DICCIONARIO MÉDICO
Simbolización
La simbolización es el proceso psíquico por el que un deseo, un conflicto o una emoción que no pueden expresarse de forma directa quedan representados mediante un símbolo. El concepto nace en el psicoanálisis, aunque hoy se usa también, con un sentido más neutro, en la psicología cognitiva. La palabra desciende del griego symbállein, "poner juntas dos cosas" o "reunir". De ahí procede sýmbolon: la mitad de un objeto partido en dos que dos personas conservaban como prueba de reconocimiento mutuo, cada una con su fragmento. De esa idea original, una parte que remite a un todo ausente, se deriva el sentido psicológico del término: un símbolo ocupa el lugar de algo que, por la razón que sea, no puede presentarse tal cual. La Real Academia Española la define, de forma escueta, como acción y efecto de simbolizar. En el terreno clínico la definición se afina bastante más, y de hecho conviven al menos dos acepciones distintas según la escuela de referencia. Freud le dio un papel central en La interpretación de los sueños (1900): el contenido de un sueño rara vez expresa el deseo inconsciente de manera literal, sino a través de imágenes que lo disfrazan lo bastante para sortear la censura psíquica que impone el superyó. Un campanario, una escalera, un paraguas: casi cualquier objeto puede funcionar como sustituto de un impulso que el yo no tolera reconocer de frente. El mismo mecanismo, según esta teoría, opera en los actos fallidos y en algunos síntomas neuróticos, que también son formaciones simbólicas de un conflicto reprimido. Ernest Jones sistematizó la idea en 1916, en un artículo que sigue citándose, "The Theory of Symbolism". De ahí procede un principio que ha hecho fortuna: solo lo reprimido necesita simbolizarse. Lo que puede pensarse y decirse abiertamente no requiere ese rodeo. No todos los psicoanalistas coinciden con Freud en el origen de los símbolos. Carl Jung les atribuye una fuente distinta: para él, buena parte de los símbolos que aparecen en sueños, mitos y religiones no proceden de la biografía individual de cada paciente, sino de un inconsciente colectivo compartido por toda la especie. A los primeros los llama símbolos naturales; frente a ellos sitúa los símbolos culturales, elaborados con el paso de los siglos a partir de ese mismo fondo común. Melanie Klein y, sobre todo, su discípula Hanna Segal desplazaron el foco hacia la infancia temprana. La capacidad de simbolizar no viene dada de fábrica: se construye. Un niño que todavía no distingue del todo un objeto de su representación mental queda atrapado en lo que Segal denominó ecuación simbólica, incapaz de jugar con símbolos porque los confunde con la realidad que deberían sustituir. Wilfred Bion y Donald Winnicott, ya en la segunda mitad del siglo XX, añadieron un matiz que sigue siendo relevante en la clínica infantil: esa capacidad no se adquiere en solitario, hace falta otra persona que sostenga el proceso mientras se forma. Fuera del marco psicoanalítico, la psicología cognitiva emplea el mismo término con un significado bastante más aséptico: la capacidad de pensar sobre la propia conducta social en palabras e imágenes, sin censura inconsciente ni deseo reprimido de por medio. Es, en cierto modo, la versión sin carga del mismo fenómeno básico: representar mentalmente algo mediante un símbolo. Porque ocupa el lugar de un contenido que no puede aparecer tal cual, ya sea por censura psíquica, por convención social o por simple economía del pensamiento. No del todo. Un signo suele tener una relación arbitraria y fija con lo que representa, como una palabra cualquiera del idioma. Un símbolo conserva, en cambio, un vínculo de analogía o de motivación con aquello a lo que remite: no es intercambiable por cualquier otro sin perder parte de su significado. Depende de la escuela. Freud sostenía que buena parte del contenido onírico está codificado y requiere descifrado. Otros autores, incluidos algunos psicoanalistas posteriores, han matizado esa idea y prefieren hablar de grados: hay elementos del sueño más transparentes y otros que exigen, en efecto, esa lectura simbólica. Ninguna corriente seria sostiene hoy que exista un diccionario universal de símbolos válido para cualquier persona. Sobre todo, una fuente distinta para los símbolos: no la biografía personal, sino un fondo colectivo y compartido. Es la diferencia entre un símbolo que nace de mi historia y otro que, según Jung, ya estaba ahí antes de que yo naciera.Qué es la simbolización
El concepto en el psicoanálisis freudiano
Otras lecturas del concepto
Un segundo sentido, ajeno al psicoanálisis
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice que un símbolo "sustituye" algo?
¿Es lo mismo un símbolo que un signo?
¿Todos los sueños necesitan interpretarse de forma simbólica?
¿Qué aporta Jung que no está en Freud?
Referencias
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