DICCIONARIO MÉDICO
Topoisomerasa
Topoisomerasa es el nombre de una familia de enzimas capaces de cortar de forma transitoria una o las dos hebras del ADN, dejar que la molécula gire o que otro segmento pase a través del corte, y volver a unir los extremos, un mecanismo con el que resuelven los enredos y las tensiones que la propia estructura del ADN genera durante la replicación y la transcripción. Sin ellas, la doble hélice se anudaría sobre sí misma antes de que la célula pudiera terminar de copiarla. El nombre describe con precisión su función. Dos moléculas de ADN con la misma composición química pero distinto grado de enrollamiento son, en el sentido matemático del término, isómeros topológicos: contienen los mismos átomos y los mismos enlaces, pero difieren en la forma en que la cadena se retuerce sobre sí misma en el espacio. Una topoisomerasa es, literalmente, la enzima que interconvierte esas formas. El bioquímico James C. Wang, que descubrió la primera de ellas, tardó ocho años en encontrar un nombre que le convenciera: lo acuñó en 1979 acortando la expresión "isómero topológico", con la ambición declarada de que algún día apareciera en el diccionario. La doble hélice no es una escalera recta: sus dos hebras están enrolladas una sobre otra, y ese enrollamiento se acumula por delante de cualquier maquinaria que avance a lo largo de la molécula, ya sea la que la copia durante la división celular o la que la lee durante la transcripción genética. Sin una forma de liberar esa tensión, el ADN acabaría tan retorcido que ninguna enzima podría seguir avanzando. Conviene no confundir esta función con la de otras enzimas que también trabajan sobre la doble hélice: una helicasa separa las dos hebras rompiendo los puentes de hidrógeno que las mantienen unidas, mientras que una polimerasa añade nuevos nucleótidos a la hebra que se está copiando. Ninguna de las dos corta el esqueleto de la molécula. La topoisomerasa sí, y ese corte transitorio es justo lo que le permite deshacer el nudo. Según cuántas hebras cortan a la vez, las topoisomerasas se dividen en dos grandes tipos. Las de tipo I actúan sobre una sola hebra: la seccionan, dejan pasar la hebra intacta a través de la rotura, y la recomponen sin gastar energía en forma de ATP. Dentro de este grupo, las de la subfamilia IA, entre ellas la primera que se descubrió, y las de la subfamilia IB, encontradas después en células animales, difieren en el mecanismo químico exacto con el que sujetan el extremo cortado mientras dura la maniobra. Las de tipo II son más drásticas: cortan las dos hebras a la vez, hacen pasar por ese hueco un segmento entero de doble hélice, y sellan de nuevo el corte. Esta operación sí consume ATP, y es la única forma en que una célula puede separar dos anillos de ADN entrelazados o deshacer un superenrollamiento negativo cuando ya no queda ninguna hebra suelta por la que tirar. La primera topoisomerasa se identificó en la bacteria Escherichia coli en 1971. James Wang, entonces en la Universidad de California en Berkeley, la aisló y la llamó, sin ninguna ambición literaria, proteína omega. Hoy se conoce como topoisomerasa I bacteriana y es el miembro fundador de la subfamilia IA. Poco después, James Champoux y Renato Dulbecco encontraron una actividad parecida en células de hígado de rata, con un mecanismo distinto que definiría la subfamilia IB de las células animales. El tipo II tardó algo más en aparecer: en 1976, Martin Gellert y su equipo describieron en la misma bacteria una enzima capaz de introducir superenrollamientos negativos en el ADN, la girasa bacteriana, que Nicholas Cozzarelli terminaría de caracterizar poco después. Manipular el ADN con esa libertad convierte a estas enzimas en un blanco natural para fármacos que buscan frenar la división de células que se multiplican con rapidez, tanto bacterias como células tumorales. La girasa bacteriana y su pariente, la topoisomerasa IV, son la diana de los antibióticos del grupo de las quinolonas, que aprovechan una diferencia estructural entre esa enzima bacteriana y la topoisomerasa humana para actuar sobre la bacteria sin dañar al paciente. En oncología, varios fármacos actúan bloqueando distintas topoisomerasas humanas, entre ellos los que ya tiene descritos este diccionario, como la daunorrubicina o el CPT-11. El propio investigador que descubrió esa vía terapéutica, Leroy Liu, había sido antes estudiante de doctorado de James Wang. James Wang la acuñó en 1979 a partir de "isómero topológico", el nombre técnico que reciben dos moléculas de ADN idénticas en su composición pero distintas en su grado de enrollamiento. No. La helicasa separa las dos hebras de la doble hélice rompiendo los enlaces que las unen entre sí, sin cortar ninguna de ellas. La topoisomerasa hace justo lo contrario: corta y vuelve a unir el esqueleto de una o de las dos hebras para liberar la tensión de enrollamiento. Dos grandes tipos, I y II, cada uno con subfamilias propias según el organismo y el mecanismo exacto de corte. Una misma célula humana puede fabricar hasta seis topoisomerasas distintas, cada una encargada de una tarea concreta durante la replicación, la transcripción o la separación de los cromosomas. Porque bloquearlas detiene la multiplicación celular. Es el fundamento de dos familias de medicamentos muy distintas entre sí, los antibióticos del grupo de las quinolonas, dirigidos contra la topoisomerasa bacteriana, y varios fármacos oncológicos, dirigidos contra la humana.Qué es la topoisomerasa
Por qué el ADN necesita esta enzima
Dos familias, dos mecanismos
Tres nombres tras el descubrimiento
Una enzima que también es diana terapéutica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "topoisomerasa"?
¿Es lo mismo que una helicasa?
¿Cuántos tipos de topoisomerasa existen?
¿Por qué interesan tanto a la industria farmacéutica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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