DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de déficit de MHC clase I
El déficit de MHC clase I es una inmunodeficiencia primaria autosómica recesiva, extremadamente rara, causada por mutaciones que impiden ensamblar correctamente las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad de clase I en la superficie celular. También se conoce como síndrome del linfocito desnudo tipo I. El complejo mayor de histocompatibilidad de clase I (MHC-I) presenta fragmentos de proteínas intracelulares, los péptidos, en la superficie de prácticamente todas las células nucleadas del organismo. Es la vía que permite a los linfocitos T citotóxicos reconocer células infectadas o tumorales. En el déficit de MHC clase I, un defecto genético impide que esas moléculas lleguen a formarse o a exponerse con normalidad, y la célula queda, en cierto modo, invisible para esa vigilancia. El nombre alternativo, síndrome del linfocito desnudo tipo I, alude precisamente a la ausencia de moléculas en la membrana del linfocito. El trastorno se describió por primera vez en 1994. Un equipo de Estrasburgo liderado por Henri de la Salle identificó, en dos hermanos nacidos de un matrimonio consanguíneo, una mutación homocigota en el gen TAP2 asociada a una expresión muy reducida de HLA de clase I. El hallazgo se publicó en la revista Science y abrió una línea de investigación que hoy reúne, en todo el mundo, apenas una treintena de casos documentados. La molécula de MHC-I no puede exhibir un péptido sin antes montarlo. El proceso depende de varias piezas que trabajan de forma coordinada dentro del retículo endoplásmico: la cadena pesada del MHC-I, la beta-2-microglobulina que la estabiliza, el transportador TAP (formado por las subunidades TAP1 y TAP2) que introduce los péptidos citosólicos en el retículo, y la tapasina, una proteína puente que conecta el transportador con la molécula de MHC-I recién formada. Cuando falta cualquiera de esas piezas, el ensamblaje se rompe. La molécula, sin péptido que la estabilice, se degrada antes de alcanzar la membrana. El gen que codifica la propia molécula de MHC-I permanece intacto; lo que falla es la maquinaria que la carga y la sostiene. Se reconocen tres formas según el gen implicado. La más descrita afecta al gen TAP1. Una segunda variante se debe a mutaciones en TAP2, la primera en identificarse en 1994. Y una tercera, mucho más infrecuente, recae sobre el gen de la tapasina (TAPBP). Las tres comparten el mismo desenlace funcional, la escasez de moléculas MHC-I en la superficie celular, aunque el gen defectuoso varíe. Ambos trastornos comparten nombre y familia molecular, pero el punto de fallo no podría ser más distinto. Aquí la molécula ya existe: lo que falla es el montaje final que la lleva a la superficie celular. El déficit de clase II, en cambio, actúa mucho antes, sobre la propia transcripción de los genes, de modo que la molécula ni siquiera llega a fabricarse. Esa diferencia de origen se nota también en el calendario: esta forma suele reconocerse tarde y sigue un curso más leve, mientras que la de clase II debuta antes de cumplirse el primer año de vida con un compromiso inmunitario mucho más profundo. Es una de las inmunodeficiencias primarias menos frecuentes. Orphanet estima una prevalencia inferior a un caso por millón de habitantes, y las revisiones más citadas sitúan el total de casos descritos en el mundo en torno a la treintena. Probablemente existe un componente de infradiagnóstico, porque la sospecha exige buscar de forma activa un fallo en la vía de presentación antigénica. Porque los linfocitos afectados carecen, en su membrana, de las moléculas MHC-I que normalmente los recubren. El nombre describe un hallazgo de laboratorio, no un rasgo visible para el paciente. Sí. Se transmite de forma autosómica recesiva: ambos progenitores deben aportar una copia mutada del gen para que el hijo desarrolle el trastorno. Los portadores de una sola copia no suelen presentar signos de la enfermedad. En torno a treinta, según la revisión de referencia de MedlinePlus Genetics. Es uno de los déficits inmunitarios genéticos peor conocidos. No. El locus del complejo mayor de histocompatibilidad permanece intacto: los genes que codifican la molécula de MHC-I se transcriben con normalidad. Lo que falla es la maquinaria auxiliar que carga el péptido y estabiliza la molécula antes de que llegue a la superficie celular. Por eso el defecto se localiza siempre en TAP1, TAP2 o tapasina, y nunca en los propios genes HLA de clase I.Qué es el déficit de MHC clase I
El complejo de carga peptídica
Clasificación genética
Diferenciación con el déficit de MHC clase II
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué también se llama síndrome del linfocito desnudo?
¿Es una enfermedad hereditaria?
¿Cuántos casos se han descrito?
¿Es lo mismo que carecer del gen del MHC?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026