DICCIONARIO MÉDICO

Solución

Una solución es una mezcla homogénea en la que una sustancia, el soluto, queda repartida de manera uniforme dentro de otra que actúa como medio, el disolvente. El disolvente más frecuente es el agua, y por eso casi todas las soluciones que interesan a la medicina son acuosas: desde los medicamentos líquidos hasta los reactivos de laboratorio. En el español riguroso de la química el término propio es disolución; solución es la forma de uso más extendido.

Qué es una solución

La palabra solución tiene en español dos usos que conviene no mezclar. En el lenguaje corriente es la respuesta a un problema o a una duda. En química y en medicina nombra otra cosa: una mezcla homogénea de dos o más componentes, tan bien integrados que no se distinguen a simple vista ni se separan al dejarlos reposar. Es este segundo sentido el que recoge el diccionario médico.

Desde el punto de vista físico-químico, una solución no es una entidad clínica ni un tipo de enfermedad, sino un estado del sistema: el soluto se ha dispersado en el disolvente a escala de moléculas o de iones. Esa finura es justo lo que la separa de otras mezclas, en las que las partículas siguen siendo lo bastante grandes como para verse o para sedimentar.

El término procede del latín solutio, -ōnis, "acción de soltar o desatar", del verbo solvere ("soltar, desligar, disolver"). La imagen de partida es la de algo que se afloja y se deshace: el soluto, al disolverse, pierde su forma propia y se reparte por el líquido. La química en español heredó del latín la voz disolución —de dissolutio, con prefijo intensivo—, y es la que la Real Academia recomienda para el sentido técnico. Solución convive con ella en el uso real, empujada en parte por el inglés solution, hasta el punto de que el propio diccionario académico remite una voz a la otra. Aquí se tratan como equivalentes.

Soluto, disolvente y concentración

Toda solución se describe con dos papeles. El soluto es lo que se disuelve —la sal, el azúcar, un fármaco, un gas—; el disolvente es el medio que lo acoge. Cuando ese medio es agua se habla de solución acuosa, la variedad que domina en el organismo y en la farmacia, porque el agua disuelve una enorme variedad de compuestos y supone más de la mitad del cuerpo humano.

La proporción entre soluto y disolvente es la concentración, y de ella depende casi todo el comportamiento de la mezcla. Una misma sal en agua da una solución muy diluida o muy concentrada según cuánta se añada. Hay un límite. Llega un punto en que el disolvente no admite más soluto y el exceso queda sin disolver: es la solución saturada. Por debajo de ese punto la solución está insaturada; en condiciones forzadas puede prepararse una sobresaturada, inestable, que precipita ante la menor perturbación. Cuando la concentración se expresa en moles por litro hablamos de solución molar, la forma de medir con la que se preparan los reactivos y los patrones del laboratorio.

Si lo que se busca es mantener estable la acidez del medio, se recurre a una solución tampón, que amortigua los cambios de pH aunque se le añadan pequeñas cantidades de ácido o de base. El plasma sanguíneo es, en buena medida, una solución tamponada.

Tipos de solución y soluciones de uso médico

Solemos imaginarlas líquidas, pero las soluciones aparecen en los tres estados de la materia. El aire es una solución gaseosa. Muchas aleaciones metálicas, como el bronce, son soluciones sólidas. En medicina, en cambio, prácticamente todas las soluciones relevantes son líquidas y casi siempre acuosas.

Entre las líquidas, la clasificación que más usa la clínica se basa en la concentración de partículas respecto al plasma, lo que determina su osmolaridad y cómo se comportan frente a las células. De ahí salen las soluciones isotónicas, hipertónicas e hipotónicas. Por su composición, las más conocidas en la práctica son la solución salina y, dentro de ella, el suero fisiológico; y, según el tamaño de sus moléculas, el gran reparto entre soluciones cristaloides y coloides. El detalle de para qué sirve cada una vive en sus respectivas entradas.

Diferenciación con la suspensión, el coloide y la emulsión

No toda mezcla de una sustancia en agua es una solución. Lo que define a la solución es que el soluto se disgrega hasta el nivel de moléculas o iones: la mezcla queda transparente o translúcida, estable, y no se separa por mucho que repose.

En una suspensión las partículas son bastante mayores, no llegan a disolverse y acaban depositándose en el fondo; de ahí el "agítese antes de usar" de tantos jarabes. El coloide queda en un terreno intermedio: sus partículas no sedimentan, pero son lo bastante grandes para dispersar la luz —el efecto Tyndall—, algo que en una solución verdadera no se ve. La emulsión es otro caso, la dispersión de un líquido en otro con el que no se mezcla, como la grasa en el agua. La leche es el ejemplo de libro.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra solución?

Del latín solutio, "acción de soltar o desatar", del verbo solvere. La idea es la de algo que se deshace y se reparte: el soluto se "suelta" dentro del disolvente. La misma raíz está en disolver y en disolución.

¿Es lo mismo una solución que una disolución?

En la práctica, sí. La Real Academia define solución, en su acepción química, remitiendo directamente a disolución, que es el término que la química en español considera más propio. Solución se ha generalizado en parte por influencia del inglés solution, y hoy ambas voces se emplean como equivalentes, también en los textos médicos.

¿Una solución es siempre líquida?

No. Hay soluciones gaseosas, como el aire, y sólidas, como las aleaciones metálicas. Lo que convierte una mezcla en solución no es su estado físico, sino que sus componentes estén integrados de forma homogénea, a escala molecular. En medicina, eso sí, casi todas las que se manejan son líquidas y acuosas.

¿Qué es una "solución de continuidad"?

Es una expresión médica ajena al sentido químico. Designa la interrupción o pérdida de continuidad de un tejido: una herida, una rotura, una fractura. Procede de otra acepción de la palabra solución, la de "interrupción", y no debe confundirse con la mezcla homogénea de la que trata esta entrada.

Referencias

  1. Real Academia Española. Disolución. Diccionario de la lengua española.
  2. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de solvente. Diccionario de cáncer del NCI.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Intravenoso. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  4. Manual MSD. Reanimación con líquidos intravenosos. Manual MSD, versión para profesionales.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la solución, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Soluto: la sustancia que se disuelve dentro de una solución.
  • Solución acuosa: aquella en la que el disolvente es el agua, la más habitual en medicina.
  • Solución molar: la que expresa su concentración en moles de soluto por litro.
  • Solución tampón: la que amortigua las variaciones de pH del medio.
  • Concentración: la proporción entre el soluto y el disolvente.
  • Solución salina: la familia de soluciones de sal en agua de uso clínico.
  • Suero fisiológico: la solución salina isotónica al 0,9 %, la de uso más frecuente.
  • Solución cristaloide: la formada por moléculas pequeñas que atraviesan con facilidad las membranas.
  • Solución coloide: la que contiene partículas grandes que permanecen en el espacio vascular.
  • Suspensión: mezcla cuyas partículas no se disuelven y terminan sedimentando.
  • Emulsión: dispersión de un líquido en otro con el que no se mezcla.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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