DICCIONARIO MÉDICO
Tiempo de sangría
El tiempo de sangría es la prueba que mide cuánto tarda en detenerse la hemorragia provocada por una incisión estandarizada en la piel, con el fin de valorar la hemostasia primaria. Fue durante décadas la única forma de explorar la función plaquetaria fuera del laboratorio de coagulación, aunque hoy se considera una técnica en gran medida abandonada. "Sangría" comparte raíz con sangrar y con el latín sanguis, sangre. La palabra designó primero la sangría terapéutica, la extracción deliberada de sangre con fines curativos que recoge también la entrada dedicada a la flebotomía. El tiempo de sangría toma prestado ese nombre para un uso distinto: no busca extraer sangre con intención curativa, sino cronometrar cuánto tarda en dejar de fluir la que sale por un corte controlado. El francés Milian describió en 1901 los primeros ensayos con heridas punzantes en la yema de los dedos. En 1910, William W. Duke, en Estados Unidos, sistematizó la incisión en el lóbulo de la oreja o en el dedo y relacionó por primera vez un tiempo de sangría prolongado con un recuento bajo de plaquetas. En 1941, Ivy, Nelson y Buchet trasladaron el corte al antebrazo y añadieron un manguito de presión arterial inflado a 40 mm Hg, lo que aumentó la sensibilidad del método. Mielke y su equipo, en 1969, incorporaron una plantilla que fijaba de forma mecánica la longitud y la profundidad del corte, en un intento de hacer reproducible una prueba que nunca terminó de serlo del todo. Cuando se lesiona un vaso pequeño, las plaquetas se adhieren a la pared dañada, se activan y se agregan entre sí, mientras el propio vaso se contrae para reducir el flujo. A ese conjunto de fenómenos se le llama hemostasia primaria, y es justamente lo que el tiempo de sangría intenta cuantificar: no la cascada de factores de coagulación, sino la rapidez con la que se forma ese tapón plaquetario inicial. Pese a haber sido durante gran parte del siglo veinte el patrón de referencia de la función plaquetaria, el tiempo de sangría arrastraba un problema de fondo: dependía en exceso de quien lo realizaba, variaba con la edad, el sexo o la presión arterial del paciente, y no predecía de forma fiable el riesgo real de sangrado quirúrgico. A finales de la década de 1990, sociedades profesionales estadounidenses como el Colegio Americano de Patólogos cuestionaron abiertamente su utilidad clínica. Desde 1995 existe una alternativa in vitro, un analizador que hace pasar sangre citratada por una membrana impregnada de colágeno y simula así, sin cortar la piel del paciente, el mismo fenómeno que el tiempo de sangría trataba de medir a la intemperie. Cada vez menos. Ha sido sustituida en la mayoría de los laboratorios por métodos in vitro más reproducibles. Duke incidía el lóbulo de la oreja o la yema del dedo sin control de presión. Ivy, Nelson y Buchet trasladaron el corte al antebrazo y añadieron un manguito inflado a una presión fija, lo que hacía el resultado algo más comparable entre pacientes, aunque sin resolver del todo el problema de fondo: la profundidad del corte seguía dependiendo de la mano de quien lo practicaba. William W. Duke, en 1910, al observar que el tiempo de sangría se alargaba en pacientes con recuentos bajos de plaquetas. Son pruebas de fases distintas de la coagulación. El tiempo de sangría explora la hemostasia primaria, es decir, la formación del tapón plaquetario. El tiempo de protrombina y el tiempo de tromboplastina parcial evalúan, en cambio, la cascada de factores de coagulación que forma después el coágulo de fibrina, una fase posterior conocida como hemostasia secundaria.Qué es el tiempo de sangría
Qué evalúa
Un test hoy en desuso
Preguntas frecuentes
¿Sigue usándose esta prueba en la actualidad?
¿En qué se diferencian el método de Duke y el de Ivy?
¿Quién relacionó por primera vez esta prueba con las plaquetas?
¿Qué diferencia hay con el tiempo de protrombina o el tiempo de tromboplastina parcial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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