DICCIONARIO MÉDICO
Test de presión-volumen
El test de presión-volumen es una exploración hemodinámica que registra, mediante un catéter introducido en el ventrículo, la presión y el volumen de esa cavidad a lo largo de todo el ciclo cardíaco. El resultado se representa como una curva cerrada que describe el comportamiento mecánico del corazón latido a latido. El nombre describe con exactitud lo que mide: la presión, del latín pressio, ejercida por la sangre sobre la pared ventricular, y el volumen, del latín volumen (lo que se enrolla, y por extensión lo que un espacio contiene), de sangre alojado en esa cavidad. Ambas variables se registran de forma simultánea y continua, no una tras otra, lo que distingue a esta prueba de otras exploraciones cardíacas que miden presión y volumen por separado. Al representar en un mismo gráfico la presión frente al volumen instante a instante, la trayectoria dibuja un bucle cerrado: cada uno de sus cuatro tramos corresponde a una de las fases del ciclo cardíaco, desde el llenado ventricular hasta la eyección de sangre hacia la aorta. La forma, el área y la inclinación de ese bucle son la información que el especialista interpreta. El fundamento teórico de esta técnica procede de los trabajos de Hiroyuki Suga y Kiichi Sagawa, que en la década de 1970 caracterizaron en corazones aislados de perro la relación entre la elastancia ventricular y la contractilidad, un desarrollo que tiene su propia entrada en este diccionario. Aquellos experimentos exigían abrir el tórax del animal y aplicar dispositivos de volumen controlado por servomecanismo, un método inviable para su uso en personas. En 1984 llegó el salto a la práctica clínica: Jan Baan y su equipo, en Leiden, describieron en la revista Circulation el catéter de conductancia: un catéter con varios electrodos que, al generar un campo eléctrico dentro del ventrículo, permite calcular el volumen a partir de la conductancia de la sangre que lo rodea. Por primera vez fue posible obtener el bucle de presión-volumen en tiempo real, sin necesidad de cirugía a tórax abierto, durante un cateterismo cardíaco convencional. El catéter de conductancia se introduce, igual que en cualquier cateterismo cardíaco, a través de un vaso periférico hasta alcanzar el ventrículo. Para aislar las propiedades intrínsecas del músculo cardíaco de las condiciones de carga en las que trabaja en cada momento, suele combinarse el registro con una maniobra de oclusión transitoria de la vena cava inferior, que reduce de forma progresiva el volumen que llega al corazón y genera una familia de bucles, no uno solo, con los que calcular índices independientes de la precarga y la poscarga. Es una prueba invasiva. Por ese motivo su empleo queda circunscrito sobre todo a la investigación y a determinados procedimientos de cateterismo en los que ya se accede al ventrículo por otro motivo, y no forma parte del estudio habitual de la función cardíaca en la consulta. La ecocardiografía, la resonancia magnética o la ventriculografía por cateterismo también permiten calcular el volumen ventricular y, con él, la fracción de eyección o el volumen sistólico. Ninguna de ellas, sin embargo, ofrece una medida continua e instantánea de la presión junto al volumen: aportan una fotografía del tamaño de la cavidad en dos o pocos momentos del ciclo, no la curva completa. Esa es precisamente la aportación distintiva del test de presión-volumen frente al resto. El físico Jan Baan, en la Universidad de Leiden. Su equipo publicó el desarrollo del catéter de conductancia en 1984, más de una década después de que Suga y Sagawa hubieran establecido las bases teóricas de la relación presión-volumen en el laboratorio. No, salvo en centros e indicaciones muy concretas. Al tratarse de una técnica invasiva que requiere cateterismo cardíaco, su uso se reserva sobre todo a la investigación cardiovascular y a algunos procedimientos experimentales o de evaluación de dispositivos. La ecocardiografía es una técnica de imagen, no invasiva, que estima el volumen ventricular a partir de sus dimensiones en momentos concretos del ciclo cardíaco, mientras que el test de presión-volumen requiere introducir un catéter en el propio ventrículo y registra la presión y el volumen de forma continua e instantánea durante todo el ciclo. Con la ecocardiografía se calcula, por ejemplo, la fracción de eyección; con el catéter de conductancia se obtiene además la forma completa del bucle, lo que permite separar el efecto de la contractilidad del corazón del efecto de las condiciones de carga en las que trabaja en cada momento. Por su carácter invasivo, esta segunda técnica queda reservada a contextos muy específicos. La ecocardiografía, en cambio, forma parte del estudio cardiológico habitual desde hace décadas. Ambas se complementan más que se sustituyen.Qué es el test de presión-volumen
De la mesa de laboratorio a la cama del paciente
Cómo se obtiene el registro
Diferenciación con otras formas de valorar la función ventricular
Preguntas frecuentes
¿Quién describió el catéter que hizo posible esta prueba en personas?
¿Se usa esta prueba en la práctica clínica habitual?
¿Qué diferencia hay entre esta técnica y una ecocardiografía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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