DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Turner
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El síndrome de Turner es un trastorno genético que afecta exclusivamente a mujeres, causado por la ausencia total o parcial de uno de los dos cromosomas X. Se manifiesta con estatura baja y fallo ovárico prematuro, entre otros rasgos, y su expresión varía según el tipo exacto de anomalía cromosómica presente. La primera descripción clínica completa no lleva el nombre que hoy identifica al síndrome. En 1930, el pediatra alemán Otto Ullrich publicó el caso de una niña de ocho años con estatura baja, linfedema congénito y cuello alado; en Europa continental, ese origen dio lugar al nombre alternativo síndrome de Ullrich-Turner, todavía en uso. Ocho años después, en 1938, el endocrinólogo estadounidense Henry Turner describió de forma independiente una serie de siete pacientes con el mismo cuadro, y fue su apellido el que terminó imponiéndose en la literatura de habla inglesa y, con ella, en la mayor parte del mundo. Durante casi treinta años, sin embargo, nadie supo qué lo causaba. La base cromosómica no se identificó hasta 1959, cuando Charles Ford y su equipo publicaron en The Lancet el hallazgo de un cariotipo 45,X en una paciente con gonadismo disgenético, la primera anomalía de cromosomas sexuales descrita en humanos. Antes de esa fecha, el diagnóstico dependía por completo del reconocimiento clínico del fenotipo. Las mujeres reciben, en condiciones normales, un cromosoma X de cada progenitor. En el síndrome de Turner falta, total o parcialmente, uno de los dos. La pérdida de ese material genético compromete genes que, a diferencia de la mayoría de los presentes en el cromosoma X, escapan a la inactivación habitual y necesitan ambas copias activas para funcionar con normalidad; entre ellos está SHOX, cuya haploinsuficiencia explica buena parte del retraso de crecimiento característico del síndrome. El resultado es un desarrollo alterado que afecta, con intensidad variable de una paciente a otra, al esqueleto, al sistema cardiovascular, al riñón y, de forma casi constante, a la función ovárica. No existe un único patrón cromosómico detrás del síndrome. Aproximadamente la mitad de las pacientes presenta monosomía completa, con fórmula 45,X en todas sus células. Otro grupo importante muestra mosaicismo: conviven líneas celulares con distinta dotación, la más frecuente 45,X junto a 46,XX, de manera que unas células tienen el par completo y otras no. Un tercer grupo corresponde a anomalías estructurales del propio cromosoma X (deleciones parciales, isocromosomas, cromosomas en anillo) que alteran su función sin llegar a la ausencia total. La combinación exacta condiciona, en buena medida, la gravedad y la variedad de manifestaciones que presenta cada paciente. El propio nombre histórico del síndrome ha generado confusión con otro cuadro distinto. Antes de que la citogenética permitiera diferenciarlos, el mismo complejo de rasgos (estatura baja, cuello alado, cúbito valgo) recibió en ocasiones el nombre de síndrome de Turner masculino cuando aparecía en varones con cariotipo normal; ese cuadro es en realidad el síndrome de Noonan, una entidad genética distinta, sin relación cromosómica con el de Turner y capaz de afectar a ambos sexos. La distinción no es un matiz académico, condiciona el consejo genético que recibe cada familia. Tampoco debe confundirse con el síndrome de Klinefelter, la otra gran aneuploidía de los cromosomas sexuales de relevancia clínica, pero de sentido contrario: mientras el de Turner supone la pérdida de un cromosoma sexual en mujeres, el de Klinefelter añade un cromosoma X de más en varones, con cariotipo típico 47,XXY. Se estima que afecta a aproximadamente una de cada 2.000 recién nacidas vivas en todo el mundo, lo que lo convierte en la anomalía de cromosomas sexuales más frecuente en mujeres. La cifra real de concepciones es muy superior. La mayoría de los embriones 45,X no llegan a término, y el síndrome de Turner figura entre las causas cromosómicas más habituales de aborto espontáneo del primer trimestre. Por una cuestión de alcance y de idioma más que de prioridad estricta. La publicación de Turner en 1938, con una serie de siete casos bien documentados en inglés, tuvo una difusión internacional mucho mayor que la de Ullrich, limitada a un solo caso y publicada en alemán. En Europa continental el nombre compuesto síndrome de Ullrich-Turner reconoce esa prioridad; en el resto del mundo prevaleció el apellido del segundo autor. No. Existen al menos tres patrones distintos (monosomía completa, mosaicismo y anomalías estructurales del X), y dentro de cada uno hay variantes adicionales. Esa diversidad genética es la razón por la que el cuadro clínico es tan heterogéneo entre pacientes. La mayoría de las mujeres con síndrome de Turner tiene un desarrollo intelectual dentro de la normalidad, aunque algunos estudios describen dificultades específicas en habilidades espaciales o en memoria de trabajo. Prácticamente nunca. En la inmensa mayoría de los casos, la anomalía cromosómica surge de manera espontánea durante la formación de los óvulos o los espermatozoides, o en las primeras divisiones celulares del embrión, sin que exista un patrón hereditario que se repita en la familia.Qué es el síndrome de Turner
Mecanismo
Clasificación según el cariotipo
Diferenciación con entidades que se confunden
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama síndrome de Turner y no síndrome de Ullrich, si Ullrich lo describió antes?
¿Todas las pacientes tienen el mismo cariotipo?
¿Afecta a la inteligencia?
¿Se hereda de padres a hijas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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