DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome del maullido de gato
El síndrome del maullido de gato es una enfermedad genética rara causada por la pérdida de un fragmento del brazo corto del cromosoma 5, que produce discapacidad intelectual, rasgos faciales característicos y, durante la infancia, un llanto agudo que recuerda al maullido de un gato. También se conoce como síndrome de Lejeune o síndrome 5p menos. El genetista francés Jérôme Lejeune, junto con Jean Lafourcade, Roland Berger y otros cuatro colaboradores, describió el cuadro en 1963 en la Academia de Ciencias de París, a partir de tres lactantes con un llanto agudo y monótono muy distinto al habitual. Habían pasado apenas cuatro años desde que el propio Lejeune, con Marthe Gautier y Raymond Turpin, identificara la trisomía 21 como causa del síndrome de Down, así que el hallazgo de una deleción cromosómica como origen de una segunda enfermedad confirmaba que la citogenética recién nacida tenía mucho que decir en pediatría. Cri du chat, el término francés que usó el propio Lejeune y del que el nombre español es traducción literal, describe el rasgo que más llamaba la atención al pie de la cuna: un llanto de tono muy agudo, casi musical, producido por una laringe e hipofaringe de tamaño y forma anómalos. El llanto tiende a suavizarse y a volverse menos característico con los años, lo que hace que el diagnóstico en niños mayores dependa ya solo de los rasgos faciales y del estudio cromosómico. El síndrome se debe a la pérdida de un fragmento del brazo corto del cromosoma 5, identificado con la notación 5p. El tamaño de la porción perdida varía mucho de un paciente a otro, desde deleciones pequeñas limitadas al extremo del cromosoma hasta la ausencia de todo el brazo corto. Los estudios de correlación genotipo-fenotipo, refinados con las técnicas de citogenética molecular de las dos últimas décadas, han delimitado dos regiones críticas dentro de ese fragmento: una en la banda 5p15.2, ligada al grado de discapacidad intelectual y a los rasgos dismórficos, y otra en 5p15.3, algo más distal, responsable específicamente del llanto característico. Genes como CTNND2, en la primera región, y TERT o SEMA5A, en la segunda, se han propuesto como responsables directos de cada uno de esos rasgos, aunque el mapa genético completo sigue en revisión. Cuanto mayor es el fragmento perdido, más marcados suelen ser los rasgos dismórficos y el retraso del desarrollo, aunque la correlación no es perfecta: se han descrito deleciones grandes con un fenotipo relativamente leve y deleciones pequeñas con afectación notable, según qué genes concretos queden incluidos en la región perdida. En la mayoría de los casos, en torno al 80-85%, la deleción surge de novo, sin que ninguno de los progenitores porte una alteración cromosómica previa. El resto, entre un 10 y un 15%, procede de una translocación equilibrada en uno de los padres, que no le produce ningún efecto porque no pierde material genético, pero que puede transmitir a su descendencia una versión desequilibrada con pérdida del fragmento 5p. Esta distinción no es un simple detalle académico: cambia por completo el riesgo de que la pareja tenga otro hijo afectado en futuros embarazos. Conviene no confundir este síndrome con una monosomía completa del cromosoma 5, que no es viable y no da lugar a un nacido vivo. Lo que ocurre aquí es la pérdida de un segmento, no del cromosoma entero, razón por la que en genética se prefiere hablar de deleción parcial antes que de monosomía, aunque el término 5p- siga usándose de forma coloquial. Tampoco debe agruparse sin más con otros síndromes de microdeleción, como la deleción 22q11.2: comparten mecanismo general, la pérdida de un fragmento cromosómico, pero afectan a cromosomas distintos, con fenotipos, genes implicados y pronósticos propios de cada uno. La incidencia se sitúa entre 1 de cada 15.000 y 1 de cada 50.000 recién nacidos vivos, con cierto predominio femenino, en una proporción aproximada de cuatro niñas por cada tres niños. No se ha descrito ninguna predilección por grupo étnico o geográfico concreto. No. Es más marcado en los primeros meses y va perdiendo su tono característico con el crecimiento, hasta el punto de que en niños mayores puede pasar inadvertido. En la mayoría de los casos no: la deleción aparece de nuevo en el propio afectado. Solo una minoría procede de una translocación equilibrada heredada de uno de los progenitores, que en sí misma no produce ningún síntoma. No. Se pierde solo un fragmento de su brazo corto, nunca el cromosoma completo, algo que sería incompatible con la vida. En honor al genetista Jérôme Lejeune, que lo describió en 1963, apenas cuatro años después de haber identificado la trisomía 21 como causa del síndrome de Down. Existe un ligero predominio femenino, de aproximadamente cuatro casos por cada tres en varones, sin que se conozca con precisión la razón de esa diferencia.Qué es el síndrome del maullido de gato
El cromosoma que falta
Origen de la deleción
Diferenciación con otras alteraciones cromosómicas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿El llanto de gato dura toda la vida?
¿Se hereda de los padres?
¿Es lo mismo que faltar todo el cromosoma 5?
¿Por qué se llama también síndrome de Lejeune?
¿Afecta igual a niños y niñas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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