DICCIONARIO MÉDICO
Tacrina
La tacrina es un inhibidor de la colinesterasa que fue el primer fármaco autorizado, en 1993, para el tratamiento sintomático del alzhéimer. Los inhibidores que llegaron después actúan de forma selectiva sobre la acetilcolinesterasa; la tacrina, en cambio, bloquea también la butirilcolinesterasa, la enzima que actúa de reserva cuando la primera falta. Su código en la clasificación ATC es N06DA01, y hoy se ha convertido en una referencia sobre todo histórica. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente es una 9-amino-1,2,3,4-tetrahidroacridina, de ahí sus nombres alternativos tetrahidroaminoacridina o THA, que todavía aparecen en buena parte de la literatura científica. Estructuralmente deriva de la acridina, un compuesto de tres anillos que en su día tuvo cierta importancia como colorante textil antes de convertirse en punto de partida para moléculas de uso farmacológico. Comparte con el resto de inhibidores de la colinesterasa el mismo principio: prolongar la permanencia de la acetilcolina en la hendidura sináptica, un neurotransmisor especialmente escaso en el cerebro de las personas con alzhéimer. Su biodisponibilidad oral es baja, en torno al 17 por ciento, y se metaboliza en el hígado a través de la enzima CYP1A2, la misma vía que interviene en la degradación de la cafeína. La mayor parte de los fármacos que sucedieron a la tacrina en su misma familia actúan de forma selectiva sobre la acetilcolinesterasa. La tacrina, en cambio, inhibe también la butirilcolinesterasa, una enzima de distribución más amplia por el organismo y con menor peso específico en la transmisión colinérgica cerebral. Esa falta de selectividad se relacionó durante años con parte de sus efectos digestivos, aunque la razón principal de su abandono clínico fue otra: la elevación de las enzimas hepáticas, que llegó a afectar a cerca de la mitad de los pacientes tratados durante las primeras semanas de tratamiento. El fármaco terminó por retirarse del mercado estadounidense en 2013, sustituido por moléculas con un perfil de tolerancia mucho más favorable. Con todo, su lugar en la historia de la neurología está asegurado. Ningún inhibidor de la colinesterasa se había ensayado antes con éxito suficiente para obtener una autorización de comercialización, y los estudios clínicos que acompañaron su desarrollo sirvieron de modelo metodológico para valorar la eficacia cognitiva de los fármacos que llegarían después. El nombre DCI se acuñó a partir de su estructura química de tetrahidroaminoacridina, abreviando y adaptando la raíz acridina, sin relación con ninguna etimología griega o latina clásica. Prácticamente no. Su uso ha quedado relegado casi por completo a la investigación farmacológica y a la síntesis de nuevos compuestos derivados, como referencia estructural para diseñar inhibidores más seguros. Además de inhibir dos enzimas en lugar de una, requería tomarse varias veces al día y su margen de seguridad hepática era mucho más estrecho. Los fármacos que la sustituyeron, con una sola toma diaria y menor toxicidad, resultaron mejor tolerados por los pacientes.Qué es la tacrina
Un inhibidor no selectivo
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama tacrina y no de otra forma?
¿Sigue utilizándose la tacrina hoy en día?
¿En qué se diferencia de otros inhibidores de la colinesterasa más recientes?
Referencias
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