DICCIONARIO MÉDICO
Suspensión
Una suspensión farmacéutica es una preparación líquida en la que partículas sólidas insolubles se dispersan, sin disolverse, en un medio líquido. Es una de las tres formas galénicas líquidas básicas, junto a la solución y la emulsión, y se emplea cuando el principio activo no puede administrarse disuelto. El término también designa, fuera de la farmacia, una técnica quirúrgica de fijación de tejidos y la interrupción temporal de un tratamiento. La palabra procede del latín suspensio, -onis, «acción de colgar o sostener», derivado del verbo suspendere (sub, «debajo», y pendere, «colgar, pesar»). La imagen original es física: algo queda sostenido, sin caer del todo. Aplicada a una mezcla, describe con bastante fidelidad lo que ocurre: las partículas sólidas quedan sostenidas en el líquido, sin llegar a disolverse, aunque tienden a sedimentar si se dejan reposar. En medicina y farmacia, una suspensión es un sistema disperso heterogéneo: dos fases físicamente distinguibles, una fase dispersa sólida y una fase continua líquida. Se diferencia de la solución, donde el soluto se disuelve por completo a escala molecular, y de la emulsión, donde ambas fases son líquidas. Por tamaño de partícula, la suspensión ocupa el extremo grueso del espectro de dispersiones: sus partículas superan la micra, frente al nanómetro o menos de una solución verdadera y la franja intermedia del coloide, cuya clasificación completa se desarrolla en esa entrada. Toda suspensión es termodinámicamente inestable: sus partículas, al ser más densas que el líquido que las rodea, tienden a sedimentar por gravedad. La velocidad de ese proceso la describe la ley de Stokes, que relaciona la velocidad de sedimentación con el cuadrado del radio de la partícula, la diferencia de densidad entre sólido y líquido, y de forma inversa con la viscosidad del medio. De ahí se deducen las tres vías para retrasar la sedimentación: reducir el tamaño de partícula, aproximar la densidad del vehículo a la del sólido, o aumentar la viscosidad con un agente suspensor (gomas, celulosas, arcillas). Un segundo factor, independiente del tamaño, es el grado de floculación. En una suspensión floculada, las partículas forman agregados laxos que sedimentan con rapidez pero se resuspenden con una simple agitación; en una desfloculada, sedimentan más despacio pero tienden a compactarse en un depósito duro, difícil de redispersar. La formulación farmacéutica busca casi siempre el primer comportamiento, razón por la que el prospecto de tantos jarabes y suspensiones orales insiste en agitar el envase antes de cada toma: solo así se garantiza que cada dosis contenga la proporción de principio activo prevista. Las suspensiones orales son la forma más habitual, sobre todo en pediatría, donde facilitan ajustar la dosis por peso y evitan la dificultad de tragar comprimidos; antibióticos, antiácidos y analgésicos se presentan con frecuencia en esta forma. Las suspensiones oftálmicas y óticas se reservan para principios activos poco solubles en agua, como ciertos corticoides asociados a antibióticos en colirios; su tamaño de partícula está más restringido que el de una suspensión oral, para no resultar irritante ni rayar la córnea. Por vía subcutánea o intramuscular, la suspensión inyectable cumple una función distinta: al liberarse más despacio que un fármaco disuelto, prolonga su efecto. La insulina NPH es el ejemplo más conocido, con el aspecto turbio característico de toda suspensión frente a la transparencia de la insulina regular. Por esa misma razón ninguna suspensión se administra por vía intravenosa directa, ya que las partículas podrían obstruir un vaso sanguíneo pequeño. Fuera de la farmacia, «suspensión» nombra también una técnica quirúrgica: fijar un tejido u órgano descendido a una estructura vecina para devolverlo a su posición anatómica. Es el caso de la colposuspensión, empleada en la incontinencia urinaria de esfuerzo. Y en el lenguaje clínico general, suspender un tratamiento significa simplemente interrumpirlo de forma temporal o definitiva, sin que el término aporte matices distintos de los que ya tiene en el habla corriente. Del latín suspendere, «colgar, sostener» (sub, «debajo», y pendere, «pesar, colgar»). El sentido farmacéutico, partículas sostenidas en un líquido sin disolverse, es una extensión relativamente tardía de esa imagen física original. Porque las partículas sedimentan con el tiempo. Sin agitación, las primeras dosis del envase contendrían menos principio activo que las últimas, ya asentadas en el fondo. No necesariamente. Jarabe describe un vehículo, una disolución concentrada de azúcar, que puede llevar el fármaco disuelto (y entonces es una solución) o disperso en partículas (y entonces es, técnicamente, una suspensión con base de jarabe). No. Las suspensiones inyectables se administran por vía subcutánea o intramuscular. La inyección intravenosa directa de partículas en suspensión podría producir una embolia al obstruir vasos de pequeño calibre.Qué es la suspensión
Estabilidad física: por qué se agita antes de usar
Clasificación según la vía de administración
Otros usos del término en medicina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra suspensión?
¿Por qué hay que agitar una suspensión antes de tomarla?
¿Es lo mismo suspensión que jarabe?
¿Puede inyectarse una suspensión directamente en vena?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026