DICCIONARIO MÉDICO
Signo de Babinski
El signo de Babinski es la extensión del dedo gordo del pie, en lugar de su flexión, cuando se estimula el borde externo de la planta. En un adulto sano no debería aparecer, y su presencia indica una alteración de la vía piramidal, el conjunto de fibras nerviosas que llevan las órdenes motoras voluntarias desde la corteza cerebral hasta la médula espinal. Al deslizar un objeto romo por el borde externo de la planta del pie, desde el talón hacia los dedos, la respuesta normal en un niño mayor o un adulto es la flexión de todos los dedos hacia abajo. Cuando, en cambio, el dedo gordo se extiende hacia arriba (a veces con los demás dedos abriéndose en abanico), se dice que el signo de Babinski es positivo. El nombre procede de Joseph Babinski, neurólogo nacido en París en 1857, hijo de padres polacos. "Piramidal" alude a las pirámides bulbares, dos relieves visibles en la cara anterior del bulbo raquídeo por donde discurren la mayoría de las fibras de esta vía antes de cruzar hacia el lado contrario del cuerpo. El término procede, en último término, del griego pyramís, sin relación con Egipto: los anatomistas del siglo XIX vieron en esas estructuras la forma de una pirámide y les dieron el nombre por semejanza. El reflejo de extensión del dedo gordo es, en realidad, la respuesta primitiva del recién nacido, presente porque su vía piramidal todavía no ha terminado de mielinizarse. A medida que esa vía madura, normalmente antes de los dos años, la respuesta se invierte y pasa a ser la flexión que se considera normal en el adulto. Cuando una lesión daña la vía piramidal en cualquier punto de su trayecto (la corteza motora, la cápsula interna, el tronco del encéfalo o la médula), desaparece la inhibición que esa vía ejercía sobre los reflejos espinales más primitivos, y el patrón infantil reaparece. Joseph Babinski trabajó desde 1885 como jefe clínico en La Salpêtrière, a las órdenes de Jean-Martin Charcot, el primer catedrático de neurología de Francia. El 22 de febrero de 1896 presentó ante la Société de Biologie de París un informe de apenas veintiséis líneas, sin una sola referencia bibliográfica, titulado "Sobre el reflejo cutáneo plantar en ciertas afecciones orgánicas del sistema nervioso central". En ese primer texto comparaba, en pacientes hemipléjicos, la respuesta del lado sano con la del lado afectado. En 1898 precisó los detalles técnicos: el signo se obtiene con mayor facilidad rascando la parte externa de la planta, y la extensión resulta más visible en el primero y el segundo dedos. No fue, sin embargo, el primero en observar el fenómeno. Tres años antes, en 1893, el médico alemán E. Remak ya lo había descrito en un paciente con mielitis transversa, aunque sin atribuirle ningún valor diagnóstico. En 1903, Babinski añadió que los dedos podían abrirse en abanico y que el signo también se veía en la parálisis espástica congénita y en los recién nacidos sanos. El signo de Babinski verdadero se distingue del pseudosigno de Babinski, que aparece en estados de excitabilidad nerviosa intensa: en este caso la extensión del dedo es rápida y a veces se acompaña de retirada brusca de toda la pierna, mientras que en el signo genuino el movimiento es lento. También hay que diferenciarlo del movimiento atetósico del dedo gordo, que se produce de forma espontánea, sin necesidad de estimular la planta. Con el tiempo se describieron varios sucedáneos que persiguen la misma respuesta por otras vías: el signo de Oppenheim (deslizando los dedos por la cara interna de la tibia), el de Gordon (comprimiendo la pantorrilla) o el de Chaddock (estimulando la zona bajo el maléolo externo). Ninguno sustituye al signo original; se emplean cuando la planta del pie es demasiado sensible o está lesionada para explorarla directamente. Del griego pyramís, por la forma de las pirámides bulbares, dos relieves del bulbo raquídeo que atraviesan las fibras de esta vía motora antes de cruzar al lado opuesto del cuerpo. Sí. Es la respuesta esperable durante los primeros meses de vida, mientras la vía piramidal todavía madura, y suele desaparecer antes de los dos años. No del todo: E. Remak, un médico alemán, ya había visto ese mismo patrón en 1893, en un enfermo con mielitis transversa. Lo que aportó Babinski, tres años después, fue el significado clínico que nadie antes le había dado. No exactamente. Nació en París en 1857, hijo de emigrantes polacos, y desarrolló toda su carrera en Francia, buena parte de ella junto a Jean-Martin Charcot en La Salpêtrière.Qué es el signo de Babinski
Por qué aparece
Un descubrimiento contado en tres artículos
Diferenciación con otros hallazgos del pie
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "piramidal"?
¿Es normal este signo en los bebés?
¿Fue Babinski quien primero observó este reflejo?
¿Era Babinski polaco?
Referencias
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