplantado en cuestión de días o semanas. No es, conviene precisarlo, una familia farmacológica distinta de los inmunosupresores; es esos mismos fármacos aplicados a un contexto muy concreto, el del trasplante, y con un objetivo igual de concreto: mantener vivo el injerto sin dejar al receptor indefenso frente a infecciones. Roy Calne, en el Reino Unido, y Joseph Murray, en Estados Unidos, ensayaron a finales de los años cincuenta la 6-mercaptopurina en trasplantes renales de perro, y pronto comprobaron que un derivado imidazólico de esa misma molécula, la azatioprina, resultaba más activo. Thomas Starzl llevó la idea un paso más allá al combinarla con corticoides, y en 1963 demostró que esa asociación podía revertir episodios de rechazo agudo ya establecidos, no solo prevenirlos. Starzl introdujo además la globulina antitimocítica, el primer anticuerpo empleado con este fin. El verdadero cambio de era llegó con la ciclosporina, descubierta en 1971 por Jean-François Borel en los laboratorios Sandoz de Basilea. Roy Calne publicó en 1983 los resultados de su uso en 34 pacientes trasplantados, y esa publicación bastó para desplazar en pocos años el viejo esquema de azatioprina y esteroides, que arrastraba tasas de rechazo agudo de hasta un 60 % en el primer año. Con la ciclosporina, y con el tacrolimus que llegaría después, esas cifras mejoraron de forma sustancial. La práctica clínica distingue habitualmente tres momentos. La inducción se administra por vía intravenosa justo antes y después de la cirugía, con fármacos de acción potente, para preparar al organismo a aceptar el injerto en el periodo de mayor riesgo. El mantenimiento se prolonga después durante toda la vida del trasplante, con dosis ajustadas para sostener ese equilibrio entre proteger el órgano y no dejar al paciente expuesto a infecciones graves. La tercera fase, la que da nombre a esta entrada en sentido estricto, se activa solo si aparece un episodio de rechazo ya declarado, y suele recurrir a dosis más altas o a fármacos distintos de los de mantenimiento. La confusión con el tratamiento inmunosupresor es comprensible, porque ambos términos comparten fármacos y mecanismo. La diferencia está en el alcance: inmunosupresor es la categoría amplia, que incluye también el manejo de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple, mientras que antirrechazo se reserva para el escenario del trasplante. Todo tratamiento antirrechazo es inmunosupresor; no todo tratamiento inmunosupresor es antirrechazo. Del prefijo griego anti, "contra", unido a rechazo. Nombra su función de la forma más directa posible: contrarrestar el rechazo del órgano trasplantado. Sí, mientras dure el trasplante. La fase de mantenimiento no tiene fecha de fin previsible mientras el órgano siga funcionando. En 1971, en los laboratorios Sandoz de Basilea, por Jean-François Borel. Su uso clínico, confirmado por Roy Calne en 1983, cambió por completo la supervivencia de los trasplantes. No exactamente. Antirrechazo es un uso concreto, ligado al trasplante, dentro de la categoría más amplia de los tratamientos inmunosupresores.Qué es el tratamiento antirrechazo
Historia
Las tres fases del tratamiento
Frente al tratamiento inmunosupresor
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra antirrechazo?
¿Hay que tomar el tratamiento antirrechazo de por vida?
¿En qué año se descubrió la ciclosporina?
¿Es lo mismo tratamiento antirrechazo que tratamiento inmunosupresor?
Referencias
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