DICCIONARIO MÉDICO
Transgénico
Transgénico es el organismo o la célula cuyo genoma incorpora, de forma estable y heredable, uno o más genes procedentes de una especie distinta, introducidos mediante técnicas de ingeniería genética. El adjetivo se aplica sobre todo a plantas, animales y microorganismos de laboratorio, y su aplicación médica más extendida es la fabricación de proteínas terapéuticas y el desarrollo de modelos animales de enfermedad. La palabra une el prefijo latino trans, "al otro lado de" o "más allá", con gen, la unidad de la herencia que el botánico danés Wilhelm Johannsen bautizó en 1909. El adjetivo deriva directamente de transgén, el fragmento de ADN foráneo que se inserta en el receptor, y ambos términos se popularizaron a partir de 1981, cuando los genetistas Jon W. Gordon y Frank H. Ruddle, de la Universidad Yale, la emplearon por primera vez en un artículo de la revista Science para describir ratones nacidos con un gen ajeno integrado en su genoma. La definición legal coincide con la científica. El Reglamento europeo 1830/2003, que regula el etiquetado y la trazabilidad de estos productos, define transgénico simplemente como organismo modificado genéticamente. La clave está en el origen del gen insertado: cuando procede de una especie con la que el receptor no podría cruzarse de forma natural se habla de transgénesis en sentido estricto, mientras que si el gen proviene de un pariente sexualmente compatible algunos biólogos moleculares prefieren la etiqueta cisgénico. El procedimiento se apoya en la tecnología del ADN recombinante, que Stanley Cohen y Herbert Boyer desarrollaron entre 1972 y 1973 para cortar y volver a unir fragmentos de ADN de orígenes distintos. El gen de interés se aísla, se acopla a un promotor que decide en qué tejido y en qué momento se activará, y se introduce en el receptor mediante un vector: un plásmido bacteriano, un virus modificado o, en el caso de las plantas, el plásmido Ti de la bacteria del suelo Agrobacterium tumefaciens. Para que el resultado sea transgénico en sentido estricto, el gen debe integrarse en la línea germinal (óvulos y espermatozoides), de modo que se transmita a la descendencia. Ahí está la diferencia con la terapia génica que recibe un paciente: modifica sus células somáticas para tratar una enfermedad, pero como no altera sus gametos, sus hijos no heredan el cambio. El paciente no es, en rigor, transgénico. La primera generación de fármacos obtenidos así llegó antes de que el propio término se acuñara. En octubre de 1982, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó Humulin, insulina humana fabricada por bacterias Escherichia coli con el gen humano insertado: el primer medicamento comercializado obtenido por ingeniería genética. El mismo principio (bacterias, levaduras o células de mamífero convertidas en fábricas vivas) sostiene hoy la producción de anticuerpos monoclonales, factores de coagulación y buena parte de las vacunas recombinantes. Los animales transgénicos cumplen otras dos funciones. Como modelos de enfermedad, ratones con un gen humano mutado reproducen en el laboratorio procesos que de otro modo solo podrían estudiarse en pacientes. Como fuente de órganos, los cerdos modificados para el xenotrasplante buscan aliviar la escasez crónica de donantes humanos, aunque de momento se consideran un recurso experimental de última instancia. Gordon y Ruddle no partieron de cero. Un año antes, junto con Gwen Scangos, Diane Plotkin y Joseph Barbosa, habían inyectado ADN purificado en el pronúcleo de óvulos de ratón fecundados y comprobado que dos de las setenta y ocho crías incorporaban el fragmento. El artículo de 1981 confirmó algo más difícil: que ese ADN foráneo se transmitía de forma estable a la siguiente generación, el requisito que separa un experimento puntual de un verdadero organismo transgénico. El otro hito reciente pertenece a la cirugía, no al laboratorio de genética clásica. El 7 de enero de 2022, un equipo del Centro Médico de la Universidad de Maryland, dirigido por el cirujano Bartley P. Griffith, trasplantó a David Bennett, un paciente de 57 años sin otra alternativa terapéutica, el corazón de un cerdo modificado por la empresa Revivicor. El animal portaba diez alteraciones (cuatro genes porcinos inactivados y seis genes humanos añadidos a su genoma), precisamente lo que convierte a un cerdo editado en un cerdo transgénico, y no solo editado. Conviene no confundir transgénico con otros dos términos que comparten laboratorio. La quimera reúne en un mismo cuerpo células procedentes de individuos distintos, cada una con su genoma original intacto: un receptor de trasplante de médula ósea es, en ese sentido estricto, una quimera. El organismo transgénico, en cambio, tiene un genoma único y homogéneo en todas sus células, alterado de forma permanente. Tampoco equivale a la clonación, que copia un genoma existente sin añadirle ni quitarle ningún gen. Del latín trans, "más allá", y de gen, término acuñado en 1909 por el botánico danés Wilhelm Johannsen. El adjetivo se popularizó en 1981, cuando Gordon y Ruddle lo usaron para describir sus ratones. No exactamente. Un organismo editado con herramientas como CRISPR puede tener modificado solo su propio ADN, sin genes ajenos. Es transgénico cuando, además, incorpora ADN de otra especie, como ocurrió con los cerdos usados en los primeros xenotrasplantes de corazón. En 1983, en un congreso científico celebrado en Miami, tres equipos presentaron por separado la primera modificación genética exitosa de una planta. El grupo de Mary-Dell Chilton, de la Universidad de Washington en San Luis, y el de Jozef Schell y Marc Van Montagu, en la universidad belga de Gante, trabajaron con tabaco. El equipo de la empresa Monsanto, formado por Robert Fraley, Stephen Rogers y Robert Horsch, empleó petunias. Los tres aprovecharon un mecanismo natural: la bacteria del suelo Agrobacterium tumefaciens, que ya transfiere genes propios a las plantas que infecta para provocarles tumores. Bastó con sustituir esos genes por los de interés científico para convertir ese parásito en una herramienta de laboratorio. No, al menos no en el sentido estricto del término. La terapia génica modifica células de un paciente ya formado, pero ese cambio no pasa a sus hijos porque no afecta a sus óvulos ni a sus espermatozoides. Está en el origen del gen insertado. Si procede de una especie con la que el organismo receptor podría cruzarse de forma natural, se habla de cisgénico; si viene de una especie genéticamente lejana, como el gen humano insertado en una bacteria, se mantiene la etiqueta transgénico.Qué es transgénico
Cómo se obtiene un organismo transgénico
Aplicaciones en medicina
Historia
Diferenciación con otros términos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra transgénico?
¿Es lo mismo transgénico que editado genéticamente?
¿Cuándo se crearon las primeras plantas transgénicas?
¿Puede una persona ser transgénica?
¿Qué diferencia hay entre transgénico y cisgénico?
Referencias
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