DICCIONARIO MÉDICO
Subliminal
Subliminal es el adjetivo que califica un estímulo situado por debajo del umbral de la percepción consciente, capaz de ser procesado por el sistema nervioso sin que la persona llegue a reconocerlo. El término procede de la psicofísica del siglo XIX y ha quedado asociado, en el imaginario popular, a un episodio de publicidad que resultó ser un fraude. La palabra combina el prefijo latino sub, "por debajo", con limen, "umbral", y designa literalmente aquello que queda bajo el umbral de la conciencia. Su opuesto, supraliminal, describe lo que sí cruza ese umbral y resulta, por tanto, perceptible. Nace de la psicofísica, disciplina que en el siglo XIX empezó a medir con rigor la relación entre la intensidad de un estímulo físico y la sensación que provoca. En 1860 el filósofo y físico alemán Gustav Theodor Fechner publicó Elementos de psicofísica, obra en la que formalizó el concepto de umbral absoluto, la cantidad mínima de estimulación capaz de producir una sensación detectable. Todo lo que queda por debajo de ese umbral es, por definición, subliminal. James Vicary, investigador de mercado, convocó el 12 de septiembre de 1957 una rueda de prensa en Nueva York para anunciar los resultados de un experimento realizado en un cine de Fort Lee, Nueva Jersey. Según Vicary, había proyectado durante seis semanas los mensajes "coma palomitas" y "beba Coca-Cola" a una velocidad de 1/3.000 de segundo, demasiado rápida para la percepción consciente, y había conseguido incrementar las ventas de palomitas un 57,5% y las de Coca-Cola un 18,1%. Nunca se replicó el estudio. En 1962, en una entrevista televisiva, el propio Vicary reconoció que se lo había inventado para dar publicidad a su negocio de consultoría, entonces en dificultades. Pese a su falsedad confirmada, el episodio disparó una alarma social que llevó a prohibir la publicidad subliminal en varios países y a que la CIA encargara un informe sobre su potencial uso. La creencia popular en el poder de los mensajes subliminales para modificar la conducta de forma masiva sigue viva seis décadas después, aunque la investigación posterior no ha encontrado sustento para ella. Los estudios controlados sí han confirmado que un estímulo presentado por debajo del umbral puede influir mínimamente en tareas muy específicas de laboratorio, como acelerar el reconocimiento de una palabra relacionada. Lo que no han confirmado en ningún caso es la capacidad de un mensaje subliminal para modificar decisiones de compra o hábitos complejos como fumar o comer en exceso, la promesa original de Vicary. Philip Merikle y sus colaboradores distinguieron ya en los años ochenta entre un umbral objetivo, el punto en que un estímulo deja de detectarse en absoluto, y un umbral subjetivo, aquel en que la persona cree no percibir nada aunque su desempeño en la tarea sugiera lo contrario; buena parte del debate actual gira en torno a cuál de los dos conviene usar en un experimento. Inconsciente subliminal nombra un fenómeno distinto: el conjunto de contenidos que sí llegan a los sentidos, pero que la conciencia no llega a identificar por simple saturación atencional, como ocurre con buena parte de los gestos que interpretamos en una conversación sin reparar en ellos. Subliminal, en su sentido psicofísico, no exige esa saturación; basta con que la intensidad del estímulo esté por debajo del umbral, exista o no otra cosa compitiendo por la atención. El subconsciente es un concepto más amplio, de raíz psicoanalítica, que engloba cualquier contenido psíquico inaccesible a la introspección directa. Un estímulo subliminal es, en todo caso, uno de los muchos caminos posibles hacia ese territorio, no un sinónimo suyo. Del latín sub, "por debajo", y limen, "umbral". El concepto adquirió rigor científico en 1860, cuando Gustav Theodor Fechner sentó las bases de la psicofísica y definió el umbral absoluto como la cantidad mínima de estímulo capaz de generar una sensación. No. El propio Vicary admitió en 1962 que se lo había inventado. En varios países sí, desde finales de los años cincuenta, como reacción directa al episodio de Vicary. La prohibición se mantiene pese a que nunca se demostró científicamente que la técnica funcionara como él afirmaba. Los estudios de laboratorio detectan efectos muy pequeños y muy específicos, casi siempre limitados a tareas de reconocimiento rápido. No hay evidencia de que un anuncio o una imagen subliminal puedan inducir una decisión de compra o un cambio de hábito relevante.Qué es subliminal
El episodio que popularizó el término
Qué dice la investigación actual
Diferenciación con inconsciente subliminal y con subconsciente
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra subliminal?
¿Funcionó realmente el experimento de James Vicary?
¿Está prohibida la publicidad subliminal?
¿Puede un mensaje subliminal cambiar mi comportamiento sin que me dé cuenta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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