DICCIONARIO MÉDICO
Signo de Hoffmann
El signo de Hoffmann es la flexión y aducción involuntarias del pulgar que se produce al soltar bruscamente la falange distal del dedo medio previamente flexionada, un hallazgo de la exploración neurológica de la mano que, cuando es claramente positivo, sugiere afectación de la vía piramidal por encima del nivel cervical explorado. Para provocarlo, el explorador sujeta con suavidad el dedo medio del paciente y suelta un golpe seco sobre la uña, en sentido descendente, dejando que el dedo rebote hacia arriba. La respuesta positiva es la flexión, con aducción, del pulgar de esa misma mano, a menudo acompañada de una flexión discreta del índice y del resto de los dedos. Johann Hoffmann (1857-1919), neurólogo alemán formado en Heidelberg, ya utilizaba este reflejo en su práctica clínica y en su docencia hacia 1904, pero nunca llegó a publicarlo. Fue su ayudante Hans Curschmann quien lo describió por escrito en 1911, dentro de un artículo sobre el valor diagnóstico del fenómeno de Babinski en estados prourémicos, y quien le puso el nombre de su maestro. Por esa razón se le suele llamar, de forma un tanto imprecisa, el "Babinski de la mano". A diferencia del signo de Babinski, que es un reflejo polisináptico y patológico en el adulto (normal solo en el lactante), el de Hoffmann es en esencia un reflejo de estiramiento de los flexores de los dedos, el mismo tipo de arco que sostiene el reflejo rotuliano o el bicipital. Lo que cambia es su amplitud: cuando la vía corticoespinal pierde parte de su control inhibidor sobre esas neuronas motoras, el reflejo se exagera y se hace visible. Extender el cuello del paciente durante la maniobra aumenta la sensibilidad de la prueba, un truco que pocos manuales recogen. Existe una variante casi idéntica, el signo de Trömner, que se obtiene golpeando la cara palmar del dedo medio en lugar de soltar la uña. Muchos neurólogos los consideran, en la práctica, el mismo hallazgo con dos formas de provocarlo. Un signo de Hoffmann claramente positivo, sobre todo si es unilateral o asimétrico, orienta hacia una lesión de la vía piramidal por encima del segmento cervical que se está explorando, y es un dato de alarma clásico en la mielopatía cervical por compresión medular. No sirve, sin embargo, como prueba aislada: puede aparecer en personas sanas con reflejos vivos, en estados de ansiedad o bajo el efecto de estimulantes, así que su valor depende de que se acompañe de otros signos de afectación piramidal, como la hiperreflexia generalizada o un Babinski también positivo. Estudios formales de fiabilidad interexplorador le otorgan una concordancia sustancial a casi perfecta cuando se aplica de forma sistemática, lo que ha consolidado su lugar en la exploración neurológica estándar. Johann Hoffmann lo empleaba ya hacia 1904, pero fue su ayudante Hans Curschmann quien lo publicó en 1911 y le dio el nombre con el que se conoce hoy. Prácticamente sí. Ambos exploran el mismo arco reflejo con un estímulo distinto: Hoffmann suelta la uña del dedo medio, Trömner golpea su cara palmar. No por sí solo. Puede darse en personas sin ninguna enfermedad neurológica, así que el médico lo interpreta junto con el resto de la exploración. Babinski se explora en el pie, estimulando la planta, y es un reflejo distinto en su circuito: patológico siempre que aparece en el adulto. Hoffmann se explora en la mano y puede ser normal en personas con reflejos vivos, algo que nunca ocurre con un Babinski positivo.Qué es el signo de Hoffmann
Mecanismo
Significado clínico
Preguntas frecuentes
¿Quién descubrió el signo de Hoffmann?
¿Es lo mismo que el reflejo de Trömner?
¿Un Hoffmann positivo confirma una lesión medular?
¿En qué se diferencia del signo de Babinski?
Referencias
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