DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome posvagotomía

El síndrome posvagotomía agrupa los trastornos digestivos, sobre todo diarrea, cálculos biliares y alteraciones del vaciamiento gástrico, que pueden aparecer después de seccionar quirúrgicamente el nervio vago. No es un cuadro único sino varios, con un origen común: la pérdida del tono parasimpático que ese nervio aportaba al estómago, la vesícula biliar, el intestino y el páncreas.

Qué es el síndrome posvagotomía

Vagotomía une el latín vagus, "errante", el mismo origen del nombre del nervio vago, con el sufijo griego -tomía, "corte". El nervio recibió ese nombre por su curso, que se prolonga de forma inusual desde el cráneo hasta el abdomen sin detenerse en el cuello ni en el tórax, algo que ningún otro par craneal hace. El síndrome posvagotomía reúne las consecuencias digestivas de haber seccionado ese trayecto, casi siempre durante una cirugía ya poco frecuente de la úlcera péptica.

Un mecanismo con varios frentes

El vago cumple funciones distintas según el órgano al que llega, y su ausencia se nota de forma distinta en cada uno. En el estómago, la sección troncular sin un procedimiento de drenaje asociado retrasa el vaciamiento porque el órgano pierde la relajación receptiva que normalmente acompaña a la llegada del alimento. Si en cambio la vagotomía se acompaña de una técnica de drenaje, el problema se invierte: el vaciamiento se acelera y aparece un cuadro parecido al síndrome de dumping. La vesícula biliar, privada de la rama hepática del vago, se dilata y se vacía con menos eficacia, lo que favorece la formación de cálculos. En el intestino delgado, la alteración del tránsito y el sobrecrecimiento bacteriano llevan a una malabsorción de sales biliares que termina en una diarrea de tipo secretor. El páncreas reduce, además, ligeramente su secreción de enzimas al perder parte de su estímulo colinérgico.

Historia de la vagotomía

En 1921, Latarjet realizó la primera vagotomía en un ser humano, aunque la técnica apenas se practicó en las dos décadas siguientes por el notable retraso del vaciamiento gástrico que producía sin un procedimiento de drenaje añadido. La cirugía resurgió en 1943 gracias a Dragstedt y Owens, que publicaron sus dos primeros casos de vagotomía troncular para la úlcera duodenal; un año después ampliaron la serie a once pacientes. Fue precisamente esa asociación tan constante entre la sección del vago y la diarrea la que popularizó, ya en la segunda mitad del siglo, el término diarrea posvagotomía.

Frecuencia y diferenciación

La diarrea aparece hasta en una de cada diez personas sometidas a una vagotomía troncular, y resulta grave o incapacitante solo en un dos a un cuatro por ciento. La cifra baja de forma notable con las técnicas más selectivas, que respetan las ramas hepática y celíaca del nervio. Conviene no confundirlo con el síndrome de dumping, un mecanismo concreto de vaciamiento gástrico acelerado que puede darse tras cualquier cirugía gástrica, con o sin vagotomía asociada. Tampoco equivale al síndrome posgastrectomía, una categoría más amplia que suma además la desnutrición y la anemia derivadas de la resección del propio estómago. Hoy la vagotomía se practica muy poco: los fármacos que reducen la acidez gástrica y el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori han sustituido casi por completo a la cirugía como abordaje de la úlcera péptica.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que el síndrome de dumping?

No. El dumping es un mecanismo concreto, el vaciamiento gástrico acelerado, que puede darse con o sin vagotomía. El síndrome posvagotomía es más amplio e incluye también la diarrea y los cálculos biliares.

¿Cuándo se popularizó la vagotomía?

En 1943, cuando Dragstedt y Owens publicaron sus primeros resultados con la técnica troncular para tratar la úlcera duodenal.

¿Por qué aumenta el riesgo de cálculos biliares?

Porque la rama hepática del nervio vago estimula el vaciamiento normal de la vesícula biliar. Al perderse esa señal, la vesícula se dilata y retiene la bilis durante más tiempo del habitual, lo que favorece que sus componentes precipiten y formen cálculos. El fenómeno es distinto, pero fisiopatológicamente parecido, al de otras formas de estasis biliar.

¿Se sigue practicando esta cirugía?

Cada vez menos. Los medicamentos han desplazado casi por completo a la vagotomía como tratamiento de la úlcera péptica.

Referencias

  1. Role of the small intestine in postvagotomy diarrhea. Gastroenterology, con el mecanismo de la malabsorción de sales biliares.
  2. Postgastrectomy syndrome. Foregut Surgery, con la clasificación de los trastornos ligados a la vagotomía frente a los ligados a la resección gástrica.
  3. A relic or still relevant: the narrowing role for vagotomy in the treatment of peptic ulcer disease. Revisión histórica con las fechas de Latarjet y Dragstedt.
  4. Lester R. Dragstedt and his role in the evolution of therapeutic vagotomy in the United States. Reseña biográfica con el inicio de la técnica en 1943.

Entradas relacionadas

  • Síndrome de dumping. Vaciamiento gástrico acelerado que puede solaparse con este síndrome cuando la vagotomía se acompaña de una técnica de drenaje.
  • Síndrome posgastrectomía. Conjunto más amplio de secuelas tras la cirugía gástrica, con o sin vagotomía asociada.
  • Síndrome de asa aferente. Complicación mecánica distinta, ligada a la reconstrucción quirúrgica y no a la pérdida de inervación vagal.
  • Nervio vago. Décimo par craneal cuya sección quirúrgica origina este síndrome.

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